El paro general convocado por la CGT contra la reforma laboral se realizará sin movilización, pero distintos gremios confirmaron que marcharán al Congreso el mismo día en que la iniciativa se trate en la Cámara de Diputados.
La central convocó a una huelga general sin protestas callejeras, pero sectores sindicales confirmaron movilizaciones y el Ejecutivo anticipó que descontará el día.
El paro general convocado por la CGT contra la reforma laboral se realizará sin movilización, pero distintos gremios confirmaron que marcharán al Congreso el mismo día en que la iniciativa se trate en la Cámara de Diputados.
La medida de fuerza, prevista por 24 horas, coincide con el debate legislativo del proyecto impulsado por el Gobierno y abre un escenario de tensión sindical y política en la previa de la sesión.
Sectores sindicales nucleados en el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU), junto con organizaciones de las dos CTA y gremios de la CGT, anunciaron que se movilizarán al Congreso para rechazar la reforma, diferenciándose de la conducción cegetista, que resolvió un paro sin protestas callejeras.
Entre quienes impulsan la movilización se encuentra la ATE, cuyo secretario general, Rodolfo Aguiar, planteó que la medida debe ser “activa” y con presencia en las calles para presionar contra el proyecto oficial.
La convocatoria prevé concentraciones en distintas provincias y, en el caso de la Ciudad de Buenos Aires, una movilización hacia el Congreso a partir del mediodía.
En paralelo, el Ejecutivo nacional advirtió que se descontará el día a los trabajadores estatales que adhieran al paro y no concurran a sus puestos, en línea con lo aplicado en anteriores huelgas.
La postura oficial se da en un contexto en el que se prevé una fuerte adhesión de gremios del transporte, lo que podría paralizar colectivos, trenes, subtes y taxis durante la jornada.
Desde el sindicalismo estatal respondieron con dureza a la advertencia y ratificaron la adhesión a la medida, al considerar que el derecho a huelga está garantizado constitucionalmente.
La protesta se inscribe en el rechazo sindical al proyecto de reforma laboral que el oficialismo busca tratar en la Cámara de Diputados, con apoyo de bloques aliados.
Dirigentes gremiales sostienen que la iniciativa recorta derechos y no generará empleo, y cuestionan especialmente el artículo que modifica el esquema salarial durante licencias por enfermedad o accidente.
El titular de la Unión del Personal Civil de la Nación, Andrés Rodríguez, remarcó que el texto “quita derechos y no va a crear ni un solo empleo”, además de señalar otros puntos que deberían modificarse.
Aunque la CGT definió una huelga sin movilización, la central dejó en claro que cada sindicato tendrá libertad para decidir si se manifiesta en la calle, lo que derivó en la convocatoria paralela de sectores más duros.
La fecha definitiva del paro dependerá de cuándo se concrete la sesión en Diputados: podría ser este jueves si el debate avanza esta semana o trasladarse a la próxima, en caso de postergación.
En cualquier escenario, la discusión por la reforma laboral se encamina a un clima de alta conflictividad, con presión sindical en las calles y advertencias del Gobierno sobre el impacto de la medida en la administración pública.

