Análisis

Ingresos y salarios, dos temas ausentes en la agenda de Javier Milei

Los salarios formales e informales, al igual que las jubilaciones no están el radar del presidente Javier Milei. El riesgo de una crisis social sin precedentes.

Por Marcelo López Álvarez

Las provocaciones, improperios y acusaciones que el presidente Javier Milei multiplica cada día en sus apariciones periodísticas y su actividad en las redes sociales no solo muestra los desequilibrios emocionales del presidente sino que ya aparecen como un plan diseñado por su mesa chica para cambiar los ejes del debate.

Los insultos contra los artistas populares, los organizadores de espectáculos, los gobernadores, legisladores y periodistas, apoyados desde las redes sociales por sus seguidores ya sea contratados o simplemente por convicción libertaria, corren de escena los que deberían ser los verdaderos temas de debate y colaboran en la desinformación de una sociedad que empieza a sentir con rigurosidad no las consecuencias de las diatribas sino de las medidas económicas que toma el Ejecutivo

Los cinco puntos de reducción de la inflación de enero versus diciembre, que el Ejecutivo plantea como un éxito, tienen algunas contracaras que no se ponen sobre la mesa. En primer lugar esa desaceleración parece momentánea por la caída vertical del consumo y de los salarios promedios, pero los datos del comportamiento de los precios de los alimentos en la primera semana de febrero y los anuncios de los aumentos de tarifas del transporte y los servicios parecen cambiar la tendencia que se había mostrado en la segunda y tercer semana de enero.

Los ingresos ¿Para cuándo?

En las preguntas a Javier Milei o al vocero presidencial en su aparición diaria hay un tema ausente: los ingresos. Apenas en la entrevista de La Nación + le obsequiaron un centro para que ,sin ningún dato concreto ni cierto, hablará de los jubilados en un lenguaje incomprensible para estos y para cualquier mortal.

Mientras se discute sobre Lali, los recitales o los legisladores “delincuentes” la canasta básica para no caer debajo de la línea de pobreza descendió en enero 596.823 pesos para un hogar integrado por dos adultos y dos menores, sin contar el alquiler. En tanto que la línea de la indigencia quedó en 285 mil pesos.

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Precios de alimentos disparados, salarios por el piso y fuera de la agenda de Javier Milei no parecen ser un coctel prudente.

Precios de alimentos disparados, salarios por el piso y fuera de la agenda de Javier Milei no parecen ser un coctel prudente.

Números que están definitivamente debajo del salario promedio de los trabajadores argentinos y ni hablar del Salario Mínimo Vital y Móvil que se comenzó a discutir ayer sin que el Ejecutivo deje trascender alguna pista de qué aceptaría o propondrá en la mesa de negociaciones, que parece destinada a un rápido fracaso más que a un acuerdo.

La única señal que da el Ejecutivo es que los ingresos de trabajadores ya sea registrados o informales o los jubilados no son ni una preocupación ni una prioridad. Las decisiones tomadas con los subsidios al transporte. la ley de incentivo docente o las derogaciones de resoluciones aplicadas desde la Secretaría de Comercio que dejan absolutamente desguarnecidos a los consumidores alcanzan como prueba para certificar que los salarios no son ni serán una preocupación del Presidente y los suyos. Hasta parece existir cierto beneplácito en avanzar hacia la paz de los cementerios para cimentar la baja de la inflación y la dolarización de la economía.

La posible dolarización de la economía de facto, como explicamos ayer en este espacio, consolidaría los ingresos bajos o bajísimos en los trabajadores, imposibles de recuperar con una economía dolarizada o bimonetaria.

Recién en la mañana de ayer por primera vez Milei, en diálogo con Radio La Red, dio a entender que comprendía la depreciación absoluta de los salarios y aseguró que podrían asistir a las familias de clase media con un voucher para que no tengan que dejar las escuelas privadas. Sin embargo se negó a dar precisiones y solo aseguró que la Ministra Pettovello y el Ministro Caputo estaban trabajando en el tema, que se suma a un dato inesperado publicado ayer en el Boletín Oficial por el cuál se exceptúa a las sociedades que administran colegios privados de realizar los aportes patronales. Un subsidio escandaloso como lo calificaría el propio presidente

Con una inflación del 254 por ciento en los últimos 12 meses, casi 50 en los dos últimos y una canasta básica que supera el ingreso promedio de las dos personas adultas del hogar sumadas, parece un relato de ciencia ficción pensar en un voucher para que los chicos no tengan que abandonar la escuela privada.

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