El paso de Cristina por Mendoza: entre la "guerra de egos" y el calor popular
La visita presidencial fortaleció la candidatura justicialista, aunque la fórmula no terminó de ser ungida como protagonista excluyente de la jornada. Jaque y Fayad, en el centro de la escena.
Este lunes finalmente se concretó la visita de la presidenta Cristina Kirchner a Mendoza: el viaje sirvió para fortalecer la candidatura de Paco Pérez y Carlos Ciurca aunque la fórmula peronista nunca terminó de copar un centro de escena que la mandataria compartió con Celso Jaque y, en menor medida, el Viti Fayad.
Cristina viajó en el helicóptero junto al gobernador y la fórmula peronista, y desandó el recorrido del Metrotranvía con Pérez de cerca.
Una vez en el escenario, el ex ministro de Infraestructura de Jaque se ubicó detrás de Cristina junto a su compañero de fórmula, el titular de la Anses, Diego Bossio, y Fayad.
Todos quisieron estar cerca de la Presidenta y salir en las fotos. Los más favorecidos fueron Pérez y Ciurca, Bermejo y Fayad, aunque también tuvieron su flash Marcelo Costa (titular de la OSEP y candidato a intendente de Godoy Cruz), entre otros candidatos justicialistas a intendente, y miembros del gabinete provincial.
Cristina mencionó en un pasaje de su discurso al candidato como el ministro Paco Pérez, un Pérez que debió quedarse con las ganas de que la presidenta lo anunciara a viva voz como su candidato, el del Frente Para la Victoria, o que lo tomara del brazo levantándole la mano en un clásico de proclamación.
Sin la foto ni la frase esperada, Pérez debió conformarse con mostrarse siempre cercano a una mandataria que deslumbró en su visita: Cristina se mostró con una vivacidad y unas ganas de estar en permanente contacto con el público como nunca antes la había contemplado Mendoza.
La presidenta, en su llegada a Luzuriaga a bordo del Metrotranvía.
Se apartó varias veces del protocolo para saludarse con la gente, organizó el protocolo retando a Emir Félix por teleconferencia para que hablara más fuerte, pidiendo a los militantes que enrollen las banderas y al ministro Alberto Sileoni que fuera breve en su discurso. Incluso, hasta hizo un chiste: Nosotros no somos como Charly, viajamos en tren y viajamos en avión, dijo, sin que muchos "pescaran" su juego, según reconociera ella misma.
Cristina manejó, como es habitual, los tiempos de su discurso con solvencia pero, algo que sorprendió, es que se mostró muy cariñosa con el público que la esperó en Godoy Cruz y en Maipú.
Antes de abordar el metrotranvía se tomó el tiempo para saludar a muchas de las personas que habían ido a verla y en Maipú hizo subir a varios niños que querían saludarla al escenario, y hasta recibió una guitarra que uno de los espectadores le obsequió.
Pero su buen talante se tradujo también en un discurso dialoguista, en el que llamó a sentarse a debatir proyectos y terminar con divisiones inútiles y artificiales.
Quién se mantuvo todo el tiempo junto a la presidenta fue Celso Jaque. El Gobernador fue uno de los más mimados por Cristina, quien dijo que es su amigo, y fue casi un costodio de la mandataria, de quién prácticamente no se separó durante la breve estadía presidencial por Mendoza.
Cerca de las 16 la presidenta concluyó su discurso para emprender un rápido viaje a Buenos Aires.