Cautivadora farsante de historias, intérprete del alma. Soledad Villamil presentó en el Teatro Plaza su último disco Canción de viaje y conquistó al público con su voz y su talento para conmover desde lo escénico.
Cautivadora farsante de historias, intérprete del alma. Soledad Villamil presentó en el Teatro Plaza su último disco Canción de viaje y conquistó al público con su voz y su talento para conmover desde lo escénico.
![]() |
El concierto regaló un repertorio rico en composiciones y sonoridades latinoamericanas que la protagonista de El secreto de sus ojos decidió recorrer en este, su tercer trabajo musical. Temas de Brasil, Uruguay, Cuba,
Chile, de su propia autoría y también de sus dos álbumes anteriores formaron parte de la propuesta en vivo que despertó en varias oportunidades largos y sentidos aplausos.
![]() |
Mas allá de la excelente selección, es ella en todo caso, la provocadora de que cada canción se convierta en una atrapante historia para escuchar y ver. Desde el manejo que hace de su registro vocal en el que los matices se ajustan de acuerdo a la intencionalidad expresiva, hasta su gestualidad facial y corporal que acompaña. Todo lo pone al servicio de la interpretación.
![]() |
Es así como su versión de Maldigo del alto cielo, de Violeta Parra pudo hacer estremecer en la sala hasta el espíritu más frío, para luego, con la misma intensidad de recrear emociones, transmitir el espíritu bohemio de Montevideo y sus poetas en Birome y servilletas.
Secundada por una correcta formación musical y una puesta de luces que acompañó cada clima del show, Villamil completó la noche con una buena dosis de simpatía y carisma. Varios bises se le pidieron con ovación y hasta cantó a capela un fragmento de Besos brujos, que regaló fuera de repertorio a pedido de un señor del público.
video
