Hugo Varela: "Me siento muy cómodo con los mendocinos"
El humorista que hace de la música una fiesta disparatada se reencuentra este sábado con el público local para disfrutar del espectáculo aniversario "33 son mejores". Antes dialogó con SITIO ANDINO. Su secreto para estar vigente y las ganas de hacer tevé y filmar una película.
Esta vez es la risa el motivo que nos invita a concurrir al teatro y el anfitrión del encuentro es nada más y nada menos que uno de sus provocadores más lúcidos: Hugo Varela. Aquel hombrecito de aspecto desgarbado que con sus monólogos, canciones e instrumentos delirantes supo conquistar al público argentino.
Treinta y tres años con el humor. Su nuevo espectáculo dirá 33 son mejores para demostrar que la partida no terminó y que las cartas pueden todavía sorprender. Arriba de los escenarios vengo desde que era chico. Tengo más años sobre los escenarios que los hermanos Ábalos, dice el cómico nacido en Córdoba para aclarar que la cifra capicúa no incluye un transcurrir por las tablas iniciado tiempo antes de casarse definitivamente con el humor.
El festejo y el reencuentro con sus seguidores locales será este sábado en el Plaza de Godoy Cruz y en diálogo con SITIO ANDINO Varela adelantó parte de lo que se puede esperar del show que ya cosechó aplausos en Buenos Aires y la costa atlántica:
Me gustó la idea de festejar asique es un espectáculo que presento canciones nuevas, instrumentos nuevos pero también le incorporo muchas cosas, ideas y cositas de mi pasado. Quedó un espectáculo que a mí me gusta mucho porque realmente es muy completo, muy variado tiene mucho ritmo la gente se engancha de movida. Hay un ida y vuelta muy fuerte durante el espectáculo que dura aproximadamente dos horas.
Instrumentos que los tenía en el freezer, poemas que escribió de niño y que no había presentado nunca y, hasta un juego con su hijo Lucas que lo asiste en la producción, serán parte de este rescate del camino transitado y que la gente disfrutará sin pausa.
- ¿La canción de la corbata rojo punzó es infaltable?
- Sí. Cuando hago el saludo final, me voy y la gente habitualmente pide otra, piden la corbata y yo encaro la corbata y ahí nos vamos todos (risas).
- Es el bis obligado
- Sí, un juego yo te diría.
- ¿Cómo es el público mendocino a la hora de la relación con vos?
- A mí me va muy bien, me siento muy cómodo con los mendocinos. Quizás por el lado musical porque Mendoza tiene una tradición musical importante. También tiene una historia con lo humorístico, han salido humoristas muy gruesos, muy queridos. Tiene como un sentido del humor, le gusta el humor, entonces a la hora del juego se da este intercambio que hago con el público.
- ¿Cuál es la clave (si es que la hay), de mantener vigente esta conexión con el público después de tantos años?
- Si yo tratara de resumir, porque es una pregunta bastante profunda (risas) yo te diría que yo no me fijo mucho para atrás. No digo hice esto y me quedo tranquilo. Yo sigo haciendo. No se para cuándo ni hasta cuando, pero es como que le doy para adelante. Es como una actitud. Van saliendo cosas nuevas siempre. Entonces la gente también va sabiendo que va a encontrar cosas nuevas. Como que uno no se quedó estancado en un cajón sino que uno sigue funcionando con todos los cambios que va teniendo uno con el tiempo. Después esta otra cosa de mantener la calidad en el producto, en el show. Que sea una cosa artísticamente honesta. Presento cosas que a mí me gusta, que se que están pensadas, no un toco y me voy, relleno con algo y a otra cosa. Me gusta que las cosas que sean valiosas. Esto la gente también lo percibe. De saber que no va a encontrar una cosa mentirosa.
- ¿Y cómo son estos procesos creativos donde uno se imagina que te divertís mucho?
- La verdad que es una fantasía y no quiero que expire. En general, ponele que estoy en un proyecto. No sé un paraguas silbador. En el momento que tuve la idea de pensar hacerlo, me puede gustar, puede ser divertido. Pero después empiezo a trabajar en el tema, empiezo a buscar cómo hacerlo, a darle vueltas Eso es un trabajo duro porque por ahí no anda, por ahí tengo que empezar de nuevo, darle otra forma, es como una lucha hasta que por ahí se resuelve y funciona. Entonces es en ese momento que me vuelve a gustar. Y creo que la cosa sí funciona cuando vos lo presentás y la gente se ríe, la gente aplaude. Ahí se termina la historia. Ahí es cuando realmente cumplió la función. Pero en general, que yo me la paso riéndome y divirtiéndome mientras fabrico (entre vos y yo); no. (risas)
- ¿Hay espacio para vos en la televisión? ¿Tenés ganas de tener un programa de televisión propio?
Sí, yo siempre he tenido fantasías de tener un espacio televisivo. No sé cómo sería porque me gustaría hacerlo también con estos ingredientes y con este mismo intento de calidad. Debería ser una cosa producida con tiempo. No se si no lo he buscado demasiado. Lo que he empezado hacer en el estudio o en mi casa es como armar unos micros para televisión. Pero sí, la verdad que tanto esto como la fantasía de hacer una película humorística también me gustaría.