miércoles 5 oct 2022
arriesga perpetua

Imputaron y trasladaron a Almafuerte a Alejandro Amitrano

Fue acusado de homicidio agravado por el vínculo tras abstenerse a declarar. La Justicia pidió resguardar su integridad física y psíquica. Investigarán si prescribió otra causa por maltrato. Detalles del expediente.

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9 de enero de 2013 - 19:07

Angustiado y deprimido. Cabizbajo y rezongando por cada foto que le sacan los reporteros gráficos. Así llegó Alejandro Amitrano al despacho de la fiscal especial Claudia Ríos. Lejos quedó la tranquilidad y hasta algunas sonrisas que esbozó ayer, cuando llegó a nuestra provincia.

Hoy, el hombre fue imputado por homicidio agravado por el vínculo, un delito que prevé prisión perpetua en caso de ser hallado culpable. Luego fue trasladado al penal de Almafuerte, donde será ubicado en el pabellón de los violadores.

Esto porque las autoridades del Servicio Penitenciario aseguraron que es el único lugar seguro para alojarlo. “En la jerga de la cárcel, el que mata a un niño es lo mismo que un violador”, explicaron.

El principal sospechoso de asesinar a su hija Rosario Belén (1) en noviembre del 99, estuvo amparado por el abogado oficial Rafael Manzur y se abstuvo a declarar. No obstante, luego mantuvo contactos con sus familiares vía celular, por lo que en las próximas horas asumiría su defensa un letrado particular.

Luego de la imputación, la magistrada pidió la declaración testimonial de tres personas, aunque no trascendió quiénes eran. Además, solicitó estudios psiquiátricos para el acusado y requirió que se resguarde su integridad física y psíquica.

"¿Otra vez fotos?", fue la única palabra que lanzó, por lo bajo, el sospechoso, antes de ser imputado.

En tanto que también llamarán a declarar a los policías de Inteligencia Criminal que trasladaron al sospechoso de Entre Ríos a Mendoza, para confirmar algunos dichos del imputado durante el viaje.

Investigarán si otra causa pendiente está prescripta

Además del expediente por “homicidio agravado por el vínculo”, Alejandro Amitrano tiene otra imputación sobre sus espaldas. Se trata del inicio de una causa por el delito de “lesiones graves agravadas por el vínculo”, por un hecho ocurrido en octubre del ’99, cuando el hombre fue acusado, por primera vez, de golpear a su hija.

En esa ocasión, Rosario Belén (1), fue internada en el hospital Italiano donde los médicos diagnosticaron heridas “graves”, las cuales debían ser tratadas, porque “podían poner en riesgo la vida de la menor”, según consta en el expediente.

Esto derivó en la intervención de la Justicia, pero luego el Cuarto Juzgado de Familia, a cargo de la Jueza Ruggeri, decidió que la menor siguiera viviendo con sus padres. Un mes después, la menor falleció.

Lo cierto es que esa causa, en principio, habría prescripto. Pues el último movimiento fue el 14 de febrero del 2000, cuando se firmó el avoque (es la definición del delito que se va a investigar y, en lo posible, imputar). Y por el tipo de acusación, esa causa caducaría a los 12 años.

No obstante, la fiscal Ríos confirmará esto, y de lo contrario, se le anexará a la causa por homicidio.

Un expediente que conmueve

La causa que ahora está en manos de Ríos tiene pruebas y testimonios que causan escalofríos. Fuentes judiciales dieron algunos detalles de los resultados de la necropsia y de los últimos días con vida de la menor.

Es que, según el expediente, Rosario Belén falleció por una falla multiorgánica (cuando empiezan a paralizarse todos los órganos del cuerpo) provocada por una perforación de vísera que a su vez causó un fuerte golpe traumático no accidental.

Pero además, los estudios de los forenses decretaron que la nena tenía cuatro costillas fracturadas producto de golpes de distinta data, hematomas en cuerpo y maxilar, lesiones en sus piernas, perforación traumática del intestino delgado y perinitonitis, entre otros.

Aún más conmocionante es el expediente, cuando queda plasmado que el 23 de noviembre del 99, Amitrano llevó a su hija al Policlínico de Cuyo. Al centro asistencial ingresó a las 14 horas, y los médicos de guardia diagnosticaron que la menor estaba inconsciente, pálida, sin reflejos y sufriendo una vidriosis paralítica.

Por esto su cuadro era sumamente grave, y los facultativos le ordenaron a Amitrano que la trasladara de inmediato al Notti. Pero a pesar de ello, la menor ingresó al hospital de niños recién a las 21 con gran cantidad de talco en su cuerpo (se cree que para ocultar algunos hematomas).

Una semana después, más precisamente, a las 14 del 30 de noviembre, Belén dejó de existir. Días después, Amitrano desapareció y dio inicio a esta historia que lleva 13 años, pero que ahora pareciera estar encaminada para tener un final.

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