El miércoles marcó un antes y un después en la campaña del candidato a gobernador por el FpV. De una sola vez borró de su cuerpo las marcas de "prominero" y "jaquista" que el radicalismo insistía en imprimirle. Todo imponiéndole a los legisladores del justicialismo que votaran en contra del proyecto San Jorge. Iglesias fue el gran perdedor político.
Como si se hubiera echado agua bendita, Paco Pérez limpió su cuerpo de sus dos estigmas: el de prominero y de ser la continuidad del gobierno de Celso Jaque, este gobernador que nunca terminó de seducir a los mendocinos. Aunque por ahora es más seguro lo primero que lo segundo. Sacando de debate y la prensa el tema de la minería, en la mente de los mendocinos se impondrán ante las elecciones de octubre necesidades fundamentales como la vivienda, la salud, la seguridad.
No hay otra palabra más apropiada para definir esa marca que el radicalismo insistía en fundirle como un sello al candidato a gobernador kirchnerista. La Real Academia Española define estigma como "señal en el cuerpo", "mala fama", "huella impresa sobrenaturalmente en el cuerpo de algunos santos", "marca impuesta con hierro candente, como pena o signo de esclavitud", "lesión orgánica o trastorno funcional que indica enfermedad constitucional y hereditaria".
Erróneamente la minería tiene mala fama y Pérez entendió que no podía dejar que eso recayera sobre él en plena campaña electoral. Por eso, el miércoles se presentó ante los diputados del oficialismo para pedirles que mandaran al archivo el proyecto San Jorge que pretendía extraer oro y cobre en Uspallata, Las Heras.
Y San Jorge pasó a la historia en minutos. Pero Pérez también se distanció más de Jaque, que institucionalmente había propiciado ese proyecto minero y se enteró de la movida del candidato cuando ya estaba todo consumado. El candidato se sacó el signo de obediencia al actual mandatario.
Dos días después, en el acto peronista en que se transformó la inauguración del nuevo hospital de OSEP con Cristina Kirchner por videoconferencia, ambos dijeron lo suyo. Jaque con mucho realismo. "Hablé con el gobernador antes de ir a la Legislatura, dijo el candidato. Yo nunca hablé con Pérez antes de que fuera a la Legislatura, pero lo que hizo era lo conveniente, afirmó el gobernador.
Pérez hizo lo que debía hacer desde un punto de vista estrictamente político, no económico. La UCR quiso instalar que el candidato peronista estuvo ligado al estudio de abogados que trabajó para el polémico emprendimiento minero, algo que Pérez ha negado mil veces. Paralelamente apuró al PJ con que no iba a aprobar la Declaración de Impacto Ambiental (DIA). Fue entonces cuando el ex ministro de Infraestructura de Jaque hizo que todo se cayera. Y con eso Roberto Iglesias terminó siendo el gran perdedor, porque se quedó sin ese caballito de batalla.
Esa es la razón por la que los justicialistas que se enojaron con Pérez el miércoles se fueron tranquilizando rápidamente. Aunque dos cosas son igual de ciertas. La primera: mostró una visión pendular en la estrategia electoral porque una semana antes junto a su compañero de fórmula, Carlos Ciurca, proponían una consulta popular por San Jorge. O sea, que los mendocinos votaran qué hacer. Una jugada tan fuerte como fugaz. La segunda: hacia dentro del PJ debería haber consultado en algunos casos e informado al menos en otros su última decisión.
No lo hizo y apostó a culpar a la oposición, y especialmente a la UCR, de haberlo obligado a tomar esa decisión letal para el proyecto minero que implica una inversión de 300 millones de dólares de la empresa canadiense Coro Mining.
"La electoralidad y el vértigo de un sector de la oposición, motivada en su afán de confundir a la ciudadanía y tergiversar el necesario y sereno debate sobre los grandes temas, hace que debamos adelantar postura y rechazar el proyecto minero San Jorge", escribió Paco, transformado en un candidato 2.0, en el sitio de Facebook que promociona su candidatura.
"Lamentablemente lo hacemos sin el necesario proceso de consulta, que -ojalá en futuro cercano- se legitime como un instituto privilegiado de la democracia mendocina en el que todas las voces sean escuchadas", agregó después, mientras por las radios decía que en los talleres de Iniciativa Mendoza se dio cuenta del férreo rechazo de la gente a la minería, sobre todo los jóvenes. Lo mismo argumentaba Iglesias.
Y ese dato es cierto, pero lo de San Jorge deberá reverse el año próximo una vez que haya asumido el nuevo gobierno. Y también la posibilidad de que otros emprendimientos económicos se desarrollen en Mendoza. Como se indicó más arriba, lo de Pérez fue conveniente electoralmente para él, pero no económicamente para la provincia que pretende gobernador en los próximos 4 años. Si ganara, en 2012 debería tomar otras decisiones. Los votos ya no serán excusa.