Este mañana el fiscal especial Santiago Garay imputó de homicidio agravado por el uso de arma a Darío Agosti, el policía acusado de matar a Ezequiel Torres en una despensa de Maipú.
Este mañana el fiscal especial Santiago Garay imputó de homicidio agravado por el uso de arma a Darío Agosti, el policía acusado de matar a Ezequiel Torres en una despensa de Maipú.
Si bien el hombre no declaró, por prescripción médica, fue notificado de la imputación y quedó alojado en Contraventores a la espera del avance de la investigación. Por su parte, Mary será citada en los próximos días por encontrarse en estado de shock, y Macarena, la novia de Ezequiel Torres, lo hará nuevamente esta tarde.
En tanto, según confirmaron las pesquisas, durante el intento de robo se produjeron tres disparos en el interior de la despensa. El primero lo realizó Mary, la dueña del local de calle Pedro Vázquez, quien en medio de un forcejeo con uno de los ladrones intentó defenderse. Los otros dos fueron los que le causaron la muerte a Torres.
En principio, el plomo del arma 6,25 de la mujer, que quedó incrustada en la puerta trasera de la vivienda, que da al patio, no fue advertida por criminalística hasta ayer en la tarde, y esta mañana, los análisis confirmaron que el disparo salió del arma de la mujer.
Esto podría cambiar la calificación del caso, ya que Agosti al escuchar el disparo y ver a su madre en el piso habría actuado en legítima defensa.
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En ese pasillo fue asesinado Ezequiel Torres. |
La versión de Mary
Mary, dueña de la despensa, relató a SITIO ANDINO, paso a paso cómo ocurrieron los hechos el domingo por la noche.
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La despensa está a la venta. |
Cerca de las 20.30 ingresó la parejita de Ezequiel y Macarena- porque querían arreglar un tema del alquiler de un departamento. Atrás de ellos entraron dos chicos, uno de ellos tenía un arma colgada en el pecho se trataría de una PA3- se vino detrás del mostrador y sin decir una palabra me empezó a golpear y me tiró contra una mesa, donde yo guardo un arma, dijo Mary.
Mientras la mujer forcejeaba, comenzó a gritar el nombre de Darío, su hijo, solicitando ayuda.
Agarré el arma como pude, apunté y disparé, relató la mujer señalando hacia la habitación donde quedó alojada la bala.
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Tras escuchar el disparo, Agosti, que en ese momento subía la escalera hacia su habitación, bajó corriendo, tomó su nueve milímetros que estaba sobre la mesa, y fue a la despensa.
Cuando los ladrones escucharon el disparo se escaparon corriendo. Yo no lo había visto, pero parece que mientras me pegaba uno, el otro obligó a la pareja a ponerse también detrás del mostrador. Cuando mi hijo salió con su arma justo vio a Ezequiel que se iba corriendo detrás del mostrador y le disparó, contó.
Fue entonces que Ezequiel, aún de pie tras los disparos, alcanzó a decir que no era él el ladrón, palabras que fueron reforzadas por la dueña de la despensa.
Cuando escuché los disparos me di vuelta y lo único que alcancé a decir fue es el inquilino, y el chico se desvaneció, sostuvo.
El resto de la historia, ya relatada, indica que Agosti trasladó en su vehículo a Ezequiel al hospital, donde falleció.
Venden el lugar
Todos fuimos víctimas de la violencia, esto fue una desgracia, afirmó la mujer, quien desde ayer decidió cerrar las persianas de la despensa y ponerla en venta.

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