Ocupar la calle. Salir al encuentro con la gente. Llenar el espacio público de teatralidad. Así empezó allá por el 80, para Diqui James y su gente la idea de romper con estructuras y convenciones de cómo experimentar un momento escénico.
Ocupar la calle. Salir al encuentro con la gente. Llenar el espacio público de teatralidad. Así empezó allá por el 80, para Diqui James y su gente la idea de romper con estructuras y convenciones de cómo experimentar un momento escénico.
Luego de un largo camino andado en el terreno de lo extraño para muchos ojos no acostumbrados, de tener que resignar el lugar abierto por falta de apoyo a una cultura callejera, hoy la compañía argentina que se terminó formando bajo el nombre de Fuerza Bruta es todo un suceso mundial y se corona como tal en Nueva York con un espectáculo que ya lleva cinco años de continuidad.
Esta noche Fuerza Bruta trae su espectáculo al Arena Maipú. |
Para nosotros es un sueño el poder estar haciendo una gira por Argentina. Estuvimos muchos años con De La Guarda y también con Fuerza Bruta queriendo venir a Mendoza. Lo hablamos muchísimas veces y nunca lo habíamos podido concretar asique estamos con mucha expectativa también. Venimos de hacer Rosario, Córdoba, Neuquén y ahora estamos acá. Estamos felices. Estamos muy acostumbrados a viajar por todo el mundo, pero es la primera vez que podemos viajar así por nuestro propio país y la emoción es muy grande. La sensación es muy diferente. La verdad que nos emociona, dice Diqui James - director artístico y gestor de FB - a SITIO ANDINO.
- Ustedes rompen con todos los parámetros del teatro convencional. ¿Cómo se podría explicar el espectáculo?, si es que se puede
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- Bueno, lo que yo digo es que lo que nosotros hacemos es como una gran celebración. Lo que más nos aleja de la palabra teatro que se le dice convencional es que no usamos texto. No usamos la palabra como la base de la acción. Es un espectáculo donde es el viaje sensorial. Cada uno interpreta su propia historia. Y es un espectáculo para todo el mundo. Nosotros desde que empezamos hace 20 años, lo que siempre quisimos hacer es lograr un lenguaje donde podamos salir de esa cosa elitista que a veces tiene el teatro y poder atravesarlo El lenguaje nuestro es una celebración, es una fiesta. Tiene que ver con esas cosas como el carnaval, las cosas que el lenguaje no te aleja. Sino que todo el mundo lo puede entender, lo puede disfrutar. Y si es verdad que es una experiencia para vivirla, como no contamos una historia. Después es muy difícil decir también qué fue lo que viste y cada uno tiene si propia manera de describirla. Su propia interpretación de lo que vio. Lo que te puedo decir que lo que vas a ver es algo distinto, algo único, porque es un lenguaje que desarrollamos nosotros a lo largo de muchos años.
- Como director creativo, ¿cómo se arma un guión del espectáculo sin la utilización del texto?
- El espectáculo tiene una historia. Tiene una línea. Que tiene que ver con el corredor, con este personaje que va atravesando distintas situaciones, se va metiendo en distintos mundos. Lo que tiene es que a mí no me gusta mostrar una historia cerrada, una historia donde yo te doy todo resuelto. Sino que me gusta que vos ames tu propia historia. Obviamente tiene una línea todo el show. Nosotros desde el principio lo que queríamos hacer es que el espectáculo transforme un espacio, que vos como espectador formes parte del espectáculo, que estés metido adentro del espectáculo. Entonces cuando vos armás el guión vas construyendo ese viaje.
- ¿Y cómo surgen esas ideas?
- Yo estoy todo el tiempo pensando cosas para generar teatralidad, para ir llevando adelante una sensación que tengo. Y son un montón de pequeñas cositas que de repente se unen por una idea que las puede unir, por ejemplo esta idea del tipo que corre y atraviesa distintos momentos y que nunca puede parar. Todo el tiempo me imaginaba situaciones diferentes pero no podía entender cómo hacerlo de una manera interesante adentro de un teatro. Un día la idea de la máquina de correr que hace que el tipo esté parado en un lugar, las cosas lo atraviesan a él y no que el avanza, esa fue como una idea madre que hace que todas las ideas que venía pensando en los últimos tres años se junten y tengan sentido. No es que en un segundo se me ocurre todo, son miles y miles de ideas que se van sumando y un día algo las junta y te cae la ficha. Y también es mucho trabajo, nosotros para hacer este espectáculo estuvimos tres años trabajando.
- En este sentido, ¿cuánto cuesta en tiempo montar un espectáculo así?
- Por ejemplo la gira esta nosotros estamos haciendo tiene un montaje de tres días, promedio. Son como cinco o seis camiones, como treinta personas viajando, más como 20 que se suman locales. Es un montaje fuerte, una producción muy grande. Y como decís, a partir del Bicentenario tuvimos la visibilidad suficiente como para que la gente entendiera que lo que hacemos nosotros no es algo raro, algo difícil. Como que antes había ese prejuicio. Como que teníamos un prestigio de que hacíamos cosas buenas, de calidad, pero bueno, es algo raro. Pudimos romper con ese prejuicio y en el Bicentenario hicimos algo que todo el mundo entendió perfectamente. Y más allá de que tecnológicamente el montaje es muy grande y muy complejo, yo intento que veas lo menos posible la parte de maquinaria y la parte tecnológica y que te conectes lo más posible con lo humano.
- ¿Hubo referentes o grupos inspiradores de lo que es hoy Fuerza Bruta?
- Nosotros en los 80 cuando empezó la democracia, yo tenía 18, 19 años, y la sensación más fuerte que tuvimos fue el de salir a ocupar la calle. Por un lado no había espacios para hacer cosas porque durante la dictadura todo eso estaba cerrado. El teatro callejero fue nuestra primera pasión. El grupo que es referente para mí hasta hoy es el Royal de Luxe2 es un grupo francés de teatro callejero que está desde finales de los 70, que me marcó y me sigue marcando mucho. Y bueno nos paso que hacer cosas en la calle es muy difícil, nunca hubo en todos estos años un apoyo a la cultura de hacer cosas en la calle entonces se fue achicando más lo que es el teatro callejero. En la Argentina es casi inexistente o muy pequeño. En algún momento hubo una revalorización del circo, pero no del teatro. El teatro callejero es algo que casi no existe. Por eso para nosotros lo del Bicentenario fue una alegría enorme porque fue hacer algo en la calle.
- ¿Cómo te imaginás el futuro del Fuerza Bruta?, Sin límites, pienso...
- Yo creo que estamos a mitad de camino. La sensación que tengo es que estamos desarrollando algo para llegar a un lugar que no sé cuál es, pero siento que tenemos mucho por delante como para entender y para jugar. Para mí lo que me importa es como ir zarpándose. Seguir yendo más allá de lo que uno conoce y no instalarse ( ) El futuro lo veo muy bien, seguir probando, seguir divirtiéndonos, seguir haciendo cosas. Ya pasamos esa etapa de tocar y tocar puertas y escuchar de respuesta no eso es imposible de hacer, a pasar a escuchar que te piden: vení hacé algo diferente. Entonces, estamos muy contentos.
Ficha: Fuerza Bruta en Mendoza
