Una persona que posee una gran cantidad de deudas puede verse tentada a realizar una declaración de quiebra, para alargar plazos y así ser una salida transitoria a esa realidad. Sin embargo, una decisión como esta puede acarrear graves repercusiones a largo de su vida. Los empleados públicos son los que mayormente recurren a esta medida.
Hay trabajadores, que por lo general, incitados por el consumo solicitan una cantidad de préstamos, que terminan excediendo su capacidad salarial. Luego, estas se encuentran con el problema de que ya no pueden hacerle frente a las deudas contraídas, por lo que comienzan a buscar una salida, y la quiebra comienza a ser una opción.
El término quebrar, en materia financiera significa que la persona carece de solvencia económica para cubrir las deudas contraídas. El sujeto puede pedir la quiebra voluntariamente o puede contraer la misma de manera indirecta, cuando fracasa el concurso preventivo con sus acreedores (no se llega a un acuerdo).
Desde el Primer Juzgado de Concurso de la provincia, señalaron que en esta situación se encuentran docentes, policía, penitenciarios, municipales y empleados del sector privado.
Si bien, la cantidad de concursos y quiebras se mantiene sin alteraciones importantes de año a año, el mayor número de casos que se tratan, pertenecen a trabajadores públicos.
El índice de resolución por concurso es mínimo, la mayoría cae en la quiebra indirecta, expuso a SITIO ANDINO, Lucía Sosa, jueza del Primer Juzgado de Concurso, con respecto a las personas que pasan por este proceso.
Efectos negativos a largo plazo
A partir de la declaración de quiebra, el deudor para pagar sus obligaciones se somete a un desapoderamiento de sus bienes, que serán aquellos que no perjudiquen su trabajo, en un determinado tiempo.
Una vez despojadas de las deudas, la persona queda rehabilitada para volver a gastar, aunque la mancha del quiebre quedará en su vida económica.
A la persona le va a resultar mu difícil que le den un préstamo, una tarjeta de crédito o una chequera, señaló el economista Sebastián Laza.
Para el profesional, declararse en quiebre es para zafar por el momento, pero luego tiene consecuencias muy difícil de llevar.
En tanto, la magistrada Sosa, indicó que el proceso judicial en cuestión para la persona es muy caro monetariamente, porque es una ley que está prevista para las empresas.