Un mensaje de "amor y no violencia", selló una presentación en la que el trío liderado por Ricardo Mollo hizo vibrar con su potencia a unas 3700 personas en el stadium de Maipú.
Bestias del rock. Animales furiosos que hacen rugir con nervio su instrumento. Así son Ricardo Mollo, Diego Arnedo y Catriel Ciavarella sobre el escenario. Divididos da cátedra cada vez que suena y el recital de anoche, en el Stadium del Arena Maipú, ante unos 3700 seguidores, no fue la excepción.
Casi como a ese primer amor al que siempre se vuelve, la brújula del power trío marcó una vez más la dirección Oeste y Mendoza fue el destino. Recordemos, que el público local pudo escucharlos en vivo en marzo pasado, durante la segunda repetición de la Fiesta Nacional de la Vendimia. En aquella oportunidad fueron el gran corolario de cierre de una celebración rockera que se inició con Ciro y Los Persas.
La vuelta, como siempre, fue un reencuentro esperado. Los muchachos de Hurlingham dieron un recital con la potencia que los caracteriza y pusieron a sonar una lista de temas que incluyó canciones de Amapola del 66, el último álbum de estudio de la banda y temas de sus discos anteriores.
Así se escuchó por ejemplo: Capo capón, que partió con toda su fuerza la apertura, Mantecoso, Hombre en U, Perro funk, Spaguetti del rock, El 38, Sucio y desprolijo, Paraguay y Rasputín; entre otras.
En total fueron 26 temas que hicieron temblar literalmente el piso del espacio de Maipú. Durante las dos horas que duró el recital hubo varios momentos a destacar como la presencia del músico, Diego Florentini, que fue invitado a tocar con ellos: Sisters. Mollo, por su parte, volvió a regalarle a la gente la magia y maestría con la que hace hablar a la guitarra. Es una gloria verlo puntear con una zapatilla del público o con su misma boca, como sucedió.
Divididos da cátedra de música cada vez que suena. Así se vivió anoche en el Arena Maipú.
Tampoco faltó el tema Living de trincheras, que el grupo compuso especialmente para la película Infancia clandestina que representará a los argentinos en los premios Oscar y que protagoniza su mujer, Natalia Oreiro.
La noche cerró con Ala delta, Azulejo y la acostumbrada entrega de púas a los fanáticos apostados cerca del escenario. Y tuvo también, el mensaje humanitario que siempre porta el trío como bandera. Esta vez, propiciando el amor y la paz, contra la violencia actual que se palpita en el país.