Insólito: retaron a Alejandro Bermejo por hablar en un acto que el mismo organizó
El intendente maipucino salió a saludar a los ancianos de un centro de jubilados mientras esperaba a Paco Pérez, Boudou y Bossio. Pero la gente de Anses le "llamó la atención" y el intendente se desencajó.
Alejandro Bermejo protagonizó la escena insólita de este viernes, en el marco de la visita del vicepresidente Amado Boudou y el director ejectuvio de Anses, Diego Bossio, a Mendoza. Es que al intendente maipucino lo retaron por hablar en un acto que él mismo había organizado.
Boudou y Bossio iban a ir cerca de las 12 junto al Gobernador Francisco Pérez a un almuerzo en un Centro de Jubilados ubicado en la calle Ozamis de Maipú.
Para recibir a las visitas el intendente había cooperado en la organización del almuerzo y movilizado a toda la militancia que aguardaba la llegada de de los funcionarios kirchneristas.
Como el arribo del vicepresidente se retrasó, y con ello toda la agenda de actividades, Bermejo pasó un largo rato esperando a la comitiva. Cerca de las 14, el intendente se acercó al escenario junto a su hermano, el senador nacional y antecesor de Alejandro, Adolfo Bermejo.
El intendente saludó a los casi 400 ancianos maipucinos que se encontraban en el lugar, les agradeció la participación en el mega almuerzo y les prometió seguir trabajando por la comuna. Acto seguido, tomó la palabra su hermano, igual de bien recibido por los jubilados que el actual mandatario municipal.
Pero minutos después, algunos de los encargados de protocolo de Anses reprendieron al funcionario por hacer uso de la palabra antes del arribo del resto de los funcionarios.
Bermejo se enfureció por el reproche (parece que en Anses no sabían quién era el intendente) y tomó la drástica decisión de irse sin esperar a Boudou, Bossio y Paco.
Para el pulga, el mal trago coronó una jornada difícil: ya las primeras horas del día había sufrido un pico de presión, por lo que tuvo que pasar por el hospital departamental antes de llegar al centro de jubilados.
Su hermano y varios de sus funcionarios lograron, minutos después, calmarlo, y, disculpas mediante del equipo de Anses, convencerlo de que se quedara a esperar las visitas.
Eso sí: ni bien terminaron los discursos oficiales y la entrega de tarjetas Argenta, computadoras y banderas de ceremonias a los jubilados maipucinos, salió disparado del lugar.