18 de junio de 2026
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Entrevista

"Las películas son cada vez mejores, pero está complicada la exhibición

Esto lo señaló el director mendocino, Alejandro Fadel que auspiciará de anfitrión del BAFICI que comienza mañana, con la proyección de su premiada ópera prima: "Los Salvajes".

Fadel nació en Mendoza, pero desde hace años vive en Buenos Aires.
“Todo lo que está sucediendo con la película excede mis expectativas”, cuenta Alejandro Fadel del otro lado del teléfono sobre “Los Salvajes”. La ópera prima que le valió el reconocimiento del circuito cinematográfico nacional, además de proyectarlo internacionalmente con el premio recibido en el Festival de Cannes por la Asociación del Cine Independiente (ACID) y la Caja Central de Actividades Sociales (CCSAS).

La comunicación con SITIO ANDINO se produce desde su Tunuyán natal. Hace varios días que el mendocino radicado en Buenos Aires desde el 99’, está de visita por la provincia con motivo de celebrarse la muestra local del BAFICI 2012.

Quien es miembro integrante de la productora audiovisual La Unión de los Ríos (El Estudiante, Santiago Mitre), además de escribir junto a Pablo Trapero el guión de Elefante Blanco, conoce muy bien este espacio de exhibición para el cine independiente organizado por la ciudad porteña. Ha sido parte de la competencia en varias oportunidades y en esta última, su largometraje se quedó con el Premio de la Asociación Argentina de Autores de Fotografía Cinematográfica (ADF) destacando la labor del Director de Fotografía, Julián Apezteguía.

Dentro del país, Mendoza será el segundo lugar en el que se proyectará su largometraje debut, que narra la historia de cinco adolescentes marginales que en busca de la libertad, escapan de un instituto de menores para emprender un viaje por lugares inhóspitos.

 “Algo que escogí personalmente es que no se presentara antes en ningún otro lugar. Y es algo que particularmente me conmueve, porque en definitiva es mostrárselas a las personas más cercanas de uno que no tuvieron la oportunidad de verla en Buenos Aires y eso es importante para mí. Además, el hecho de estar en el BAFICI itinerante implica que otro tipo de cine, sobre todo el cine argentino llegue al interior. Más allá incluso de “Los Salvajes”. Es una muestra que hay que valorar y cuidar mucho. Y para mí, que la película se proyecte en Mendoza me alegra mucho”, comenta.

Algunos hablan de un viraje de timón, de que Fadel vino a plantear con su propuesta narrativa y estética una forma innovadora de contar nuestras historias en la pantalla grande. Este domingo a las 21, el público local tendrá la oportunidad de llevarse su impresión cuando el filme deje inaugurado el encuentro cinéfilo que se extenderá por 8 días en la Nave Cultural.

- Hay críticas fabulosas y otras más duras sobre "Los Salvajes". ¿Por qué pensás que ha tenido tanta repercusión?

- En el marco del BAFICI de Buenos Aires se discutió bastante la película. Entonces tenía gente fervientemente admiradora de la película y algún que otro detractor. Y creo que lo que gusta es que es diferente, novedosa. Y, particularmente, creo que no existía una película como ésta en el cine argentino. Entonces eso ha provocado que se discuta. Además, Cannes permitió que la película se presentara en distintos festivales alrededor del mundo. Creo que acá a fin de año van a ser cerca de 20. Se ha exhibido en lugares que yo jamás imaginé y lo interesante es ver qué pasa. Esa es la búsqueda del arte, el despertar algunas ideas. Y la forma en que yo me relaciono con el arte es a través del cine.

- ¿En qué aspectos reside lo novedoso de la película?

- Bueno, me da un poco de pudor ser yo quien lo diga. Jugué algunas fichas fuertes en la trama. En ciertas miradas que hay sobre el mundo, el que intenta trabajar la película. Es novedosa en algún punto porque yo no la había visto antes, pero creo que no tengo que ser yo quien lo diga. Hay que ver con el público qué pasa con la película.

Lo que sí te puedo hablar, que es interesante y que es un trabajo estrictamente mío, es el trabajo actoral. Es realmente novedoso y sorprendente para mí. Los actores no tenían ningún tipo de experiencia frente a una cámara de cine. Ninguna experiencia tampoco teatral y el trabajo que hacen ellos es muy, muy bueno. Están trabajando completamente en un marco de ficción pero aportando un nivel de realismo, de naturalidad de las escenas que hace que la película sea lo que es. Creo que todo aquel que se emociona con la película en parte se debe al talento de los actores.

- ¿Lo pensaste así desde el inicio? ¿Cómo fue el proceso de casting y el trabajo posterior con los actores?

- Sí, la idea que yo tenía es la de trabajar con actores no profesionales. Que estuvieran en algún punto vírgenes ante la cámara, porque me parecía que la película tenía una temática fuertemente ficcional que necesitaba ponerle una parte casi documental. Que el habla, o los tatuajes que usan los chicos iban a dar cuenta de una época. Por eso fue la idea de ir en busca de caras que no habían sido retratadas como pasó con el paisaje, tratar de filmar en un lugar donde no se había filmado. Que la cámara estuviera siempre en descubrimiento. Esa fue la propuesta que me hice a mí mismo.

- La película tiene misticismo y referencias a símbolos religiosos, ¿por qué la elección de este recurso y qué le aporta a la trama?

- Es parte de la trama. Yo tenía una idea narrativa, quería que la película partiera del realismo. Si se quiere un relato más clásico. Y que a medida de que los personajes fueran avanzando en la naturaleza, se fueran transformando. Que fueran llegando a ciertos lugares nuevos. Que el espectador se preparara e hiciera en algún punto el viaje que hacen los personajes. Yo creo que la parte mística de la película está en eso, en la forma en que se va transformando. Es más una emoción que intenta transmitir la película.

- En cuanto a la producción y realización, ¿porqué la decisión de hacerla sin subsidios del INCAA?

- Básicamente, porque tenía ganas de filmarla ya. Tenía un equipo técnico, un grupo de personas con las que ya había trabajado, teníamos una cámara, estábamos en el proceso de elección de los actores y en lo personal yo no quería que entrara la película en un proceso burocrático, que me podría demandar dos años, en el mejor de los casos. Eso no significa que en próximas películas no acudamos al Instituto de Cine, que es la forma en la que tienen de producirse la mayoría de las películas argentinas.

Pero sobre todo fue una decisión personal de salir ya a filmar. Pensé que la película en la manera que yo la había concebido tenía que ver con una forma de producción. Que el resultado no hubiese sido el mismo si el presupuesto hubiese sido mucho mayor, si tenía un equipo más grande de gente. Y yo confiaba que ésta era la mejor manera de producir. De la manera, casi que el equipo técnico estuviera viviendo las mismas situaciones que los personajes.

- Como director, ¿cuál es tu mirada sobre el cine argentino actual?

- Mi generación somos un poco hijos de la generación de los fines de los 90’ que cambió la manera de hacer cine en la Argentina. Soy un gran admirador, incluso tuve la oportunidad de trabajar con Adrián Caetano. Me gusta mucho Lisandro Alonso. Creo que son personas que vinieron a dar vuelta esto de que el cine argentino puede ser otra cosa. Buscar otra forma de narrar, buscar otro tipo de actuación, buscar otro tipo de relato. Y en algún punto nosotros somos, hijos, sobrinos – o como quieras llamarlo – de esa generación. Creo que a partir de ahí las películas argentinas son mucho mejores.

Si bien creo que las películas son cada vez mejores, está complicada la relación con el espectador. Es una pregunta que me hago y de la que no tengo respuesta. Sobre cómo exhibir esta película, cómo hacer que tengan se repercusión comercial. Cómo hacer que lleguen a mayor cantidad de gente. Esa es una pregunta enorme, que no logro responderme. Nosotros desde nuestro lugar necesitamos darle un marco de exhibición a la película para que llegue a la mayor cantidad de gente posible, sin necesidad de someterla a la lógica del mercado. Que si no cumple las expectativas en la sala, a la semana se va. Por ahora hemos encontrado esta manera de exhibirla, pero no significa que sea la única o la mejor. SI bien hay una renovación estética importante en el cine, todavía no logramos resolver el tema de la exhibición de las películas.

- ¿Crees que en este último tiempo el público se ha reconciliado con el cine nacional?

- No, sinceramente no lo creo. Por ahí hay una o dos películas que son las que logran captar la atención y que generalmente tienen a Darín como única estrella. Pero la mayoría están relegadas a un lugar muy secundario. Generalmente las películas que convocan la mayor cantidad de gente, tienen apoyo de la televisión, algo que a las películas independientes les resulta imposible.

- ¿Qué tiene de Mendoza, “Los Salvajes”?

La película nunca se aclara donde trascurre. Yo quería trabajar un espacio. Si se quier, un poco más abstracto. Lo que tiene de Mendoza es el apoyo de muchísima gente. Tanto mi familia como mis amigos que fueron parte indispensable para que la película exista. Y me encontré con mucha gente queriendo colaborar, cuando fui a pedir apoyo lo encontré, cuando necesitamos actores para una escena en el hogar Eva Perón aparecieron unos chicos con unas ganas de trabajar impresionante. Lo mendocino de la película es mas su experiencia de filmación que en la pantalla, más allá de que haya algunos paisajes mendocinos.

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