Hoy concluye el primer censo de fluidez lectora del 2022: habrá dos mediciones más este año
Por Florencia Rodríguez.
Foto: Prensa Gobierno de Mendoza
El primero se realizaría en marzo del 2020 pero la pandemia frustró los planes por lo que finalmente la medición se llevó adelante un año después. Unos meses más tarde, se revelaron los resultados y no fueron del todo alentadores. Por este motivo, la Dirección General de Escuelas (DGE) puso el acento en programas de alfabetización escolar. Además, el número de estudiantes en "estado crítico" reforzó la necesidad hacer uso de esta herramienta de evaluación en más de una ocasión durante el año y en este 2022 habrá tres censos de fluidez lectora en Mendoza.
Este viernes concluye el que comenzó el pasado 4 de abril y a diferencia de su edición anterior- en la que sólo fueron censados alumnos/as de 4to y 7mo de Primaria junto con 1er año de Secundaria- en esta ocasión, todos/as los estudiantes de ambos niveles participaron, conformando un universo de más de 275 mil chicos y chicas.
Hilando fino, fueron censados 115.000 estudiantes de secundaria- 39 mil de escuelas técnicas y 76 mil de orientada- mientras que, en la primaria, fueron evaluados 162.875 alumnos y alumnas de 2do a 7mo grado. Los resultados estarían listos en las próximas semanas y desde el Gobierno confían en que habrá una mejoría en comparación con el censo de fluidez lectora anterior que arrojó que el 22% de los chicos/as estaba en "estado crítico".
"Esta primera medición del 2022 se hizo para contar con marco de referencia, es decir, para poder definir el perfil lector de los chicos/as teniendo en cuenta los resultados del año pasado y así desarrollar planes de intervención de acuerdo a sus necesidades que incluirán, entre otros aspectos, la articulación con otros programas como Volvé a la escuela' en el que se dictaran talleres de fluidez lectora, el ciclo de formación docente en el que se capacitaran maestras/os de 3ro, 5to y 7mo grado de primaria y 1er año secundaria. Además, se va a generar recurso pedagógico, que será subido al portal educativo y kits para niños y niñas de 4to grado de algunas escuelas que lo necesitan", comenzó a explicar Mariana Guiñazú, coordinadora de Fluidez Lectora.
"Para diseñar estos planes y estrategias, este año extendimos la matrícula del censo. Para cumplir con este universo más grande a medir, los docentes de las instituciones de ambos niveles se desempeñaron como aplicadores y se sumaron más 70 aplicadores externos que brindaron apoyo a las escuelas y colaboran en la toma de decisiones y carga de datos", agregó.
Si bien los resultados estarán listos en algunas semanas, la funcionaria indicó que la DGE confía en que, esta vez, los resultados serán un poco más alentadores que en el censo anterior porque "si bien aún no hemos concluido el procesamiento de datos, el comentario de los aplicadores externos es que han notado una mejoría en los chicos, incluso en los alumnos/as de 3er grado que, no debemos olvidar, transitaron su primer año de alfabetización en aislamiento por la pandemia. Es decir, que se reincorporaron a la presencialidad en segundo grado y hay que tener en cuenta la enorme importancia de atravesar este proceso acompañado de sus docentes".
Durante este 2022 entonces habrá tres censos de fluidez lectora con aspectos diferentes pero con un solo objetivo:
1ra medición- abril 2022: Redefinir el perfil lector (poder ver las habilidades que los chicos/as tienen afianzadas. Por ejemplo, para poder leer tiene que tener procesos automatizados (como el reconocimiento y decodificación de palabras) para poder destinar esos recursos cognitivos a la comprensión. Este es el punto de partida y en base a lo que se construye el plan de intervención pedagógica que se implementa poco después.
2da etapa- agosto 2022: Medir el impacto que ha tenido el plan para realiza- o no- reajustes basados en evidencia y volver a implementarlos durante el ciclo lectivo.
3ra medición- octubre/noviembre 2022: para conocer la trayectoria del estudiante a lo largo del ciclo lectivo y evaluar el impacto de los planes implementados.
"No sólo se tiene en cuenta cantidad de palabras que se leen correctamente por minuto, sino que el aplicador escucha a los alumnos/as leer en voz alta durante 60 segundos pero también prestando especial atención a los rasgos prosódicos, la acentuación, entonación, ritmo. Esto también se registra y tiene en cuenta al momento de diseñar las intervenciones que apuntan a mejorar la comprensión lectora", cerró Guiñazú.