Dentro de este grupo, las enfermedades cardiovasculares causan la mayoría de las muertes, con 17,9 millones cada año (incluyendo los accidentes cerebrovasculares), seguidas del cáncer con 9 millones de fallecimientos y las enfermedades respiratorias crónicas que representan 3,9 millones de los decesos. Junto con la enfermedad de Alzheimer y otras demencias son las enfermedades no transmisibles de mayor mortalidad.
Y en los últimos días surgió una advertencia de la OMS respecto al incremento de la mortalidad por tuberculosis a nivel mundial, lo que representa un retroceso en los esfuerzos que se estaban realizando en cuanto al diagnóstico y tratamiento de una de las enfermedades infecto contagiosas que más muertes ocasiona a nivel global.
En el marco del Día Mundial de la Salud, acercamos los consejos de especialistas en estas patologías, que explican los factores de riesgo más frecuentes, los síntomas a tener en cuenta, las claves de la prevención y los últimos avances en tratamientos de las enfermedades crónicas no transmisibles más frecuentes.
Enfermedades Cardiovasculares
Dentro de este grupo la cardiopatía isquémica es la que provoca mayor mortalidad. Se trata de la enfermedad del corazón producto de un sufrimiento del músculo cardíaco por la obstrucción de alguna de las arterias que lo irrigan, a través de placas que reducen el pasaje de sangre. Cuando esas placas obstruyen totalmente el flujo de sangre se produce el infarto agudo de miocardio.
"La presencia de factores de riesgo, como hipertensión arterial, diabetes, colesterol elevado, tabaquismo o sedentarismo, aumenta las chances de padecer un evento cardiovascular. Adoptar hábitos saludables como ejercitar, no fumar, comer en base a frutas, verduras, legumbres, pescado, pollo, poca carne roja y beber poco (1 copa de vino por día) o nada de alcohol, evitar harinas y azucares refinados reduce drásticamente la probabilidad de padecer un infarto agudo de miocardio", explicó el doctor Alberto Alves de Lima, director médico del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires.
El experto advirtió que en la Argentina muchos pacientes desconocen sus factores de riesgo, y por eso no toman acciones para disminuir las chances de sufrir un infarto, detalla.
En los pacientes con antecedentes de enfermedad coronaria y en los mayores de 65 años, está indicada la vacunación contra la gripe y la neumonía como medida de prevención. En cuanto a los avances tecnológicos en la lucha contra la enfermedad Alves de Lima, destaca la tomografía coronaria.
Cáncer de tráquea, bronquios y pulmón
El tabaquismo es el principal factor de riesgo asociado al cáncer de pulmón: está relacionado con el 80% de los casos. "Claramente no fumar es la conducta más simple para reducir la incidencia de este tipo de tumores", señaló el doctor Claudio Martin, jefe de Oncología Torácica del Instituto Alexander Fleming.
"Lamentablemente la aparición de síntomas por cáncer de pulmón en general se asocian a la presencia de una enfermedad avanzada que ya no está en condiciones de ser operada. La única medida probada de detección temprana es el uso de tomografía de tórax de baja dosis de radiación", agregó. Cuando se logra este diagnóstico temprano a través de la tomografía, existen posibilidades de realizar la intervención quirúrgica y reducir la mortalidad. Pero advirtió salvo algunas iniciativas de detección precoz realizadas por instituciones, "no existe aún un programa a nivel estatal que se haya instaurado".
El especialista destacó que en los últimos años hubo "avances revolucionarios en el tratamiento del cáncer de pulmón especialmente con el desarrollo de terapias dirigidas y de la inmunoterapia. Estas últimas consisten en un cambio del paradigma respecto de las estrategias que utilizamos para destruir las células tumorales".
"En resumen: dejar de fumar, instaurar estudios de imágenes para detección precoz, y el acceso a las nuevas terapias son claves para reducir la aparición del cáncer de pulmón, detectarlo tempranamente y tratarlo apropiadamente", destacó Martin.
Accidente Cerebrovascular
Nueve de cada 10 accidentes cerebrovasculares (ACV) están asociados a factores de riesgo que se pueden prevenir y/o tratar. Principalmente, hipertensión, diabetes, colesterol elevado, tabaquismo, sedentarismo y fibrilación auricular. "Modificando hábitos dietéticos (disminución de ingesta de ultraprocesados y carnes rojas, consumo de pescado, frutas y verduras, cesación tabáquica y consumo moderado de alcohol) y realizando 30 minutos de ejercicio moderado 5 veces por semana y con controles médicos periódicos disminuye enormemente el riesgo de padecer un ACV", explicó el neurólogo Ramón Leiguarda, director del Instituto de Neurología y Neurocirugía del Sanatorio de Los Arcos.
Al igual que con otras patologías, durante la pandemia hubo una abrupta disminución de los controles en la Argentina, por lo que el experto destacó la importancia de retomar la prevención y la evaluación periódica con el médico de cabecera.
Ante un ACV agudo, es clave actuar rápido ya que los tratamientos pueden realizarse hasta 24 horas después de iniciados los síntomas. Y cuanto antes se los empiece, mejor es el resultado.
Para poder actuar a tiempo, es necesario conocer los síntomas de un ACV. En general aparecen de forma súbita y demandan una consulta médica urgente. Los más frecuentes son:
Debilidad o falta de sensibilidad de la cara, brazo o pierna, especialmente de un solo lado.
Alteraciones del habla, ya sea por no comprender, no poder expresarse correctamente.
Alteraciones visuales: de un ojo o los dos.
Alteraciones del equilibrio y la coordinación.
Cefalea muy intensa y súbita.
Cáncer de mama
En Argentina se detectan 126 mil casos nuevos de cáncer por año -sin contar los de piel no melanoma-, lo que representa 212 tumores cada 100 mil habitantes. Esta incidencia es considerada de nivel medio-alto a nivel mundial.
Las cifras oficiales, recopilados por el Ministerio de Salud en base a datos del Observatorio Global del Cáncer, muestran que el cáncer de mama es el más frecuente: se diagnostican 22 mil por año. Es la principal causa de muerte en mujeres y se estima que una de cada ocho será afectada por la enfermedad en algún momento de su vida. La principal herramienta para hacerle frente es la detección precoz.
"En estadios iniciales, el cáncer de mama tiene una curación del 90%. Esto se logra con el control periódico, la consulta al mastólogo, de acuerdo a cada edad y antecedentes, y el apoyo de los métodos complementarios. Estos son los únicos que nos alertan cuando la enfermedad no se hace presente en forma sintomática", afirma Luciano Cassab, vicepresidente de la Sociedad Argentina de Mastología.
Los expertos coinciden en remarcar la importancia de retomar los niveles de atención previos a la pandemia y desde allí, seguir avanzando. Lo fundamental, explican, es tomar conciencia de queel cáncer de mama es una patología prevalente, con una alta incidencia. Antes y después del Covid, la consigna es la misma: la mejor herramienta es el diagnóstico precoz. El primer paso es conocer y cumplir con los chequeos mamarios previstos para cada edad.
En mujeres sin antecedentes ni síntomas, se indica una mamografía anual a partir de los 40 años. De acuerdo a las características personales, el mastólogo podrá considerar acompañarla de una ecografía. Cuando la mujer presenta síntomas o algún tipo de anormalidad en las mamas, puede ser necesario comenzar antes la rutina de estudios con imágenes o realizar un seguimiento más continuo.
En caso de ser portadora de una mutación genética, se incorporará una resonancia magnética nuclear mamaria a los estudios de control. En mujeres con antecedentes de primer grado (madre, hermana o hija con cáncer de mama) se recomienda realizar el primer control diez años antes de la edad de detección del cáncer del familiar más cercano, que por lo general es a los 30 años.
Si bien hay factores de riesgo del cáncer de mama que no son modificables, hay otros que sí se pueden controlar si se adoptan hábitos saludables. Estas son las principales recomendaciones:
-
No fumar: además de evitar el cigarrillo, se recomienda no exponerse al humo de segunda mano.
- Seguir una dieta saludable: debe ser rica en vegetales, frutas, cereales integrales, alimentos con mucha fibra y fuentes magras de proteínas, como el pescado. Reducir el consumo de grasas saturadas, azúcares y sodio.
-
Limitar el consumo de alcohol: hacerlo sólo en forma moderada. Para las mujeres, esto equivale a una copa por día. El riesgo de sufrir diferentes tipos de cáncer (como el de mama y del hígado) parece aumentar con la cantidad de alcohol que se consume y el período durante el cual se ha consumido con regularidad.
-
Mantener un peso saludable y hacer ejercicio: estar en movimiento ayuda a tener un mejor estado físico y a reducir el riesgo de desarrollar algunos tipos de cáncer.
-
Controlar el estrés: otro factor de riesgo, ya que afecta el estilo de vida e impacta en el sistema inmunitario.
Cáncer de Cuello Uterino (Cérvix)
Es el cuarto tipo de cáncer más frecuente en las mujeres de todo el mundo y el cuarto como causa de muerte por cáncer. En Argentina ocupa el tercer lugar en incidencia y representa la principal causa de muerte por cáncer ginecológico. La vacunación y los chequeos de rutina permiten reducir sensiblemente la incidencia y la mortalidad.
Cada día 12 pacientes reciben un diagnóstico de cáncer de cuello uterino (cérvix) en la Argentina. Son 4.600 casos nuevos por año, por lo que representa el tercer tumor más frecuente en mujeres según las estadísticas del Ministerio de Salud de la Nación.
Los expertos destacan que la prevención permite reducir sensiblemente la incidencia de la enfermedad, mientras que la detección temprana juega un rol determinante para acceder a tiempo a tratamientos que brindan altas tasas de curación.
Las estadísticas oficiales del Ministerio de Salud de la Nación indican que 2.200 mujeres mueren cada año como consecuencia del cáncer de cuello uterino. Detectar lo más temprano posible una lesión precursora o incluso el tumor es fundamental para acceder a tratamientos oportunos y disminuir la mortalidad.
"Contamos con dos estrategias de prevención secundaria. La primera y más antigua es la realización de la citología cervical (Papanicolaou) y la colposcopía. Y la segunda es la detección del VPH mediante un test que se realiza tomando una muestra por vía vaginal. Con esta prueba se puede detectar no solo la presencia del VPH sino también el serotipo y determinar si pertenece al grupo de alto o bajo riesgo", explicó la doctora Verónica Fabiano, médica ginecóloga y mastóloga del Instituto Alexander Fleming.
En 2011 la vacuna contra el VPH se incorporó al calendario nacional para niñas de 11 años y a partir de 2017 se extendió también a los varones de la misma edad. Es gratuita y obligatoria.
Cáncer de Colón:
Es el segundo tumor más frecuente en el país. Cada año provoca 7.500 muertes. Los expertos explican que si es detectado a tiempo, las chances de cura son superiores al 90%. Sin embargo, los expertos advierten que es bajo el cumplimiento de los controles.
Al año, se detectan más de 15.000 casos de cáncer colorrectal (CCR). Afecta tanto a mujeres como a hombres y provoca 7.500 muertes anuales. En la gran mayoría de los casos, se genera primero un pólipo en el colon o el recto que puede crecer durante una década antes de transformarse en un tumor.
En ese tiempo se centran las altas probabilidades de detectarlo, tratarlo a tiempo y curarlo. El primer paso, destacan los expertos, es saber cómo y cuándo actuar.
Hay algunas señales que pueden indicar la necesidad de anticipar la consulta. "Ante la presencia de sangrado por vía anal o la presencia de materia fecal de color más oscuro de lo habitual (casi negro) y el cambio de ritmo evacuatorio habitual, ya sea diarrea o constipación, se debe consultar inmediatamente. No debemos olvidar como síntomas menos importantes la presencia de dolor abdominal tipo cólico o la intolerancia alimentaria con náuseas y vómitos, la pérdida de peso y la anemia en los laboratorios de rutina sin causa o enfermedad previa", detalla el cirujano Alejandro Pairola, miembro del equipo de Cirugía Abdominal del Instituto Alexander Fleming.
Además, los especialistas destacan que si hay antecedentes oncológicos de cáncer en la familia, fundamentalmente de cáncer colorrectal, se le debe consultar al médico de cabecera si conviene comenzar a edad más temprana con los controles de salud.
Las recomendaciones para disminuir la posibilidad de desarrollar cáncer de colon son:
- Consumir una dieta rica en fibras, poniendo especial atención en la ingestión de frutas y vegetales en cualquier forma, naturales o cocinados.
- Disminución del consumo de carnes rojas y de grasa de origen animal; elegir carnes blancas o magras y pescado. Evitar el consumo de alimentos precocinados, embutidos o ahumados.
- Reducir el consumo de bebidas alcohólicas y evitar el tabaco.
- Realizar actividad física de manera regular y evitar el sobrepeso.
- Aumentar la ingesta de suplementos de calcio, vitamina D y ácido fólico.
- Comer con frecuencia y volúmenes mas pequeños.
Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)
Se caracteriza por ser una limitación crónica y persistente al flujo de aire producida principalmente por la exposición al humo del tabaco, al humo de leña, polvos y gases ocupacionales. Es una enfermedad de alta prevalencia, prevenible y tratable. Dejar de fumar es la medida inicial para combatirla.
"El reconocimiento precoz de la EPOC es importante para modificar la exposición a factores de riesgo. Para el diagnóstico de la enfermedad es imprescindible realizar una espirometría que permita confirmar la presencia de obstrucción al flujo de aire", afirmó Pablo Simkin, neumólogo y broncoscopista del Sanatorio de los Arcos y Clínica Olivos.
En Argentina, según el estudio EPOC.AR, se estima que 2.3 millones de personas sufren la enfermedad. Simkin advirtió que existe "un importante sub-diagnóstico y diagnóstico erróneo debido a la subutilización de la espirometría".
"La sospecha de EPOC se establece por la presencia de factores de riesgo acompañada o no de síntomas respiratorios. En todo adulto de 40 años o más con historia de exposición a estos factores, con o sin síntomas respiratorios, se debe considerar el diagnóstico de EPOC y realizar una espirometría confirmatoria", suma.
El tratamiento contempla medidas de prevención (educación, cesación tabáquica, actividad física, nutrición) y puede incluir o no el uso de fármacos. Entre las medidas no farmacológicas se destaca fundamentalmente la rehabilitación respiratoria y en casos graves que lo requieran, el uso de oxígeno. El objetivo es reducir los síntomas, la frecuencia y gravedad de las exacerbaciones, mejorar la calidad de vida, la función pulmonar y la tolerancia al ejercicio.
"La EPOC es un problema de salud pública de primer orden. Es una causa mayor de morbilidad y mortalidad con un impacto socioeconómico importante. Los desafíos más importantes son alcanzar un diagnóstico precoz, que permita una intervención temprana y lograr optimizar el acceso de toda esta población a las medidas de diagnóstico y tratamiento", alertó el especialista.
Alzheimer y otras demencias
"Hoy sabemos que hasta un 40% de los cuadros de demencia se puede prevenir", afirmó el neurólogo Ramón Leiguarda. Los principales factores de riesgo son:
- Tabaquismo.
- Hipertensión arterial.
- Obesidad.
- Diabetes.
- Sedentarismo.
- Ingesta de alcohol.
- Bajo nivel educacional.
- Aislamiento social.
- Depresión.
- Pérdida auditiva.
- Traumatismo craneano (golpes en la cabeza).
- Polución ambiental
Leiguarda destacó que muchos de estos factores están relacionados al riesgo cardiovascular o cerebrovascular, por lo que es importante mantener controles clínicos regulares que permitan detectarlos en forma precoz para implementar tratamientos eficaces y mantenerlos bajo control.
"En la prevención de la demencia es fundamental un estilo de vida saludable: mantener un peso adecuado, dieta sana y equilibrada, evitar hábitos tóxicos (tabaco, alcohol) y mantenerse activos tanto físicamente como a nivel intelectual y social. Tanto el ánimo como una buena calidad de sueño son también importantes y no deben descuidarse", afirmó.
Los chequeos neurológicos se recomiendan ante la aparición de síntomas, percibidos por el propio paciente o por quienes lo rodean: olvidos, dificultades para encontrar las palabras, episodios de desorientación, cambios de conducta y fallas en la resolución de problemas.
"El tratamiento de la enfermedad no solo consiste en medicamentos, sino también en estrategias de estimulación cognitiva y en establecimiento de pautas y guías tanto para el paciente como para sus cuidadores o aquellos que lo rodean. La detección temprana nos permite brindar al paciente y su familia las herramientas para un mejor manejo de la enfermedad a lo largo de su evolución", agregó.
"Tenemos muchas herramientas para prevenir la demencia. Mantenerse saludable y activo a lo largo de la vida es la clave; es importante realizar ejercicios físicos en forma regular, mantener nuestros vínculos sociales y estimular constantemente nuestro cerebro a través de distintas actividades: cursos diversos, estudiar idiomas, juegos de mesa, juegos en la tablet o la PC... todo sirve en tanto sea desafiante, novedoso y divertido. Nunca es tarde para implementar estos hábitos en pos de un envejecimiento saludable", comentó.
Tuberculosis
Es una de las enfermedades que más muertes ocasiona a nivel global y en la que se ha verificado un retroceso en cuanto a su diagnóstico y tratamiento a causa de la pandemia, advirtió la Organización Mundial de la Salud.
Se trata de una enfermedad infecciosa que afecta a los pulmones y que es causada por una bacteria (Mycobacterium tuberculosis) que se transmite de una persona a otra a través de las gotitas de aerosol que permanecen en el aire tras haber sido expulsadas por personas con enfermedad pulmonar activa. Aunque en personas sanas suele ser asintomática, los síntomas son: tos (a veces con esputo que puede ser sanguinolento), dolor torácico, debilidad, pérdida de peso, fiebre y sudoración nocturna.
En la Argentina, reproduce el sitio DocSalud, las estadísticas más recientes sobre la tuberculosis son previas a la pandemia. En 2019 se notificaron 12.499 nuevos casos, dando lugar a una tasa de notificación de 27,8 por cada 100.000 habitantes. Es de esperar que en los siguientes boletines los números de notificaciones sean menores, pero no por una reducción de los contagios sino porque muchos pacientes no accedieron al diagnóstico a causa la situación del sistema de salud durante la pandemia de Covid-19.
Contrastando con una menor notificación de casos, aparece un aumento en la incidencia de la mortalidad, la cual venía decayendo. Según las estadísticas más recientes de la OMS, mueren hoy 1.5 millones de personas al año a causa de la tuberculosis, lo que la convierte en la enfermedad infecciosa que más muertes ocasiona en el mundo.
La principal herramienta de prevención de la tuberculosis es la vacunación. En la Argentina se vacuna con la BCG a los menores de un año.