lunes 15 ago 2022
Entrevista

Daniel Hendler: “El cine argentino está en plena lucha por ganar su espacio

El sólido actor uruguayo proyecta esta tarde en el marco del BAFICI su ópera prima como director “Norberto apenas tarde”. SITIO ANDINO dialogó con él sobre la película y la realidad de la cinematografía nacional.

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4 de agosto de 2011 - 17:00

Desde hace años, Daniel Hendler pisa fuerte la escena cinematográfica actual. Tanto de Uruguay – su país de origen – como la de este lado del río. Un actor consistente que elige con lucidez y compromiso cada una de sus interpretaciones; tanto en cine, teatro o las pocas participaciones que tuvo televisión. Como en el ciclo “Mujeres Asesinas” o la recordada comedia “Aquí no hay quien viva”.

Ahora el protagonista del “Abrazo perdido” sorprende en el rol de director con su ópera prima: “Norberto apenas tarde”. Asombro para algunos, consecuencia directa para otros; porque Hendler siempre complementó su trabajo actoral con direcciones teatrales y de algunos cortos.

Esta noche el largometraje que autodefine dentro del género “comedia trágica” y que trata sobre los cambios y la búsqueda de la verdad, se proyectará en el marco del BAFICI a las 22 en La Nave Cultural. La trama gira en torno a un vendedor tímido quien luego de quedarse sin trabajo ingresa a un taller de actuación para recobrar la confianza en sí mismo.

Antes de su estreno provincial Hendler habló con SITIO ANDINO. En un diálogo distendido comentó sobre la película; su rol como director; la participación de su mujer en el proceso – Ana Katz, directora del film “Los Marziano” - y la realidad del cine argentino.

- ¿Después de tantos años de ejercer la actuación, era un paso directo la dirección de una película?

- Yo empecé actuando y dirigiendo, teatro en principio. Dirigía a un grupo de teatro, también dirigí unos cortometrajes. Pero finalmente lo que más se exhibió fueron mis trabajo de actor en largometrajes e hice una especie de carrera como actor. Pero esto de hacer un largo era un asunto pendiente desde hace mucho tiempo. Estuve un tiempo sin dirigir pero escribiendo y preparándome, hasta que finalmente se pudo dar.

- ¿Cómo viviste el proceso?, ¿tenías conocimiento técnicos previos sobre dirección?

- Bueno, viste que los conocimientos técnicos nunca tienen una medida precisa de lo que es suficiente o no para filmar porque depende más de qué película sea. No podría decir que soy un director de cine necesariamente, sino que se me acurre dirigir lo que puedo dirigir si lo pienso en términos cinematográficos. Me imagino una película y por lo tanto me la hace dirigir. Después también hay otras cuestiones, más allá de no tener un título me he nutrido de las experiencias cinematográficas y de cosas que he estudiado. Si te fijas en la historia del cine hay grandes directores que fueron actores o técnicos y otros que fueron a raíz de los estudios académicos. No creo que vaya a ser nunca un gran director, pero sería de los que salen del set.

- ¿Cómo se gestó la idea tu ópera prima?

- El germen sería difícil detectarlo, porque no es que surge una idea “quiero hacer una película sobre la soledad o sobre el cambio”; sino que surgen personajes, escenas y uno va entendiendo de que se trata a medida que lo va escribiendo y se va desarrollando el proyecto. Creo que lo primero que surgió fue una escena que tenía ganas de contar y esa escena finalmente no está en la película. En realidad lo que une todo el proceso quizá sea un tema, pero que nunca estuvo del todo consiente hasta que quizás vi la película terminada. Tiene que ver con los cambios, con la búsqueda de la verdad, con la relación entre la verdad y la mentira.

- ¿Podría inscribirse dentro de un género específico?

- Comedia amarga, podría ser. A mí me genera más gracia que tristeza, pero eso depende de cada espectador.

- ¿En qué te basaste para la elección de Fernando Amaral como actor principal, teniendo en cuenta que es un actor que no había trabajo antes en una película?

- Yo había dirigido un taller de teatro y él era uno de los tallerista. Me llevé muy bien con él, me gustaba mucho cómo trabajaba en las obras de teatro que lo vi. Él tenía más experiencia en comedia infantil y me parecía que tenía una zona no tan explorada, que tenía que ver con esa soledad interior. Creo que acerté porque tuvimos un lindo proceso y en el set apareció el actor de cine con la profundidad y la sutileza que yo imaginaba.

Foto - Cristian Lozano   
Hendler junto a su mujer Ana Katz, ayer durante la proyección de "Los Marziano"
- Seguramente te lo habrán preguntado infinidad de veces, pero teniendo en cuenta la relación que te une a Ana Katz (su mujer, además de actriz y directora), ¿cuánto participó ella en el proceso de la película?

- Ella participó como esposa y como actriz porque participa en una escena. Sobre todo como esposa, porque es una compañía fundamental. Como ahora que me acaba de servir un mate. (risas). Es así, nos cebamos mates mutuamente. Cuando a alguno le toca trabajar el otro está ahí para cebar un mate. Compartimos mucho lo que hacemos y según entiendo nos gusta mucho lo que hace el otro. Salvo que ella me mienta… a mí me gusto mucho lo que hace, asique por supuesto que compartimos los procesos.

Aparte de que yo no vivo esto como un nuevo rol, eso es algo que se ve de afuera. De hecho Ana lo primero que vio de mi fue una obra de teatro que estaba dirigiendo. Nos conocimos más como directores. Es mi esposa y la admiro, en ese sentido me importa mucho su mirada; pero también hay un punto en donde una hace las cosas para un espectador imaginario o para un espectador concreto. También hay algo, que es que yo hice esto esperando que a ella le guste. Entonces hay una parte en que se comparte el proceso y otra parte en la que también me guardo, buscando sorprenderla.

- ¿Resultó ser la película que imaginabas en un comienzo?

- Creo que se parece bastante a lo que soñé. Fue cambiando mucho en el camino. Al final cuando la terminé sentí que toqué algo de la sensación que perseguí desde el principio, pero en el proceso todo fue cambiando mucho. Personajes que quedaron en el camino otros que aparecieron, fue un proceso muy rico y con diferentes etapas. Comenzó siendo una película coral de muchos personajes y finalmente este Norberto, fue el que emergió como el punto de vista preponderante y terminé contando la historia sobre él. Si bien cambió completamente, me acerqué a lo que soñaba.

Fernando Amaral es "Norberto".

- ¿Fue muy costosa la financiación?

- Es una película chica o mediana, pero fue bastante fluido el tema de la financiación. Primero ganamos un concurso de guión, luego tuvimos otros fondos; Cibermedia, Fona Montevideo - socio audiovisual y un coproducción con el Instituto de Cine Argentino. Se hizo dignamente con los recursos que obtuvimos y por suerte no nos endeudamos. Es una película que los exhibidores no la piden a gritos, es una tranquilidad haberla estrenado en condiciones más o menos aceptables.

- ¿Va a tener un estreno comercial?

- Sí, no sabría decirte que va a pasar en cada provincia o en cada ciudad, porque viste que el tema de la exhibición del cine independiente es complicado. Es un asunto que hay que ver en la fecha que se estrene, que espacio va a tener la película. Espero que acá en Mendoza pueda estrenarse también.

- Cine independiente vs cine comercial. ¿Cómo percibís el panorama actual del cine en la argentina?

- Es difícil la pregunta, pero veo que de repente se salió de un periodo de moda. Del nuevo cine argentino como moda en el mundo. Ahora el cine argentino está en plena lucha por ganar su espacio. Lo bueno es que hay de todo, es muy diverso. Siguen surgiendo distintos lenguajes, distintos tipos de propuestas más allá de una tendencia a homogeneizar las vías de producción. Tendencia natural que buscan los institutos de cine generalmente en los países y que a veces juega un poco en contra de la renovación del cine. Porque los sindicatos y el instituto van afinando cada vez más a un tipo de. Sin embargo siguen surgiendo propuestas bien diversas, directores personales y también películas muy taquilleras que hacen que el cine argentino n este momento tenga un correcto pasar.

- ¿Pensás que el público está ávido de ver cine independiente o es reticente?

No es reticente, yo creo que es al revés. El público se acerca más al cine independiente. Si te ponés a pensar en otras épocas era muy común ver cine de autor de películas europeas que se estrenaban y que la gente iba a ver. Hoy en día eso es casi imposible porque el oso panda impone 300 copias para ocupar mercado y quitar espacio al cine local. Todavía no hemos encontrado la manera de regular eso, de impedir esa especie de monopolización de la exhibición de cine. Entonces es complicado para el cine independiente y también pasa que el público se va acostumbrando a lo que tiene para ver. No creo que sea un momento en donde el público esté ávido de cine independiente, pero mientras haya más opciones es seguro que el público puede elegir más.

- ¿Cuáles son los nuevos proyectos?

- Como director, por ahora estoy escribiendo un proyecto que por ahora no tiene una fecha precisa. Como actor se va a estrenar en breve “Mi primera boda”, de Ariel Winograd. Por ahora es eso.

Esta tarde a partir de las 18, el actor compartirá junto a Ana Katz una charla debate donde el tema propuesto es: "Cine comercial vs Cine Independiente". El encuentro contará también con la participación del director mendocino Gaspar Gómez y los periodistas especializados, Mariana Guzzante y Fernando Toledo. El moderador será el cinéfilo, Laureano Manson.

 

Mirá el trailer de Norberto apenas tarde:

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