Ante una audiencia que superó las 25.000 personas, una cifra inédita hasta el momento para un grupo local de rock, Sui Generis, el dúo conformado por Charly García y Nito Mestre, que además de lanzar las carreras de estos artistas se erigió como una banda clave de la escena local, se despidió con cuatro memorables funciones realizadas el 5 y 6 de septiembre de 1975, en el estadio Luna Park, inmortalizadas en un disco en vivo y una película documental de culto para los fans.
"Adiós Sui Generis" marcó un hito en el devenir del rock argentino, tanto por su significado artístico en la historia del movimiento local y por dar cuenta de un nivel de masividad impensado, como por erigirse como un símbolo del "final de la inocencia" ante la noche negra que se avecinaba en la historia de nuestro país.
En una época marcada por la censura y la creciente violencia política, Charly y Nito, acompañados como era habitual por el bajista Rinaldo Rafanelli y el baterista Juan Rodríguez, decidieron dar su última función ante el público porteño, acaso atravesados por el cambio de época que se estaba produciendo en todos los aspectos.
Como tributo por haber amplificado su voz, pero también como si se tratara de un fin de fiesta ineludible, miles de jóvenes colmaron la capacidad del populoso estadio de una manera jamás vista en el rock argentino.
Esta impresionante convocatoria, la electrizante performance del grupo, cuya vitalidad volvía increíble el argumento de su separación por la falta de interés en el proyecto, y el mensaje de las canciones que operó como una especie de diario de la época, hicieron de estos dos conciertos un acontecimiento fundamental en la cultura contemporánea argentina.
La noche resultó apoteótica, con un Charly vestido de frac en velado homenaje a la portada del disco "Adiós Cream", histriónico como no se lo había visto hasta ahora y rodeado de sintetizadores; y un Nito ofreciendo una de sus más brillantes actuaciones, con un impecable e inspirado desempeño vocal.
Además del repaso de los grandes éxitos y de estrenar "Bubulina" (que formaría parte del repertorio de La Máquina de Hacer Pájaros), "Nena" (la futura "Eiti Leda") y "Fabricante de mentiras"; en la segunda función el grupo interpretó la autocensurada "Botas locas", con el secreto deseo de volver a ser arrestados por eso, como había ocurrido poco antes en Uruguay. Esta vez finalmente no pasó.
Tras los shows en el Luna Park, Sui Generis completó algunos compromisos que tenía en distintos puntos del país, pero una serie de eventos desafortunados recordaron que el dúo tenía los días contados.
La leyenda de esas noches históricas se alimenta hasta ahora gracias al disco doble en vivo y las imágenes del documental que durante años se exhibió en función trasnoche en los cines porteños.