Con la llegada de la segunda ola de coronavirus, las clases presenciales plantearon un debate con dos miradas enfrentadas e igualmente válidas. Por un lado, tanto el Gobierno Nacional como el Provincial defienden el regreso y la educación en las escuelas mientras que sus funcionarios aseguran en cada oportunidad que se mantendrá la presencialidad. En la otra vereda, docentes, directivos e incluso, padres y madres que, ante el incremento de casos positivos, piden regresar a la virtualidad.
Ambas partes tienen sus motivos: el principal argumento del Gobierno es que los niños/as necesitan de la socialización, moción que también apoya una buena parte de padres y madres luego de un 2020 en el que también cumplieron rol de docentes. Además, exponen el caso de los miles de estudiantes que por falta de conectividad quedaron fuera del sistema durante el ciclo lectivo pasado y, en consecuencia, perdieron un año escolar. Este grupo al que las carteras educativas han denominado "trayectorias débiles" y que abarca a más de 20 mil alumnos/as en muchas ocasiones ni siquiera han podido acumular "trayectoria" por haber quedado completamente desconectados. No fue falta de voluntad, fue la brecha social que si bien siempre existió, la pandemia exacerbó y dejó a la vista de todos.
Del otro lado del reclamo, quienes piden regresar a la virtualidad porque no sólo se van enfermando alumnos/as si no también docentes y directivos. Uno de los alegatos de esta parte- y que responde también a declaraciones de funcionarios- es que ya no se trata de si las escuelas son el sitio más seguro donde pueden estar niños y adolescentes sino de los cuidados y precauciones personales de cada estudiante que detrás tiene una familia.
"De a poco, se nos está cayendo la presencialidad. Están cerrando escuelas, ya llegamos al límite. Más tarde o más temprano, si no se corta la curva de contagios, vamos a volver a la virtualidad o mejor dicho, se nos caerá la presencialidad porque ambos conceptos no son lo mismo: algunos podrán continuar con sus estudios desde casa y otros quedarán nuevamente afuera. Con el tema de la conectividad, se hizo y se hace lo que se puede pero esta es una realidad", comenzó a explicar Alejandro Castro Santander, docente, investigador y psicopedagogo institucional.
"Ya estamos en la segunda ola y lo que me preocupa que se habla poco del semáforo epidemiológico porque parece que todo queda en manos de los directivos/as. No se trata solamente de lo que pasa dentro de la escuelas, hay tres variables a tener en cuenta: los niveles de transmisión que existen, el aumento de casos de las últimas dos semanas y la causa de ese incremento y el porcentaje de ocupación de camas en cuidados intensivos. No es solamente lo que pasa dentro de las instituciones si no cómo responde el resto de la sociedad a lo que está pasando, la evolución de virus y la situación del sistema hospitalario", agregó el experto.
Cada escuela diseña su presencialidad y alternancia según su matrícula. Fotos: Yemel Fil.
En principio, el término adoptado fue "presencialidad", luego "presencialidad responsable", es decir, que toda la sociedad cumpliera con los protocolos e hiciera todo lo que estuviera a su alcance para poder continuar con las escuelas- entre otros espacios- abiertas. "Sabemos que nuestro sistema es dual, nunca se habló de clases 100% presenciales, se habló de un porcentaje frente al docente y otro de manera virtual, con alternancia. Después, apareció otro término que es la presencialidad cuidada, que hace referencia a esto mismo, a ser responsables y estar atentos a lo que nos recomiendan y a lo que hemos aprendido para que la situación pueda mantenerse lo más controlada posible en referencia al sistema de salud", expuso.
Y agregó: "Estamos viendo un rebrote por el comportamiento no sólo del virus que va mutando sino también por el accionar del ser humano. Somos desobedientes y transgresores. Esta no es una opinión personal, existen dos estudios que indican que más del 80% de los argentinos/as somos desobedientes pero lo curioso es que la mayoría no se considera en esa categoría, siempre señala al otro y al final, somos todos/as, una sociedad anómica".
¿Existe realmente un lugar seguro?
Uno de los argumentos más fuertes que utilizan los funcionarios para sostener las clases presenciales es que la escuela es el lugar más seguro, que los y las estudiantes corren más riesgos en otros espacios pero no dentro de las instituciones educativas por los protocolos, los agrupamientos (que muchos llaman "burbujas" aunque no son lo mismo) y la alternancia. Ahora bien, según el investigador, esto no es del todo cierto.
"Guste o no, la escuela en el fondo no es burbuja. Puedo usar esa estrategia para saber si pasa algo hacer un seguimiento y detectar más rápido los casos, pero en general las instituciones educativas están penetradas todo el tiempo con el ir y venir, aquí lo que hay que ver es que son estudiantes que viven en familia, que abordan el transporte público y al menos en el primer caso, no se sabe con exactitud cuáles son sus cuidados, esto es muy diverso. Por eso digo, que la presencialidad no se convierta en un voluntarismo torpe, en la presencialidad por la presencialidad", expresó Castro Santander.
Protocolos e higiene en las escuelas. Fotos: Yemel Fil.
En cuanto a quienes quedaron fuera del sistema en el ciclo lectivo 2020 y que pueden repetir esta situación en caso de un eventual regreso a la virtualidad, el psicopedagogo señaló que es un tema tan delicado como importante.
"Los/as docentes son muy sensibles a decir que se perdió un año de educación y es que hicieron un trabajo y un esfuerzo enorme pero, lamentablemente, hay un grupo que lo perdió y son los que no tuvieron conectividad, no son trayectorias débiles porque no tuvieron trayectorias. Repito: se hizo lo que se pudo. Cuando realmente se estabilice la situación o que tengamos cierta tranquilidad, bajen los números de casos y empiece a impactar la vacunación, vamos a tener que replantear el proyecto curricular de educación, no sólo considerando ciclos 2020, 2021 si no un poquito más. Allí habrá que ser muy exigentes y selectivos en los contenidos que deberán tener los chicos/as", cerró Castro Santander.