26 de julio de 2026
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Acusan a tres médicos por la muerte de una beba en San Rafael

Una serie de acusaciones penales pesan sobre tres médicos sanrafaelinos que sucesivamente fueron visitados por los padres de una beba que finalmente falleció sin un diagnóstico adecuado sobre su enfermedad y, a partir de ello, sin el tratamiento que pudo haberle dado más chances de vida.

El caso que en su momento conmovió a San Rafael, ocurrió a mediados de mayo de 2019 cuando Paulina Condo y su marido Severo Fernández, transitaron por distintos centros de salud y hasta el hospital Schestakow sin recibir la atención médica que la salvara.

En el hospital, el médico de guardia ordenó un análisis de sangre y de orina, pero no pudieron obtener ninguna muestra de la criatura, quien recién orinó ya en su casa, pero en un plato. Esa manipulación de la muestra impidió que el laboratorio al otro día considerara adecuada.

El trato en el hospital parece no haber sido el adecuado, y hasta se denunció que una empleada del nosocomio le dijo a un enfermero: "acá hay una boliviana que no entiende, mirala vos".

Este muchacho, finalmente logró que la examinara otra médica en la guardia, quien habría ordenado poner paños fríos para bajarle la fiebre a la criatura y una inyección.

El fiscal sostuvo que por el testimonio de Paulina, se colige que la beba ya sufría convulsiones: "tiritaba y hacía como si le había dado corriente". Finalmente, alguien le dijo a los papás que los análisis habían salido bien y que se volvieran a su casa. Sólo le habrían recetado Ibuprofeno para la fiebre.

El retorno a su casa en un alejado distrito de San Rafael, fue una decisión que el fiscal entiende como inadecuada, a partir de un informe pericial elaborado por el Cuerpo Médico Forense de Mendoza. Y por cierto, los hechos revelan que la beba no había mejorado. Por el contrario, continuó con vómitos y diarrea.

 Transitar por los centros de salud fue toda una odisea en vano. En uno no encontraron médico, y en el otro, el pediatra sólo habría atendido a los que tenían turno. Pese al pedido de una mamá que ofreció el lugar de su hijo para que atendieran a la beba, el médico se habría negado y fue así que llevaron a Jenifer al hospital Schestakow. Esta mujer atestiguaría tiempo después en la causa: "el médico le cerró la puerta en la cara al papá".

Cuando la niña "se puso color bordó", partieron rumbo al hospital, donde una doctora les dijo la segunda frase más dolorosa: "no se puede hacer más para hacerla vivir".

La bebita murió el 16 de mayor de 2019, pasadas las 6 de la tarde. Esa mañana, a las 10,10 el médico atendió en el Centro de Salud de Salto de las Rosas. La Justicia hasta ahora tiene que estaba obligado a trabajar ese día 4 horas... y sólo atendió 3 pacientes.

 Pese a que las primeras actuaciones sumariales no revelaron accionar reprochable a los profesionales que actuaron en la atención de la bebita, el fiscal decidió que el caso fuese analizado por personal del Cuerpo Médico Forense de Mendoza.

Y allí, sí, se reveló que los análisis de la niña daban cuenta de un aumento de glóbulos blancos con valores claramente una infección, por lo que "la clínica, la analítica de laboratorio y que desde la semana epidemiológica 12 había crecido la cantidad de chicos con infecciones respiratorias agudas (IRA), que circulaban virus respiratorios, como Influenza A H3N2 y a partir de la semana 14 el virus H1N1, para la fecha de consulta de Jennifer, que era la semana epidemiológica 20, el médico en el Schestakow debió haber ordenado una radiografía de tórax, si quería hacer un diagnóstico más certero".

 También se lee en el expediente que "el cuadro que constató otra profesional del hospital implicaba infección respiratoria aguda de al menos 24 horas de evolución, con cuadro convulsivo de probable etiología febril o neurológica, por lo que debió tener en cuenta que el cuadro inicial se había agravado y solicitar una nueva analítica".

Hasta el analfabetismo de la madre y lo alejados que viven del hospital, debieron haber considerado los médicos, dice la acusación, porque eso dicen las normas 2019 del Hospital Notti de Residencia Clínica Pediátrica que indican como factor de riesgo para bronquiolitis; tampoco tuvieron en cuenta otra bibliografía consultada con frecuencia por pediatras, como PRONAP 2016, que en el Capítulo 4, marca "Factores sociales a considerar: Madre analfabeta funcional Y Domicilio alejado de centros de salud que disponen de oxígeno".

 A su vez, el fiscal señala que los profesionales "tampoco tuvieron en cuenta normas hospitalarias para manejo de convulsiones dadas también por el hospital ya desde el 2012, que señalan que ante convulsión febril simple en paciente 12 meses a 18 meses, este debe quedar en observación por 24 horas".

Sobre la base del dictamen de los forenses San Martino, Chambella y Salinas Díaz, es que la causa derivó en la notificación a los profesionales involucrados, por la posible comisión de diversos delitos, entendiendo que el fiscal que ese dictamen es contundente al señalar "si se hubiese realizado una anamnesis y examen físico adecuado, se podría haber tomado una conducta médica adecuada; si el accionar médico hubiese sido adecuado y oportuno en cuanto a la ciencia, atención y cronología del cuadro clínico que presentó la menor, la misma habría tenido más chances de vida".

Los delitos que se investigan ahora son homicidio culposo, omisión de los deberes de funcionario público, encubrimiento y abandono de personas, respectivamente.


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