martes 16 ago 2022

Hace tres años fue declarada muerta por error y desde entonces vive una pesadilla

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18 de enero de 2021 - 00:00

Jeanne Pouchain, una mujer de 58 años, vive desde hace tres años un verdadero calvario. Es que por un error legal en Francia fue declarada muerta tras una discusión con una exempleada y desde entonces lucha para demostrar que está viva.

Parece una pesadilla insólita, pero real. La mujer continuó viviendo siendo nadie a los ojos de la Justicia y de la administración, ya que su nombre no consta en ningún registro legal.

Para entender este sinsentido hay que remontarse al año 2000. Pouchain dirigía una empresa de limpieza que por problemas económicos despidió a varios de los trabajadores que tenía a su cargo.

En 2004, la empresa fue condenada a pagar 14.000 euros a una de las exempleadas en concepto de daños y perjuicios. No obstante, como la sanción fue impuesta a la empresa y no a Jeanne, jamás llegó a pagarse esa cantidad.

De esta manera, la ex trabajadora intentó querellarse personalmente contra la que fue su jefa al cabo de cinco años. El recurso fue desestimado pero volvió a probar suerte en 2016 a través del Tribunal de Apelaciones.

Por aquel entonces Jeanne se negó a responder a la correspondencia judicial que le llegaba a casa y la exempleada y su abogado inventaron que estaba muerta, explican. Una versión que la Corte dio como verídica sin contrastar la información.

Peor aún, el tribunal ordenó a su esposo e hijo que pagaran la multa al darla a ella por fallecida. Todo, absolutamente todo, una situación surrealista.

Acudió a los medios

Debido a que la pesadilla de Jeanne no se terminaba, decidió contar su historia en varios medios con la idea de que con difusión el caso se resuelva de una vez por todas.

"Fui a ver a un abogado que me dijo que se resolvería rápidamente, ya que había estado con mi médico, quien certificó que todavía estaba viva", explica Pouchain. Pero no fue así.

Desde entonces su documento de identidad, su carnet de conducir y seguro médico no son válidos. Sus cuentas bancarias corrieron con la misma suerte.

A los ojos de la administración, esta mujer francesa murió. Y así por lo menos le hace vivir su vida a diario, como si no existiera, se lamenta.

"Es una historia loca. No lo podía creer. Nunca pensé que un juez declararía muerto a alguien sin un certificado", cuenta el abogado de Jeanne.

De momento el casi sigue sin resolución. Y está más que claro que la burocracia y los tiempos de la justicia no siempre van a la misma velocidad que las necesidades de la gente. / Clarín

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