Se terminó el suspenso que tuvo en vilo al mundo: Joseph Robinette Biden Jr., demócrata de 77 años, será el próximo presidente de los Estados Unidos al vencer en unas ajustadísimas elecciones al controvertido Donald Trump, quien denuncia fraude y que le robaron la elección. Así lo confirmaron hace instantes CNN y NBC.
Joe Biden, con una experiencia política de 47 años como senador y vice de Barack Obama, será el presidente número 46, aunque el magnate neoyorquino se niega a aceptar los resultados y ha lanzado una batalla legal para evitarlo.
Las cadenas de televisión finalmente anunciaron lo que todo el país estaba esperando desde el martes, el día de los comicios, en un dramático final que dejó a los estadounidenses desvelados y pegados a las pantallas varios días.
Después de un conteo que se extendió inusualmente por un aluvión de más de 100 millones de votos por correo, se anunció que los disputados estados de Georgia y de Pennsylvania se volcaron finalmente a favor de Biden, cuando al principio estaban a favor de Trump. Así, el ex vicepresidente lograba alcanzar los 270 votos electorales mínimos necesarios para llegar a la presidencia y borrar las aspiraciones del republicano, que aspiraba a un segundo período en el poder.
Trump se convierte así en el segundo presidente republicano en las últimas tres décadas en gobernar el país por un solo mandato. El anterior fue George H. W. Bush que perdió en su postulación a la reelección en 1993 contra Bill Clinton.
Una elección histórica
Fue una elección acorde a 2020. Este año, millones de norteamericanos, sobre todo, demócratas, decidieron votar por correo para eludir el riesgo de contagio del coronavirus, una decisión que provocó una avalancha de votos ausentes, y alargó el escrutinio.
Trump había atacado durante todo el año al voto por correo, al socavar su confiabilidad y tildarlo de fraudulento, y afirmar que sería utilizado para "arreglar" la elección. Nunca aportó pruebas, y su ofensiva, respaldada por varios republicanos, aniquiló todos los intentos por reforzar el sistema electoral de los estados a tiempo para la elección. El resultado fue un recuento lentísimo, dispar, y un resultado que demoró casi una semana y quedó embarrado por denuncias infundadas de fraude.
Crispado y extenuado, Estados Unidos aguardó impertérrito la definición de una de las elecciones más cruciales de su historia, unos comicios que, lejos de cerrar las divisiones en el país, apuntan a dejarlo aún más enfrentado.
Trump, su familia, sus más leales aliados y sus seguidores desplegaron una intensa campaña para deslegitimar el resultado de los comicios con acusaciones infundadas de fraude desplegadas en mensajes de texto y comunicados de la campaña, tuits, conferencias de prensa, monólogos en medios conservadores y manifestaciones. Hubo protestas a favor y en contra del conteo en las ciudades donde continuaba el escrutinio, como Filadelfia, en Pensilvana, o Phoenix, en Arizona, donde decenas de manifestantes trumpistas -algunos armados- se congregaron frente a la alcaldía con carteles que decían: "Cuenten votos legales", o "Detengan el robo".
"Si cuenta los votos legales, gano fácilmente. Si cuenta los votos ilegales, pueden intentar robarnos la elección", dijo Trump en un explosivo mensaje al caer la noche del jueves en la sala de prensa de la Casa Blanca, que generó rechazo incluso dentro del oficialismo. "Los demócratas nunca creyeron que podrían ganar esta elección con honestidad. Realmente lo creo. Es por eso que hicieron el voto por correo, donde hay una tremenda corrupción y fraude", denunció.
Unas horas antes, con otro tono, Biden había pedido mantener la calma y respetar el conteo, y reiteró su confianza absoluta en que, una vez finalizado el escrutinio, sería declarado ganador.
"En Estados Unidos, el voto es sagrado. Así es como la gente de esta nación expresa su voluntad. Y es la voluntad de los votantes, nadie ni nada más elige al presidente de los Estados Unidos", afirmó Biden, antes de que se cantara el resultado de Pensilvania, que le abrió la puerta a la presidencia.
La victoria de Biden fue declarada por la agencia AP. A esa altura, Biden ampliaba su ventaja en el voto popular al sumar casi 74 millones de votos, o el 50,5%, contra cerca de 70 millones de Trump, un 47,8%. El mapa mostraba a Biden con 284 votos electorales -la proyección de la agencia AP le otorgó Arizona, aunque otros medios mantenían ese estado en disputa- con la posibilidad de llegar a 306, mientras que Trump sumaba 214.
Pese al desenlace de la elección, el rechazo de Trump a conceder la elección y su ofensiva legal anticiparon una dura pelea y sumaban incertidumbre por el futuro del país. La ofensiva judicial del mandatario podía llegar a terminar en una decisión de la Corte Suprema de Justicia, donde Trump colocó tres jueces conservadores durante su mandato, y caldear aún más los ánimos de una sociedad fracturada lista para copar las calles, además de comprometer la gobernabilidad futura de la primera potencia global con una transición conflictiva.