el caso que aún conmociona a san rafael
Caso Paula Toledo: el video de la autopsia que ni los fiscales conocían
Sábado, 31 de octubre de 2020
Por: Cristian Pérez Barceló

San Rafael todavía no sale de su asombro luego de que Televisión Andina descubriera un video clave que durante 16 años estuvo a disposición de los jueces, y nunca abrieron el sobre, en uno de los casos de mayor cantidad de errores judiciales acumulados desde que comenzó la instrucción: el del asesinato de Paula Toledo.

Va por el tercer juicio, varios acusados, ningún condenado, casi todos beneficiados por la prescripción de la acción penal; no quedó ninguna prueba porque la autopsia estuvo mal hecha, porque donaron la ropa de la víctima y hasta le devolvieron las zapatillas a uno de los sospechados del crimen, cuando era crucial para determinar la única huella en la escena del crimen... si hasta rescataron "pruebas" de una vivienda que después descubrieron que no era el lugar donde había ocurrido el hecho.

Se cumplen 17 años del femicidio y Nuri Ribota, la mamá de la víctima sigue luchando contra una Justicia que se equivocó desde el principio.

En el centro, la mamá de Paula Toledo sostenida por su familia durante el juicio en que se liberó a dos de los acusados. 

"Me levanto seis y media, siete menos veinte, voy por la calle Victorino de La Plaza, justo que pasaba, vi la chica", recordó Pedro Tobares Cardozo, la persona que descubrió el cadáver de Paula arrojado a medio vestir, con las prendas desacomodadas y un bolsito con sus cosas junto a sus pies en un costado de un baldío que los muchachos de barrio El Sosneado usaban para jugar al fútbol.

Justo pasaba una docente que llevaba dos alumnos a la escuela de la zona, y Pedro le pide que llame a la policía. Comenzaba la investigación de un crimen de ribetes espantosos, según reflejaba el cuerpo lastimado por doquier.

"El cadáver tenía lesiones contuso cortantes en el rostro, hematomas en el dorso de la nariz, y una posible fractura de laringe. En la mejilla, la lesión desgarrante presentaba una características que era tener una forma de arco, o cóncava; muy similar o compatible con el golpe que se había producido con una botella que se halló en el sitio", recuerda con precisión el jefe de Policía Científica de entonces, Sergio Narváez.

Pero lo que era más evidente, según se observa en las fotos agregadas al expediente que pudo revisar hace unos años SITIO ANDINO, era la violación a la que fue sometida la criatura, que bien pudo haber servido para dar con el o los autores... si la autopsia hubiese sido bien hecha.

El video que ni los jueces conocían su existencia y fue hallado por Medios Andinos. Foto: Cristian Pérez Barceló

Ya no sólo se había acumulado una serie de impericias, desaciertos de los policías, por ejemplo, no acordonar el lugar; cosa que quizá si el juez instructor, José Luis Martino se hubiese tomado la molestia de ir al barrio: "cuando llega la policía, ya estaba tapado con un nylon el cuerpo, y lo que me sorprendió es que no habían cintas de protección en el lugar del hecho porque se habrían salvado algunas pruebas contundentes, porque la habían traído y la habían arrastrado", repasó Osvaldo Barroso, el primer periodista que llegó al sitio, en una entrevista que formará parte de varias voces consultadas y testimoniales de los juicios, que forman parte de un informe especial que difundirá este lunes Televisión Andina.

La mañana tenía mucha gente en el barrio "reticente a dar información; nadie quería contar nada", dijo el comisario Eduardo Algaba, jefe de Investigaciones consultado por los magistrados en los debates.

Los dos juicios ya fueron anulados por la Corte. En uno de ellos, porque no consideraron los magistrados un testimonio que al parecer del máximo tribunal, era sustancial. El segundo, porque los cortesanos creyeron necesario que se incorporara otra prueba, pese a que ese trapo con manchas hemáticas recolectado por una vecina y entregado luego a la querella, pero sin control policial ni judicial, podía servir al esclarecimiento del caso, si la prueba de ADN daba algún resultado positivo.

La Corte, en realidad, no alcanzó a lavar su imagen con esas decisiones, ya que todavía queda en la memoria colectiva el hecho de que mantuviera durante casi un lustro el expediente en el Cuarto Piso de Tribunales, sin resolver una casación.

En realidad, eran sólo pretensiones de remedo ante un descosido expediente vacío de pruebas gracias a la impericia de magistrados y peritos.

Lo más llamativo de todo fue que en ambos juicios quedó claro que el accionar del forense Francisco Talio se prestaba para cuestionamientos generalizados y serios. Por empezar, solo realizaron dos hisopados ... y se gastaron en un par de análisis de laboratorio que nada aportaron a la causa, cuando lo sustancial hubiese sido recolectar la suficiente cantidad de muestras como para que además de la determinación de si se trataba de sangre humana o restos espermáticos, se pudiese cotejar con muestras de ADN de los imputados.

Cuando los jueces le preguntaron a Talio "¿por qué usted tomó dos hisopos, solamente dos hisopos?", la respuesta fue cuanto menos sorprendente: "Desde el punto de vista médico legal, tomé dos hisopos porque consideraba que era lo correcto por uno de un lado y otro del otro; y en tercer lugar, no teníamos más. Así de simple, ubiquémonos por favor, año 2003, octubre, todavía estaban en vigencia los Petrom y pagábamos impuestos con eso. Entonces, no era solamente la provincia de Mendoza que tendría que haberme dado a mí, los hisopos necesarios, me mandaban, sí, pero los cuidábamos como si fueran de oro para estos casos. Y lamentablemente, lamentablemente no me quedaban más. Nada más su señoría".

Sin embargo, el hecho que más se ocultó, por más que habían voces que lo daban por cierto (aunque en carácter de rumor, nunca oficialmente), era que este por entonces jefe del Cuerpo Médico Forense del sur provincial, no tuvo mejor idea que lavar tres veces el cuerpo antes de someterlo a la recolección de material pasible de ser sometido a examen de ADN.

El pasado lunes, Televisión Andina mostró parte del video y el audio donde se escuchan las órdenes impartidas por Talio "lavalo, lavalo", antes de los hisopados y también en las manos para ver si tenían alguna lastimadura más que agregar en la planilla, antes de revisar si bajo sus uñas pudieron haber quedado muestras epiteliales en caso de que Toledo hubiese intentado defenderse de los feroces ataques de los que fue víctima.

El hallazgo de ese video también reflejó una incomprensible desidia de los magistrados actuantes: Ningún fiscal, ningún juez instructor, ningún auxiliar de la Justicia se había enterado de que había forma de probar la descuidada necropsia realizada por Talio, gracias a un video que durmió el sueño eterno en la caja de pruebas recolectadas guardas en caja de seguridad.

La caja de seguridad, por cierto un simple cubículo de cartón, tenía algunos pocos elementos de Paula, y en el fondo, un sobre sellado desde noviembre de 2003.

La insistencia de Medios Andinos permitió su hallazgo por parte del juez Néstor Murcia, tras meses de negación absoluta por parte de anteriores magistrados que, al ser consultados por este medio, decían desconocer o negar directamente la existencia de ese VHS.

La indignación generalizada que causó esta semana la demostración de los tres procedimientos de lavado del cuerpo antes de los hisopados y revisión de las uñas del cadáver, vino a sumar otro capítulo de incredulidad cívica respecto al des-manejo de la causa Paula Toledo.

Ahora, se viene el tercer juicio. Pero será solo sobre uno de los acusados. A los menores inicialmente imputados, los benefició la prescripción de la acción penal, tanto o más que la desaparición de las pruebas.

A la espera de que Murcia convoque posiblemente a fines de noviembre al nuevo debate, en próximas entregas revelaremos otros aspectos inadmisibles de un caso que aun avergüenza a la justicia provincial.

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