Basta. No logro soportar más esta humillación. Estoy pensando marcharme al extranjero. Las ofertas no me faltan. Esta amarga y frustrante declaración la ha hecho el doctor Domenico Scopelliti, de 50 años, uno de los más apreciados especialistas de cirugía máxilofacial en Italia, también reconocido internacionalmente. Su caso es un ejemplo emblemático de la mala sanidad italiana. Después de casi un año de paciente espera, sin trabajar, pero recibiendo el salario de 3.200 euros netos al mes, el doctor Scopelliti se autodenuncia: Me han obligado a fichar y timbrar mi tarjeta diariamente, permaneciendo 6 horas y 20 minutos con los brazos cruzados durante más de ocho meses. Me siento humillado.
26 de mayo de 2026

