17 de abril de 2026
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Mercosur-Unión Europea

La Vitivinicultura arde por el acuerdo con la Unión Europea

Por Marcelo López Álvarez

 Como si la vitivinicultura no tuviera pocos problemas el apuro de los gobiernos de Argentina y Brasil por cerrar el acuerdo con la Unión Europea antes de fin de año, urgidos por la política interna de cada país, le dejo de regalito a la industria madre una interna inesperada.

El último martes por la tarde Mendoza fue sede de una espesa reunión preparatoria de la que ayer por la mañana protagonizaron referentes de todos los sectores de la vitivinicultura en el Ministerio de Producción de la Nación con funcionarios encabezados por la Secretaria de Comercio Exterior del Ministerio de Producción y Trabajo de la Nación Argentina Marisa Bircher junto a miembros de la Cancillería y Agroindustria

La relación con Bircher no es muy auspiciosa que digamos, hace un mes aproximadamente la secretaria llegó a Mendoza con información cambiada. En Buenos Aires le habían jurado que la posición de la industria vitivinícola a favor del acuerdo con la Unión Europea era ya un tema consensuado y cerrado. Las palabras de la funcionaria un ratito antes de subirse al avión que la devolvería a la Capital fueron; "No parece que estén tan de acuerdo en lo que piensan".

La situación hoy es la misma, una industria partida frente al acuerdo. Sin embargo, la situación que se vivió ayer jueves llegó a un clímax inesperado y que dejará secuelas. Desde la CoViAr y algunos sectores más vinculados a la producción y el mercado interno lograron colocar en los principales medios de Buenos Aires en sus ediciones web notas expresando la preocupación por el avance del acuerdo con arancel cero para la entrada de vinos en ambos sentidos. Clarín tituló "Preocupación en Bodegas por el acuerdo Mercosur-Unión Europea", IProfesional "Productores de vinos argentinos reclaman a Etchevehere que consulte por negociaciones con la Unión Europea" y la revista especializada Chacra levanto a Clarín con el mismo título.

Mientras los hombres de la vitivinicultura mendocina llegaban a Buenos Aires para la reunión y se pasaban satisfechos por whatsapp las notas, de repente un frio les recorrió la espalda. En un hecho incalificable de censura las notas habían desaparecido de los portales, incluso la mano negra llegó hasta el diario El Zonda de San Juan. Unos adjudican el "apriete" al Gobierno Nacional, otros a un par de grandes empresas exportadoras que ponen mucha pauta y están decididamente a favor del acuerdo e incluso algunos señalaron a Bodegas de Argentina donde, dicen, ya pesa la conducción que se oficializará en 15 días y que vinculan a esos grandes actores exportadores.

Cualquiera sea la fuente de los llamados para bajar las notas lo cierto es que el hecho muestra la profundidad de la grieta.

Pero, cuál es esa grieta tan profunda que divide a la industria madre, pues nada más y nada menos que el futuro. Los alcances de un acuerdo con arancel cero podrían ser un golpe de gracia para las bodegas y productores que basan su fortaleza en el mercado interno. Dejar la puerta abierta a vinos europeos, sobre todo españoles que se elaboran con subsidios descomunales, puede ser un verdadero desastre para esa vitivinicultura sufrida con sobre stock y precios de hambre. Pero además el acuerdo dejaría afuera al principal importador de vinos argentinos, Gran Bretaña, en pleno proceso de separación de la Unión Europea. La calentura de los chicos y productores no es solo con sus colegas grandes y el Gobierno Nacional, también denuncian que el Gobierno Provincial los dejo solos, lo mismo opinan desde el sector olivícola que ven aún con más terror el posible acuerdo

Junto al Gobierno arman el scrum los grandes exportadores de la Argentina -ya sea por volumen o porque en su cartera también tienen vino- y las bodegas medianas y pequeñas que exportan toda su producción. Con algo de egoísmo juegan todas sus fichas a un acuerdo terriblemente desigual para la industria, pero muy beneficioso para ellos.

¿Cuál es la situación que el acuerdo cambiaría? Los vinos fraccionados de Europa entran a la Argentina con un arancel del 20% y a Brasil del 27 %. La UE aplica a los vinos del Mercosur un arancel de 13 centavos de euro por litro lo que para un vino de entry level -que es lo que más se exporta a ese destino- es aproximadamente un 4%. La diferencia no es casual, intenta compensar los fuertes subsidios que la Comunidad y los países europeos entregan a sus productores.

Allí el meollo de la cuestión que divide como pocas veces a la industria y que también, como pocas veces, ha dejado brutalmente expuestas las diferencias. La reunión de ayer por la mañana fue solo un eslabón más de la larga cadenas de reuniones que viene sosteniendo la Industria con el Gobierno Nacional con la misma mecánica, como expresó un hombre del sector que ha participado en todos los encuentros estos tres años; "ponen cara de buenos, escuchan de compromiso y dicen lo vamos a estudiar. Pero esta vez tuvo un cambio no quieren escuchar ni ver números ya tienen la decisión de avanzar cueste lo que cueste, por eso ningunean la institucionalidad del sector y les molesto tanto el informe del Observatorio"

El Gobierno Nacional prefiere hablar con empresas y no con instituciones, prefiere hablar con los que exportan y no con el mercado interno y por eso molestó sobre manera el informe del Observatorio Vitivinícola sobre las exportaciones de los últimos 10 años (que adelantamos el pasado sábado en Radio Andina) que detalla la peligrosidad de un acuerdo 0x0 sin precauciones ni gradualidades.

Los díscolos, sin embargo, advierten que no se oponen al acuerdo con la UE, de hecho, siempre el sector propuso trabajar en mejorar las condiciones de acceso a los mercados internacionales, pero esto se tiene que dar con gradualidades, negociaciones y equivalencias. Los acuerdos internacionales son para siempre y no pueden estar presos de necesidades políticas o de comunicación de un Gobierno como en este caso en que los ejecutivos brasileños y argentino quieren anunciar el acuerdo o un avance significativo para firmarlo antes de fin de año durante la visita de Jair Bolsonaro en junio.

Llamativamente en plena campaña electoral nadie habla de este preocupante tema para la salud de la industria madre y de otras que sufrirían las consecuencias como la olivicultura y la leche.

Para el Gobierno Nacional las economías regionales definitivamente son un estorbo; prefiere que los grandes jugadores concentrados sean sus interlocutores antes que los organismos institucionales de cada sector, es lo que se viene viviendo desde hace tres años en cada una de las fracasadas mesas de competitividad y ahora estalla por los aires con esta particular situación que puede entregar en forma descarada un icono de la producción y el desarrollo nacional como es la vitivinicultura.

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