Enrique Pescarmona, el ex accionista mayoritario de una de las industrias dedicadas a la energía más antiguas de la Argentina,Impsa, que se expandió a otros países del mundo no solo aceptó que pagó sobornos a ex funcionarios K también describió el modo con el que, según él, el propio ex ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, le exigió que le traspase de un modo no especificado acciones de IMPSA.
Luego de arrepentirse ante Bonadio y ya sin control de Impsa, el empresario brindó este domingo un extenso reportaje al Diario Perfil, en el mismo hizo una autocrítica dijo que sentía vergüenza y relató cómo De Vido amenazó de muerte a uno de sus hijos.
-El ex CEO de Impsa, Francisco Rubén Valenti, estuvo detenido varias semanas antes de que usted se presentara a declarar. ¿Por qué no lo hizo antes, ahorrándole ese tiempo de presión, como hizo Calcaterra con el ex CEO de Iecsa?
-Valenti no era CEO, era el vicepresidente de la compañía. Se ocupó 18 años de Asia. Es un gran trabajador y un tipo de primera.
-¿Por qué esperó cuatro semanas para presentarse?
-Tenía una reunión fijada con el primer ministro malayo que no se podía cambiar para el viernes 4 de octubre. Rubén, que es muy testarudo, quería declarar que no era culpable. No había forma de convencerlo, hasta que yo llegué. Rubén Valenti es un tipo fantástico, trabajó toda su vida como un negro. Es un trabajador incansable. Se levanta a las 7 y trabaja hasta las 12. Es muy insistente y a veces se pasa.
-¿Qué autocrítica tiene para hacer?
-Estoy arrepentido. La verdad que me faltó resiliencia. Los atrasos en los pagos en Venezuela eran muy complejos.
La verdad que se atrasaron mucho, se pasaron facturas por 300 o más días, y no las pagaban. Me pasé muchas noches sin dormir buscándole una solución. Lo más importante de las empresas son la gente. No es el capital, sino la gente que uno tiene y por eso hay que defenderla.
-¿Siente vergüenza?
-Claro que me da vergüenza. ¡Como no me daría vergüenza! Muchas veces me he puesto a llorarpor haber tenido que hacer estas cosas. Cuando estaba en el calabozo, a veces lloraba. A uno le da una angustia muy grande.
-En su declaración usted sostuvo que insultó fuertemente a su hijo Lucas.
-Sí, lo insulta. Nosotros somos educados. Podemos ser apasionados, pero no somos maleducados. -
-¿Amenazó de muerte a sus hijos?
-Sí. A uno le dijo: "Pendejos como vos aparecen después en un arroyo".
-¿Qué dirían hoy su padre y su abuelo, el fundador de Impsa?