1 de junio de 2026
{}
carta

No vamos a perder la esperanza de encontrar a Soledad

El Grupo de Autoconvocados por la desaparición de Soledad Olivera y Johana Chacón emitieron un comunicado a días del comienzo del debate contra el único imputado en la causa.

Por Sección Sociedad

 A poco de que comience el juicio por la desaparición de Soledad Olivera, ocurrida a metros de la casa de Johana Chacón, en Lavalle, el Grupo de Autoconvocados emitió un comunicado en el cual ponen bajo la lupa el tribunal encargado de juzgar a Mariano Luque, único imputado.

A continuación la carta:

“Se aproxima el juicio oral por el caso de Soledad Olivera

La desaparición de Soledad Olivera en 2011, en el departamento de Lavalle, Mendoza, ya tiene requerimiento de elevación a juicio. El tribunal estará integrado por Mateo Bermejo, Arlington Uliarte y José Valerio. Los dos últimos jueces tienen antecedentes de discriminación y homofobia al fallar en un caso de 2006.

Uliarte y Valerio, jueces de la 2ª. Cámara en lo Criminal, argumentaron en 2006 su decisión de sobreseer al único imputado por el homicidio de Alejo Hunau, funcionario radical, por su condición de “homosexual” y por practicar una “desviada sexualidad”, lo que les permitió determinar que su conducta era “licenciosa”.

Culpar a la víctima de su destino es una constante entre los argumentos judiciales por casos de violencia de género. El homicidio de una mujer por el hecho de ser mujer, femicidio, es la expresión más extrema de la violencia de género. Esta mirada por parte de quienes tienen el deber de impartir justicia se convierte en un caso de violencia institucional cuando el Estado desatiende las demandas de mujeres en contextos de violencia.

En la causa de Soledad Olivera, que tiene como único imputado a Mariano Luque por “privación ilegítima de libertad”, expediente 103.509/11, comenzará a indagarse sobre el paradero de la mujer desde que desapareció el 18 de noviembre de 2011.

Desapareció es un eufemismo para describir la ausencia física que, de alguna manera, oculta la acción de quien habría cometido un delito. Así también lo entienden en la Escuela Virgen del Rosario, de Lavalle, a donde asisten tres hijxs de Soledad y que como institución lleva adelante la lucha en su búsqueda y en la de una adolescente, Johana Chacón, alumna de ese establecimiento, cuyos casos están vinculados a través del único imputado en la causa.

“¿Por qué desaparecen tantas mujeres? ¿Desaparecen? ¿Quién usó por primera vez esa palabra ante una ausencia? Demasiado suave, demasiado mágica. No amigxs!!! Hay que decir que alguien se las lleva, las vende, las prostituye, las mata [...] En algún lugar están, y algunxs saben dónde y quién las tiene, quién les quitó la libertad y quiénes se llenan los bolsillos gracias a ellas” alegan organizaciones y particulares sumados a esta búsqueda.

La trata no es, en principio, una hipótesis que maneja la justicia provincial para este proceso, aunque esta línea de investigación es abordada por el Fiscal Federal Fernando Alcaraz a cargo de la Fiscalía Nº 2 de Mendoza.

El femicidio es una posibilidad que se contempla en esta instancia después de casi cuatro años sin respuesta por parte de la justicia acerca del destino de Soledad.

Desde la Cámara de Apelaciones ratificaron el dictamen del Dr. David Mangiafico, titular del Sexto Juzgado de Garantías, el cual resolvió “no hacer lugar a la oposición a la citación a juicio”, oportunamente planteada por la defensa de Mariano Luque a fs. 819/823, y por tanto, “elevar la causa a juicio”.

Entre los argumentos que se presentan en la causa, la Cámara reconoció el 10 de marzo de 2015 que “lejos de liberar de responsabilidad al imputado, en el delito atribuido en el auto de elevación a juicio, hacen que, unidos al tiempo que lleva desaparecida Soledad Olivera (18/11/11) a la fecha […], permitan suponer o sospechar que la misma se encontraría hoy ya sin vida, por lo que no sólo no revisten la relevancia que pretende la defensa a la hora de tener por acreditada la privación ilegítima de la libertad, sino que la tienen para el hecho de inferirse su posible homicidio”.

El Dr. Fernando Peñaloza, querellante en este litigio y representante de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, considera necesario visualizar la desaparición forzada no sólo cuando se produce por la intervención de fuerzas de seguridad, sino cuando tiene lugar por ser la víctima una mujer, instalando entonces la perspectiva de género en la discusión y tratamiento en la justicia.

Se fue con el noviecito

El caso de Soledad Olivera no es diferente a muchos otros en el que mujeres o niñas desaparecen de sus comunidades socioafectivas. Las denuncias sobre estos hechos son tomadas por las unidades de investigación y catalogadas como “averiguación de paradero”. Las investigaciones suelen desarrollarse con muchos prejuicios por delante a la hora de evaluar posibilidades. “Se fue con el noviecito” es la más común; “peleas familiares” es otro argumento que suele utilizar la policía para poner el acento en la mujer, víctima potencial de un delito de violencia, en lugar de investigar a sus posibles captores y/o entregadores para las redes de trata. Otra variable es el celo puesto en la investigación, el cual varía sustancialmente de acuerdo al origen social de la víctima.

Según una Guía elaborada por la PROTEX (Procuraduría de Trata y Explotación de Personas) que sirve como herramienta de orientación para magistrados y operadores jurídicos del Ministerio Público Fiscal frente a una denuncia por la desaparición de persona/s, “es crucial que el fiscal recuerde a los agentes policiales que no hay ninguna norma que exija el transcurso de 12, 24 ni 48 hs. para poder empezar a trabajar en la búsqueda […]”. Las primeras horas para la investigación son fundamentales.

Lo último que las hermanas de Soledad supieron de ella, y manifestaron en sus declaraciones ante la justicia, es que salió de su casa después de recibir más de cien mensajes de texto de Mariano Luque, principal sospechoso y único imputado por esta causa. Se encontraría con él en la finca próxima a su domicilio. Nunca regresó. Sin embargo, la fiscalía en la que se radicó la denuncia a cargo del fiscal Darío Nora, no llamó a declarar a Luque y tampoco pidió listado a las compañías telefónicas para constatar los intercambios a través de los teléfonos entre la víctima y Luque. Cuando el caso tomó estado público por la desaparición de Johana Chacón en septiembre de 2012, la adolescente de la misma comunidad lavallina que vivía con su hermana en la finca de Mariano Luque, recién se relacionaron los dos casos y ambos expedientes pasaron a Delitos Complejos, a cargo del fiscal Santiago Garay, quien en todo momento desestimó la posibilidad de la trata de mujeres con fines de explotación sexual.

Luego de un largo proceso pleno de incertidumbres, sus hijxs, hermanxs, integrantes de organizaciones sociales y de mujeres, allegadxs a Soledad, fijan su esperanza en la etapa del juicio oral: quieren saber qué pasó, dónde está.

Su hermana Mabel manifiesta: “hace cuatro años que no está con nosotros y no sabemos nada […] nunca vamos a perder la esperanza de encontrarla”; un deseo que podría hacerse realidad si la justicia arribara a la verdad. Una cosa sí es cierta. Soledad no aparece”.

Cabe destacar que mañana se realizará la audiencia preliminar de la causa, donde se evaluarán las razones del procesamiento de Luque. Tras esto, podría fijarse la fecha de inicio del debate oral en la Segunda Cámara del Crimen.

LO QUE SE LEE AHORA
Primeros resultados de la autopsia de Agostina Vega: revelan extrema violencia

Las Más Leídas

La muerte de una mujer de 38 años en el departamento de San Martín generó conmoción.
Primeros resultados de la autopsia de Agostina Vega: revelan extrema violencia
El hombre manifestó que había acudido al colegio porque creía que sus hijos se encontraban en peligro.
Es una gran responsabilidad representar a mi país, expresó la estudiante Morella Farías.
El momento del robo, captado por la cámara de seguridad del negocio.