Mendoza se dio el lujo de vivir otra vez un Superclásico. Como ya es costumbre, el verano albergó el partido más importante del fútbol nacional y la provincia supo intensificar la pasión antes del arranque del encuentro.
La previa se vivió entre cánticos y festejos, y desde temprano las tribunas se empezaron a llenar. Cuando faltaba una hora para comenzar el River-Boca, el estadio se veía casi completo.
Uno de los momentos en que la popular riverplatense más gritó fue cuando el Beto Alonso, ídolo millonario y asesor futbolístico de la institución, pisó el césped junto con el presidente Rodolfo DOnofrio. Por su parte, la hinchada xeneize repitió varias veces el típico vos sos de la B, en alusión al descenso de categoría que sufrió el equipo de Núñez hace 2 años.