El avión se estrelló en medio del Océano Pacífico muy cerca de Hawai. Uno de sus pasajeros, Ferdinand Puentes, tuvo una extraña ocurrencia en ese momento tenso del accidente. En ves de tratar de ayudar a los demás pasajero, o asegurarse con salir con vida del lugar, prefirió filmarlo todo.
Cámara en mano, registró el accidente. Puentes, de 39 años, venía de trabajar en una obra en Kalaupapa, en la isla de Molokai, y se tomaba un avión para regresar a su casa en la isla de Oahu. Minutos después del despegue, el motor empezó a hacer ruidos extraños y las alarmas se dispararon. El piloto emprendió entonces un aterrizaje de emergencia.