tragedia en nigeria

Salvar vidas: un buzo mendocino colaboró en el rescate del nigeriano que sobrevivió 60 horas en un barco hundido

Iván Parvanoff fue uno de los rescatistas que cuidó del único sobreviviente de una tripulación de doce personas, tras el naufragio de un barco remolcador. Mirá el video del rescate.

Por Marisa Alarcón

A veces la vida coloca a las personas en situaciones impensadas y este es el caso del buzo mendocino Iván Parvanoff (27), quien se especializa en mantenimiento de plataformas. Lo cierto es que le tocó participar del rescate del único sobreviviente de una tripulación de doce personas en Nigeria, tras al hundimiento de un barco.

Este caso ocurrió en mayo y recién ahora salió a la luz el video del momento en que Harrison Okene fue rescatado por uno de los buzos. Este hombre nigeriano estuvo atrapado en una burbuja de aire casi tres días a 40 metros de profundidad.

Todo comenzó cuando Parvanoff estaba trabajando para una firma holandesa en el golfo petrolero en Guinea. El equipo con el que estaba trabajando recibió un alerta sobre el hundimiento de un remolcador a unas 120 millas de la costa. Sin dudarlo navegaron unas 25 horas hasta llegar hasta al lugar de la tragedia. Aparentemente el barco estaba realizando una maniobra y por un error humano se hundió.

Lo cierto es que cuando los rescatistas llegaron se encontraron con un paisaje desgarrador y en ese momento comenzaron a trabajar, primero por la parte exterior donde no se encontró ningún rastro de vida y luego se implementó el método de buceo de saturación.

El buceo de saturación es un tipo de buceo que permite que los buzos puedan permanecer largos periodos de tiempo debajo del agua, incluso a profundidades mayores de 50 metros. “Nos mentalizamos de que íbamos a lo peor”, sostuvo el joven. Luego de dos largos días de investigar el sector encontraron al sobreviviente, un nigeriano quien había sido el cocinero del barco.

En un primer momento el rescatista que lo encontró pensaba que estaba sin vida pero cuando logró darle la mano corroboró lo contrario. Para sacarlo a la superficie se le colocó un casco con gas y para que no sufra problemas de presión, que podrían ocasionarle la muerte al salir de golpe, ubicaron al sobreviviente en una campana (burbuja de acero con puerta), que mantiene la presión tanto abajo del agua como afuera.

Y aquí es donde llegó el turno del joven mendocino que se encargó de monitorear y mantener con vida a la persona mientras permaneció cuatro días dentro de una cámara hiperbárica. Iván cuidó de la víctima dándole comida, bebida, medicamentos, y realizando los informes correspondientes sobre su evolución.

“Es increíble, cuando uno menos lo esperaba lo encontramos. La voluntad para salvarlo sale de adentro, es algo natural. Se vive a flor de piel”, resumió el buzo, a quien seguramente le quedará grabado en la memoria este rescate que pasará  a la historia.

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