Las mascotas son parte fundamental de nuestros hogares, pero un aspecto poco conocido de su cuidado podría estar causando un problema global: la resistencia a los antibióticos. Veterinarios y expertos advierten que el uso compartido de medicamentos entre humanos y animales podría estar acelerando este fenómeno.
Un enemigo común: las bacterias resistentes
La resistencia a los antibióticos ya es una de las mayores amenazas sanitarias en el mundo. Enfermedades infecciosas como las provocadas por E. coli o estafilococos están aprendiendo a resistir incluso los medicamentos más potentes. Y aunque se están tomando medidas en salud humana, el panorama es muy distinto en la veterinaria.
Los perros y gatos suelen recibir tratamientos con antibióticos muy similares —y a veces exactamente iguales— a los que usan los humanos. Por ejemplo, el mismo compuesto que en humanos se vende como Augmentin, en animales es comercializado como Clavamox.
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Mascotas y medicina: un espejo peligroso
“En muchos casos, estamos usando los mismos fármacos para tratar infecciones similares en personas y animales”, explican especialistas en medicina veterinaria. El problema es que no se aplica el mismo nivel de control. Mientras los hospitales humanos están obligados a tener programas específicos de administración de antimicrobianos, en veterinaria eso es todavía opcional y poco común.
Una reciente encuesta reveló que sólo la mitad de las facultades veterinarias tienen algún comité que monitoree el uso de estos medicamentos.
¿Qué rol cumplen los veterinarios?
Muchos veterinarios ya están enfrentando casos de resistencia a los antibióticos con más frecuencia. Infecciones urinarias recurrentes en perros o heridas quirúrgicas en gatos son algunas de las situaciones que exigen tratamientos cada vez más complejos por la pérdida de eficacia de los fármacos tradicionales.
Además, algunas prácticas están cambiando gracias a estudios humanos. Por ejemplo, se están acortando los ciclos de tratamiento y limitando el uso preventivo de antibióticos antes de cirugías menores en mascotas.
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Lo que podés hacer como tutor de una mascota
Para evitar que este problema siga creciendo, es clave:
No automedicar a tu perro o gato.
Seguir siempre las indicaciones del veterinario.
Evitar presionar para obtener antibióticos “por si acaso”.
Preguntar por alternativas no antibióticas si son posibles.
Cuidar a tu mascota también es cuidar tu salud. La resistencia a los antibióticos no distingue entre especies, y la solución debe ser conjunta./Infobae.