La petrolera estatal YPF busca resolver una paradoja que la acompaña desde hace años: es uno de los mayores exportadores de granos de la Argentina sin ser, ni querer ser, una empresa agrícola. Esa contradicción, instalada en el corazón de su unidad de negocios rurales, es la que impulsa la decisión oficial de sumar un socio privado a YPF Agro bajo un esquema de sociedad mixta, en el que la petrolera conservará el 50% de las acciones y cederá la operación comercial a un actor especializado del sector.
La iniciativa fue anticipada por Horacio Marín, presidente y CEO de la compañía, el año pasado durante la última Exposición Rural de Palermo, y forma parte de una reorganización más amplia del portafolio de activos de la empresa.
En ese mismo marco estratégico se inscribe la reciente venta del 50% que YPF tenía en Profertil (la productora de fertilizantes radicada en Bahía Blanca) al grupo Adecoagro y a la Asociación de Cooperativas Argentinas, operación que le permitió sumar unos 600 millones de dólares en efectivo. Al igual que planea con YPF Agro, los compradores del 50% de Profertil obtuvieron el gerenciamiento de la estratégica elaboradora de fertilizantes.
YPF Agro nació hace más de veinte años como canal de comercialización de combustibles, lubricantes, semillas, fertilizantes y agroquímicos para el productor agropecuario. Con el tiempo incorporó uno de sus servicios más valorados: el canje de granos por gasoil, que permite a los productores sin liquidez entregar soja, trigo o maíz como forma de pago. Esa dinámica convirtió a YPF en uno de los mayores exportadores de cereales del país, posición que, lejos de representar una ventaja, se transformó en una carga operativa para una empresa cuyo negocio central es el petróleo.
Cuando Marín asumió la presidencia de la compañía, exigió que cada unidad de negocios demostrara su rentabilidad. El diagnóstico sobre YPF Agro, según se informó, es que operaba en déficit, sin capacidad de generar resultados positivos pese a moverse en un mercado de alta demanda. La decisión no fue el cierre, sino la reformulación. La evidencia era elocuente: competidores como Shell Agro, Puma Agro y Axion Agro operan en el mismo segmento con modelos similares y rentabilidad comprobada.
image
Horacio Marín el día que anunció los cambios en YPF Agro. El modelo podría confirmarse en los próximos días
El nudo del problema: granos que nadie sabe vender
Según explican, la dificultad estructural de YPF Agro reside en una incompatibilidad de fondo. La petrolera vende combustible y recibe granos como contraprestación, pero carece de la infraestructura, el conocimiento y los incentivos para operar eficientemente en el mercado granario.
La idea para salir por arriba que plantea la empresa es la incorporación de un socio del sector agroindustrial. YPF vendería el combustible a la sociedad mixta y recibiría el pago en pesos o dólares, transfiriendo así la responsabilidad de la comercialización de granos al socio especializado.
El proceso de selección y el estado de las negociaciones
La búsqueda del socio se instrumentó mediante un proceso de licitación, con la participación de dos bancos internacionales especializados en el sector agroindustrial. En una primera etapa se elaboró una lista de empresas interesadas que incluyó a Grobocopatel Hnos., ADM Agrícola, Allaria Agrofinanzas, Macro Agro, CHS Inc. y Lartirigoyen & Cía. A cada una se le distribuyó un documento confidencial con las características generales del negocio y los lineamientos de la futura sociedad. Según pudo establecerse, las negociaciones más avanzadas se desarrollan con Lartirigoyen & Cía.
En el esquema previsto, YPF conservará el control financiero y administrativo, mientras que la gestión comercial quedará a cargo del socio privado. La compañía estatal participará de las ganancias sobre la base del valor del gasoil más la rentabilidad de la sociedad, que hasta ahora era nula. Aunque la empresa prefirió no revelar el monto de la operación, fuentes internas la calificaron como millonaria. Por razones de transparencia, Marín dispuso que ningún integrante del comité ejecutivo tenga acceso a los precios ofertados durante la licitación.
Una revisión abierta, sin definiciones apresuradas
Pese al avance del proceso, fuentes cercanas a la empresa indicaron que la operación fue puesta en suspenso para dar lugar a una revisión interna. Con el correr de los meses, la alternativa de la sociedad mixta perdió impulso y la empresa desistió de avanzar de manera inmediata, optando por analizar con mayor profundidad el rol que debe ocupar esta unidad dentro de su portafolio. El debate en curso gira en torno a si YPF Agro tiene potencial para crecer como negocio propio o si conviene avanzar en algún tipo de asociación o desinversión en una etapa posterior.
En el corto plazo, no se prevén cambios operativos. La unidad continuará funcionando con normalidad (cuenta con más de cien centros de distribución en todo el país, una decena de ellos en Mendoza) y estará presente en Agro Activa en junio, donde se podría informar oficialmente la decisión tomada.