El Congreso de la Nación podría tratar antes de fin de año la prórroga del Fondo Nacional de Turismo hasta 2035, de avanzar un proyecto de la diputada nacional por la provincia de Buenos Aires Ana María Ianni con el apoyo del sector turístico argentino.
El proyecto contempla en sus fundamentos el objetivo de otorgar previsibilidad al sector, fortalecer las políticas de promoción y consolidar al turismo como una política de Estado. La propuesta retoma una agenda que varios legisladores impulsan desde hace años y busca reemplazar los mecanismos transitorios adoptados en los últimos períodos por un marco normativo de mayor estabilidad institucional.
El Fondo, creado por la Ley Nacional de Turismo N° 25.997 en 2004, ha sido objeto de sucesivas prórrogas. Tras una extensión dispuesta por la Ley de Presupuesto 2014 hasta 2025, el Poder Ejecutivo resolvió en enero de ese año prolongar su vigencia mediante decreto hasta diciembre de 2027. Para Ianni, ese tipo de decisiones no resulta adecuado para un instrumento que se financia, en gran parte, con recursos de carácter tributario.
“El turismo no puede depender de decisiones de corto plazo ni de herramientas administrativas que no brindan seguridad jurídica”, sostuvo la legisladora. En esa línea, remarcó la necesidad de que cualquier extensión del Fondo sea tratada en el Congreso, con el objetivo de dotarlo de respaldo institucional y previsibilidad.
Cambios en la asignación de recursos
El proyecto también introduce modificaciones en la asignación de los recursos, con foco en la promoción del turismo nacional. En particular, establece que el 50% de lo recaudado por trámites arancelarios vinculados al sector sea destinado a acciones de promoción, conforme a los lineamientos de la autoridad de aplicación y con intervención del Consejo Federal del Turismo.
La iniciativa fundamenta este cambio en la necesidad de reforzar el financiamiento de las políticas de promoción en un contexto de transformación de las fuentes de ingreso del Fondo. El FNT se nutre de diversas vías, entre ellas asignaciones del Presupuesto Nacional, un porcentaje del precio de los pasajes internacionales, aportes de provincias y municipios, multas y otros ingresos asociados a la actividad turística.
Este esquema de financiamiento lo posiciona como una herramienta central para el desarrollo del sector, tanto en términos de promoción como de infraestructura. Sin embargo, el proyecto advierte que la disponibilidad de recursos no siempre se traduce en su efectiva ejecución.
Además, si bien el proyecto no lo dice, uno de los principales riesgos del Fondo es que sea eliminado de facto por el Gobierno nacional, afectando sus fuentes de financiamiento.
image
El Congreso con apoyo del sector podría tratar la prorroga del Fondo de Fomento al Turismo
La brecha entre recaudación y ejecución
Uno de los ejes principales de la iniciativa es la advertencia sobre la subejecución de los fondos. Según datos oficiales citados en los fundamentos del proyecto, durante 2025 el FNT recaudó más de 358 mil millones de pesos, pero los niveles de ejecución de los programas turísticos resultaron considerablemente inferiores.
En ese año, por ejemplo, de un presupuesto inicial de 27.918 millones, se devengaron 21.546 millones. También se registraron niveles de ejecución por debajo de lo asignado en el organismo de promoción internacional, financiado con el 40% del Fondo.
La tendencia se mantiene en 2026. Al 17 de abril, el FNT había acumulado más de 108 mil millones de pesos en ingresos, mientras que la ejecución de los programas turísticos apenas superaba los 1.100 millones. Para Ianni, esta diferencia refleja un problema estructural en la administración de los recursos.
“Existe una brecha evidente entre lo que se recauda y lo que efectivamente se invierte en políticas turísticas”, señaló. Según la legisladora, esta situación impacta directamente en el desarrollo del sector, en un contexto en el que la actividad requiere acompañamiento para sostener el empleo y la producción en todo el país.
Impacto del contexto económico
El proyecto también vincula la discusión sobre el Fondo con el escenario macroeconómico. De acuerdo con los fundamentos, la caída del consumo tiene un efecto directo sobre el turismo, que se traduce en una reducción del gasto incluso en períodos tradicionalmente dinámicos.
Ianni mencionó, en ese sentido, que durante fechas clave como Semana Santa se registró una baja en el nivel de gasto de quienes viajaron, lo que evidencia las dificultades que enfrenta la actividad. En este marco, el FNT es presentado como una herramienta clave para amortiguar los efectos del ciclo económico y sostener la demanda.
“En este contexto, el Fondo debe cumplir un rol clave como herramienta de sostenimiento y desarrollo”, sostuvo la diputada. La iniciativa apunta, así, a reforzar su capacidad de intervención en momentos de retracción económica.
Un horizonte de largo plazo
Más allá de los aspectos técnicos, el proyecto plantea una definición estratégica: la necesidad de consolidar al turismo como una política de Estado con horizonte de largo plazo. La extensión del Fondo hasta 2035 busca precisamente atravesar distintos ciclos de gobierno y garantizar continuidad en las políticas públicas del sector.
En esa línea, la legisladora subrayó que el turismo es una actividad con impacto directo en la generación de empleo, el arraigo territorial y la diversificación productiva. “Estamos hablando de una actividad que genera trabajo, arraigo y oportunidades en cada rincón de la Argentina”, afirmó.
La propuesta, en definitiva, combina una extensión temporal con ajustes en la asignación de recursos y una advertencia sobre la ejecución presupuestaria. El objetivo es dotar al Fondo Nacional de Turismo de mayor previsibilidad, fortalecer su rol como herramienta de política pública y asegurar que los recursos disponibles se traduzcan en acciones concretas para el desarrollo del sector.