A comienzos de 2026, el universo del trabajo registrado en la República Argentina alcanzó los 12,853 millones de personas. La cifra describe un escenario de virtual inmovilidad frente a diciembre de 2025 y, al mismo tiempo, una leve contracción interanual del 0,3%.
Los datos, que contrastan con el discurso oficial, no provienen de estimaciones privadas sino del propio Informe de Situación del Empleo Registrado elaborado por la Secretaría de Trabajo de la Nación. Detrás de este aparente estancamiento, el mercado laboral revela una dinámica interna de reconfiguración: cae el empleo asalariado mientras se expanden las modalidades de trabajo independiente e informal.
Estructura ocupacional: caída del empleo asalariado
El análisis de la estructura ocupacional muestra que, del total de trabajadores registrados, 10,012 millones corresponden a empleo asalariado, incluyendo el sector privado, la administración pública y el régimen de casas particulares. Este segmento registró una caída mensual del 0,1%, explicada principalmente por el ajuste en el sector público, que redujo su dotación en la misma proporción. En contraste, el trabajo en casas particulares evidenció un repunte del 0,2%, mientras que el empleo privado se mantuvo prácticamente sin variaciones.
Expansión del trabajo independiente
En sentido inverso, el trabajo independiente (que reúne a 2,841 millones de personas) creció un 0,1% en el mes. En términos interanuales, este segmento se expandió un 3,1%, incorporando cerca de 86.000 trabajadores al sistema formal. Sin embargo, este crecimiento se explica exclusivamente por el aumento de los aportantes al monotributo tradicional, que avanzaron un 4,5% en el año, mientras que los monotributistas sociales y los trabajadores autónomos registraron caídas del 0,9% y 1,4%, respectivamente.
Empleo privado: una estabilidad frágil
El núcleo más sensible de la economía, el empleo asalariado privado, contabilizó 6,196 millones de trabajadores en enero de 2026. La actual estabilidad mensual es, en realidad, el resultado transitorio de una trayectoria inestable que se inició en septiembre de 2023, cuando comenzó una fase de destrucción neta de empleo. Ese proceso alcanzó su punto más crítico en el primer trimestre de 2024, con caídas promedio del 0,4% mensual, para luego moderarse hacia el tercer trimestre. Aunque hacia fines de 2024 se insinuó una recuperación, el impulso no logró consolidarse. Tras un período de estancamiento en los primeros meses de 2025, junio marcó el inicio de una nueva etapa contractiva. El balance interanual es elocuente: una caída del 1,5%, equivalente a la pérdida de más de 94.000 puestos asalariados privados en doce meses.
Retrocesos generalizados
A nivel sectorial, el comienzo del año mostró retrocesos generalizados. En enero, ocho ramas de actividad redujeron su nivel de empleo, con caídas más pronunciadas en hoteles y restaurantes (-0,7%), industria manufacturera (-0,3%), intermediación financiera (-0,3%) y actividades inmobiliarias y empresariales (-0,3%). En contrapartida, la construcción y los servicios comunitarios registraron incrementos del 1,1% y 1,0%, respectivamente. En la comparación interanual, el deterioro es aún más marcado: la explotación de minas y canteras (-8,5%), la industria manufacturera (-3,6%) y la intermediación financiera (-3,0%) lideran las pérdidas, sin que las mejoras en sectores como pesca, enseñanza o servicios públicos logren compensar la caída.
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Desigualdad territorial del empleo
El mapa federal del empleo formal replica esta heterogeneidad, aunque con predominio de resultados negativos. En enero de 2026, catorce de las veinticuatro jurisdicciones registraron caídas en el empleo privado, con Tierra del Fuego, Corrientes y Formosa entre las más afectadas. En cambio, provincias como La Rioja, Neuquén, Santa Cruz y Río Negro lograron mostrar mejoras mensuales. La brecha se amplía en la comparación interanual: veinte distritos presentan caídas (encabezados por Catamarca (-10,5%) y Tierra del Fuego (-9,8%)), mientras que solo cuatro provincias exhiben crecimiento, lideradas por Río Negro (+2,8%) y Neuquén (+2,0%).
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Neuquén de la mano de Vaca Muerta una de las pocas provincias en crear trabajo registrado
Evolución salarial
La evolución del salario completa el diagnóstico. La remuneración nominal bruta promedio del sector privado se ubicó en 2.112.210 pesos, con un incremento interanual del 32,2%. Por su parte, la mediana salarial (que refleja con mayor precisión la situación del trabajador típico al excluir valores extremos) alcanzó los 1.499.592 pesos, con una suba del 29,2% en el mismo período.
Desde el punto de vista metodológico, estos datos surgen de los registros del sistema de seguridad social, lo que implica ciertos rezagos en su procesamiento y obliga a considerar como provisorias las cifras más recientes. Asimismo, las series mensuales están ajustadas por estacionalidad, lo que permite aislar fluctuaciones asociadas a factores climáticos o calendarios administrativos y observar con mayor claridad la tendencia subyacente.
Conclusión: un cambio en la calidad del empleo
En este contexto, con el empleo asalariado privado estancado y el sector público en retracción, el trabajo independiente se consolida como el principal sostén cuantitativo del sistema previsional, aunque con una composición que plantea interrogantes sobre la calidad y sostenibilidad del empleo generado.