Reclamo oficial

Retenciones: Mendoza pidió al Gobierno nacional que el vino no pague

El ministro de Producción Vargas Arizu advirtió que habrá menos exportaciones y excedentes vínicos ante la recesión. Cuánto aportaría el vino con retenciones.

Por Miguel Ángel Flores

Con varios argumentos para sostener el planteo, el Gobierno de Mendoza, a través del ministro de Producción Rodolfo Vargas Arizu formalizó el pedido a la Nación de mantener la tasa 0 de retenciones a las exportaciones de vino. Lo hizo luego de que el secretario de Bioeconomía (ex Agricultura), Fernando Vilella, explicitara los cambios al proyecto que ajusta la alícuota a pagar por distintas economías regionales.

Entre otros aspectos, Vargas Arizu esgrimió cómo el hecho de que el vino vuelva a pagar derechos de exportación, esta vez un 8%, puede afectar al comercio exterior. Y así el equilibrio de un mercado en vilo por la caída del consumo.

Al insistir en que las exportaciones vitivinícolas mantengan el beneficio de la alícuota 0% como en los últimos tres meses y medio, el funcionario del Gobierno de Mendoza le adivirtió a Vilella que de lo contrario habrá "un proceso de contracción de ventas totales, que derivará en acumulación de stocks y a la disminución de precios pagados a productores y elaboradores. En definitiva, mayor nivel de pobreza y exclusión".

Retenciones, gasto público y recesión

Pero en el pedido a Vilella, el funcionario mendocino incluyó algunas cifras para graficar la situación de las exportaciones de vino con la devaluación. Y cuánto puede representar en recaudación que vuelva a tributar retenciones.

"Retenciones de 8% significan para el Estado Nacional un ingreso de 60 millones de dólares al año. Esto significa 0,005% del gasto público de la Administración Nacional. Es decir, con 8% no alcanzaría una recaudación significativa, por lo que la alícuota 0 de derechos de exportación sería la decisión correcta que se debería implementar para el sector", adujo el ministro de Producción en su pedido al secretario de Bioeconomía.

Pero también, para el ministro volver a pagar licurará las ventajas de un mejor tipo de cambio tras la devaluación.

Según la estimación oficial de Vargas Arizu "el valor del dólar que recibirán los exportadores como el valor que pagarán los importadores, han mejorado la competitividad del sector vitivinícola en un 20%, aproximadamente".

Asimismo, para terminar de dibujar un cuadro preocupante, desde el Gobierno mendocino exponen el daño adicional que puede sumar a la inflación en los insumos de vino como botellas, cápsulas, tapones y cartón, entre otros. Y cómo la suma puede desmejorar la competitividad de un sector al que se destaca por su valor agregado.

"Esta licuación de la competitividad pasa a ser un tema crucial, dado que los productos vitivinícolas no se exportan de “la noche a la mañana”. El proceso exportador requiere tiempo, entre 2 o 3 meses, desde que se recibe el interés por parte de un importador hasta que se concreta la venta y el cobro de la operación", redondeó Vargas Arizu, al señalar además que también potenciará la anticipada recesión para un consumo interno que concentra 66% de las ventas de vino.

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