La preocupación sobre el futuro de cientos de empresas argentinas, ya no sólo pymes, comienza a ser tema de conversación en los círculos de la economía argentina y en especial en el Mercado de Capitales.
El default de una importante constructora en el mercado de capitales enciende las alarmas. Una economía paralizada y un gobierno ausente.
La preocupación sobre el futuro de cientos de empresas argentinas, ya no sólo pymes, comienza a ser tema de conversación en los círculos de la economía argentina y en especial en el Mercado de Capitales.
El incumplimiento de los compromisos de pago de los intereses de obligaciones negociables (ON) emitidas en agosto de 2021 por parte del Grupo Roggio encendió todas las alarmas.
Transitando una feroz caída de la actividad económica y de la construcción, con un gobierno que no entiende la necesidad que la actividad económica mantenga por lo menos un ritmo aceptable, en una economía donde el mercado interno representa dos tercios del PBI, los problemas y caídas de empresas parecen ser una noticia diaria.
Recordemos que hace pocos días desde la Asociación de Empresarios Nacionales para el Desarrollo Argentino denunciaron que a junio unas 10 mil pymes cerraron sus puertas con un promedio de 50 pymes por día.
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La preocupación trasciende el mundo pyme para trasladarse a las grandes empresas, jaqueadas por la caída del consumo, los magros ingresos del mercado interno y el abandono del Estado de sus funciones más elementales.
La caída en default del cupón de intereses de la ON emitida en agosto de 2021 por la Compañía Latinoamericana de Infraestructura y Servicios (CLISA), integrante del poderoso Grupo Roggio encendió las luces de alarma sobre la salud de otras empresas argentinas (no solo del sector) que se financiaron en el mercado de capitales en los últimos años
Los actores del sector del mercado de capitales no dudan en afirmar que entre la fuerte caída de la actividad económica y la paralización casi a cero de la obra pública como política del nuevo gobierno fueron las causa que llevaron a la compañía a comunicar a la Comisión Nacional de Valores (CNV) la imposibilidad de concretar el pago de intereses correspondientes al período enero/julio de 2024, en la comunicación advierten que están en negociaciones con los grandes tenedores para la modificación de los términos y condiciones.
Recordemos que según la Cámara de la Construcción existen 3.500 obras públicas nacionales paralizadas, muchas no han recibido ningún pago de noviembre pasado y no tienen perspectiva de solución ni eventual reinicio.
Los principales operadores del mercado de capitales coinciden en afirmar que el problema es el descalce entre pesos y dólares que sufren varias compañías.
“Es un tema que no nos sorprende y que veníamos advirtiendo hacía tiempo. De hecho, desde el año pasado avisamos que ese bono en particular no nos gustaba. Hay un hecho que generaba ruido: el 82% de la deuda de la compañía está en dólares, pero el 87% de los ingresos son en pesos. El descalce entre la moneda de ingresos y la moneda de las obligaciones es la clave para entender esto. Y vemos otras compañías que están pasando por momentos complicados” aseguró a un medio porteño uno de los Agentes de Liquidación y Compensación que recientemente se reunió con el Ministro Caputo días atrás
El mercado también sigue de cerca la situación de una generadora de energía que afronta un vencimiento en los primeros 60 días de 2025 por más de 500 millones de dólares allí surgen las dudas sobre la obtención de los dólares en un escenario dónde el Gobierno Nacional acumula deuda con ese sector y los obliga a tomar bonos de baja calidad para cobrar esas deudas.
Otro tema son las pequeñas y medianas empresas que emitieron obligaciones negociables dolar-linked durante el Gobierno anterior.
Uno de los analistas consultados por el diario La Nación afirma que “Las compañías cuyos ingresos están dolarizados, como energía y gas, no son un problema. Se les triplica la deuda, pero también los ingresos. Ahora, si los ingresos son en pesos la situación toma una complejidad distinta. Si no pueden ajustar los precios en pesos a la velocidad que se les ajustan las deudas, el problema crece. Hay muchos del sector agrícola que en teoría está calzado en moneda dura, pero tuvieron una pésima cosecha el año pasado y les cayó el nivel de actividad, lo que también hay que tener en cuenta”.
Todo parece indicar que la reactivación que el gobierno anuncia no pasa de un simple sueño de algunos funcionarios.

