Las bolsas asiáticas y europeas se derrumban este lunes ante el temor creciente a una guerra comercial de gran escala, provocada por la política arancelaria del gobierno de Estados Unidos. Analistas de Japón, China, Corea del Sur y Australia ya advierten otra jornada negativa para los negocios.
En Asia, el índice Hang Seng de Hong Kong se desplomó un 13,22 %, marcando su peor sesión desde 1997, durante la crisis financiera asiática. En Tokio, el Nikkei 225 cerró con una caída del 7,8 %, mientras que Shanghái bajó un 7,34 %, Taiwán un 9,7 %, Seúl un 5,6 % y Sídney un 4,2 %. El derrumbe bursátil afectó a todos los sectores, desde la tecnología hasta la energía, sin excepciones.
Las repercusiones se extendieron rápidamente a Europa, donde los mercados abrieron en caída libre siguiendo la estela asiática. Hacia las 08:30 GMT, el índice de Frankfurt bajaba un 6,5 %, después de haber registrado pérdidas superiores al 10 % en los primeros minutos de negociación. El CAC 40 de París caía un 5,5 %, el FTSE 100 de Londres un 4,7 % y el IBEX 35 de Madrid también un 5,5 %.
En Australia, las acciones sufren un fuerte golpe.
El impacto se extendió a múltiples sectores bursátiles. Compañías tecnológicas como Alibaba y JD.com registraron pérdidas del 17% y 14%, respectivamente. También se vieron afectadas las industrias automotriz, bancaria, energética y del juego. La cotización del petróleo cayó más del 3%, mientras que el precio del cobre, insumo clave para tecnologías verdes, también siguió en baja.
Los aranceles que anunció Trump
El sábado entró vigor en Estados Unidos un impuesto universal a las importaciones del 10% y el miércoles aumentarán los gravámenes a las importaciones provenientes de algunos países, como los miembros de la Unión Europea (20%) y China (34%), anunció Trump el 2 de abril.
Trump afirmó que las violentas caídas de los mercados estadounidenses y mundiales mostraban que la "medicina" de su oleada de aranceles estaba funcionando.
"A veces tienes que tomar la medicina para arreglar algo", dijo Trump a los periodistas a bordo del avión presidencial Air Force One mientras regresaba a Washington de un fin de semana de golf en Florida.