Recientemente, disertó en Malargüe Norberto Mercado, titular de NWN, empresa que realiza asesorías, capacitaciones y seminarios sobre minería, quien habló de esta actividad y las oportunidades de desarrollo para localidades de nuestro país y otros puntos del planeta donde a trabajo, objetivos que se cumplen gracias al compromiso de todas las partes.
Norberto Mercado, malargüino con amplia trayectoria en la actividad minera, con más de treinta y siete años trabajando en proyectos mineros de la Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador y en Canadá, abordó desde su experiencia el tema de esta actividad en diálogo con SITIO ANDINO.
Entre lo más sobresaliente de diálogo, y como viene sucediendo desde hace tiempo, fue hablar de “minería y ambiente”, algo que se puede hacer con tranquilidad y con fundamentos. Mercado puso énfasis “en que se convive”, y conjugan en el mundo innumerables ejemplos de actividades que coexisten, como la agricultura o turismo, por nombrar algunas.
“Tenemos una legislación que controla permanentemente” dando seguridad a todos los sectores, y primeramente al minero, para avanzar con prácticas amigables con el ambiente, con inspecciones habituales como las que realizan también las provincias de “Jujuy, Salta, Catamarca, San Juan Chubut, o Santa Cruz”, por citar algunas jurisdicciones.
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Malargüe Distrito Minero Occidental
El gerente de NWN, se mostró esperanzado que el proyecto Malargüe Distrito Minero Occidental avance, lo que sería un ejemplo para que en Mendoza se repliquen las prácticas mineras que garantizan sustentabilidad y sea “una de las tantas industrias que puedan convivir” en la provincia, porque en “diferentes países del mundo” comparten espacios territoriales la minería con la agricultura, por citar pruebas, con las más cercanas en Chile.
Por lo que considera para esta avenencia es efectiva es que todas las actividades económicas deben ser “responsables en cuanto al ambiente y seguridad “, logros que tendrán impacto positivo en las comunidades en las que se desarrollan, y si los diferentes procesos se controlan y “se respetan los protocolos no hay ningún riesgo” para el entorno natural y a las personas.