La provincia de Mendoza no solo se caracteriza por sus vinos, sino también por sus aceites de oliva. Sin embargo, la cantidad de hectáreas cultivadas ha caído estrepitosamente en los últimos años. Ante este dilema, una fundación rescata olivos, no solo por su importancia en la producción y en la industria, sino también por su aporte cultural.
El enólogo especializado en olivicultura, Gabriel Guardia, es quien promueve la fundación llamada "La Guardería de los Olivos". La pasión por el aceite de oliva lo motivó a comenzar este proyecto, pero también la desesperación y frustración al ver árboles de varias décadas siendo talados.
"La idea surgió en la pandemia, no estaba bien fijado el objetivo ni cómo lo íbamos a hacer. Sí sabía que había una problemática acosando a todo la olivicultura mendocina y había que hacer algo", expresó.
Rescatar olivos se convirtió en una necesidad para el especialista. "A lo largo de los años comenzamos a sacar y replantar olivos que estaban destinados a ser leña y los colocamos en distintos lugares", contó.
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La Guardería de Olivos busca preservar árboles de más de cien años.
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A medida que la fundación tomó forma, comenzó a organizar mejor el rescate y la replantación de los olivos. "En 2024, con la implementación de tecnología y conocimiento, empezamos, sistemáticamente, a salvar todos los olivos que se pueden, de aquellas personas que tienen conciencia medioambiental, les da lástima o porque es del abuelo, lo que sea, pero que prefieren rescatar la planta que trozarla y meterla en la chimenea", explicó Guardia.
A lo largo de los años, La Guardería de los Olivos salvó más de 4.000 árboles e incluso plantó el primer olivar a 2.000 metros de altura en Uspallata.
El rescate no solo es para beneficio de la industria, sino que también tiene un componente cultural. "Si queremos salvar la olivicultura mendocina o hacerla un negocio rentable como es la vitivinicultura, hay que comenzar por eficientizar los campos. Hay que poner cultivos intensivos, riego por goteo, cosecha mecánica, que el productor pueda obtener muchos kilos de aceituna por hectárea y eso va a ser económicamente rentable", indicó.
Sin embargo, el objetivo de la fundación no es meramente la rentabilidad. "Es el rescate cultural de todas esas plantas que tienen la genética original de los árboles italianos, españoles, libaneses que trajeron nuestros abuelos. Cuando se plantaron hace 150 años o más, no había viveros en Mendoza ni en Argentina, sino que eran plantas que traían los inmigrantes en macetas", contó.
Son plantas que vinieron con la genética original europea, la de nuestros abuelos. Entonces, La Guardería de Olivos es una lucha cultural. Son plantas que vinieron con la genética original europea, la de nuestros abuelos. Entonces, La Guardería de Olivos es una lucha cultural.
Según el especialista, Mendoza tuvo 20.000 hectáreas de olivos, mayormente concentradas en Maipú. Sin embargo, hoy hay menos de 5.000 hectáreas. "La tala sigue cada vez con más fuerza. En 2024, tuvimos una ventanita de esperanza, ya que la aceituna alcanzó buenos valores, entonces el agro reaccionó en consecuencia, pero este año otra vez los precios de la aceituna son una lágrima y aceleró la tala de olivos", explicó.
Guardia desarrolló aceites de oliva en Mendoza que fueron los mejores del mundo durante tres años consecutivos. Se trata de un hecho sin precedentes en la historia del ranking internacional. El especialista conoce en profundidad la actividad y contó que en la provincia los olivos tienen particularidades.
"Un olivo grande de Mendoza, naturalmente, tarda unos 10 años en crecer y producir. Es muy distinto a un olivo de plantación intensiva, que en tres años ya está dando una buena producción", indicó.
En la provincia demoran más tiempo porque desarrollan mucha copa, madera, rama, raíz y follaje. "La planta tiene mucho que alimentar antes de empezar a producir frutos, entonces gasta mucha energía y tarda más", detalló.
Guardia explicó que las personas que quieren rescatar un olivo pueden contactarse a través de las redes sociales con la fundación para que no se convierta en leña. "El proceso es muy simple, nosotros vamos con la topadora, levantamos el olivo y lo replantamos en La Guardería, pero previamente hacemos una poda intensiva", indicó.
El árbol llevará el nombre de quien lo donó y puede ir a verlo. "La fundación está abierta para que lo visiten ellos, sus nietos o sus bisnietos cuando sepan que el papá o el abuelo en vez de talar un árbol para hacerlo leña, tuvo conciencia medioambiental y lo mandó a rescatar", expresó.
Hay personas que se contactan para que un olivo sea salvado y otras que buscan adoptar un ejemplar para tener en su propiedad. La mayor cantidad de olivos salvados están ubicados en Maipú y Uspallata.
"No queremos llevar los olivos a nuestras tierras, sino salvarlos. Muchísimos están puestos en otros lugares que no son La Guardería. Hacemos todo el movimiento, pero terminan en jardines, barrios, patios de casas, en varios lugares, incluso en restaurantes", explicó.
Guardia explicó que los rescates tienen un costo elevado dado que requieren una máquina retroexcavadora, gasoil, mano de obra, camiones, riego y cuidados.
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La Guardería de los Olivos brinda una segunda oportunidad a árboles de más de cien años.
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"También creamos el proyecto para que aquella empresa que tenga una visión o misión medioambiental y quiera aportar a la recuperación de los olivos de Mendoza, pueda actuar mediante la fundación. Para las empresas o Estados que deseen apoyar la causa, esta es la puerta de ingreso".
Sobre la producción de aceite de oliva, Guardia dijo que aún es pequeña dado que hay árboles que fueron rescatados recientemente. "El aceite que estamos produciendo es fruto de plantas grandes de Mendoza que fueron cosechadas antes del traslado y otras plantas que son de vecinos que tienen olivos centenarios", comentó.
Además, agregó: "La idea es hacer el aceite 100% de olivos rescatados. Ahora la realidad es que se hace con olivares mendocinos teniendo en cuenta que cada botella que se compra de La Guardería, está siendo parte de la salvación de los olivares porque prácticamente la totalidad de la recaudación de estos aceites va a parar a la recuperación de olivos".
El producto final tiene un perfil intenso, amargo y picante resultado de la cosecha temprana. Además, La Guardería no sigue varietales definidos.