24 de febrero de 2026
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INDEC

Industria y Comercio en alerta: la demanda interna no reactiva y el ajuste se profundiza

La industria y el comercio enfrentan estancamiento productivo, caída del consumo y pérdida de empleo. La demanda interna sigue siendo el principal límite.

Por Marcelo López Álvarez

No hay relato ni publicación en redes que tape un escenario que parece transformarse en permanente. La industria manufacturera, la demanda y el consumo en Argentina atraviesan un período de marcada debilidad que va tomando ribetes históricos.

Así lo reflejan los últimos resultados de la Encuesta de Tendencia de Negocios difundida por el INDEC, que releva mensualmente a unas 850 firmas del sector industrial y de consumo y funciona como un termómetro adelantado del clima real de empresas y comercios.

Expectativas productivas en terreno negativo

Las respuestas correspondientes al primer trimestre del año exhiben un cuadro de estancamiento con sesgo negativo. Ante la consulta sobre el volumen de producción esperado para el período enero-marzo, apenas el 11,2% de los industriales anticipó un aumento, mientras que el 23,1% prevé una caída y el 65,6% considera que no habrá cambios.

El dato no solo confirma la fragilidad de la recuperación, sino que además refleja un empeoramiento generalizado respecto del relevamiento previo, en el que la mayoría de las variables de perspectiva mostraron retrocesos.

Industria y Comercio: Deterioro constante

El diagnóstico se agrava al observar la situación de la cartera de pedidos. Más de la mitad de las empresas (54,1%) la calificó en diciembre como “por debajo de lo normal”, frente a un exiguo 3,6% que la consideró superior a los niveles habituales.

Este bajo dinamismo impacta de manera directa en la evaluación de la coyuntura: solo el 7,8% de los encuestados describió la situación empresarial actual como buena, mientras que casi tres de cada diez la definieron como mala.

El frente financiero tampoco ofrece alivio. Un 23,7% de las firmas consideró mala su situación económica, frente a apenas un 10,4% que la juzgó favorable. El acceso al crédito continúa siendo una de las principales limitantes operativas: el 33% lo calificó como difícil y solo el 6,3% afirmó que es fácil.

En un escenario de tasas elevadas y escaso financiamiento, la capacidad de sostener inversiones y capital de trabajo se ve comprometida.

Este contexto se traslada de manera casi automática al mercado laboral. Para los próximos tres meses, el 15,1% de los industriales anticipa una reducción en la dotación de personal (a pesar de que el viernes se aprobará la reforma laboral que según el Gobierno disparará la creación de empleo), mientras que apenas el 3,8% proyecta incorporaciones. La mayoría, una vez más, espera mantener sin cambios su nivel de empleo, consolidando una dinámica de ajuste gradual pero persistente.

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La industria manufacturera de la Argentina atraviesa un pésimo momento confirmado por INDEC

La industria manufacturera de la Argentina atraviesa un pésimo momento confirmado por INDEC

La demanda interna como núcleo del problema

Cuando se indaga por el principal factor que limita la posibilidad de aumentar la producción, la respuesta es contundente. Más de la mitad de las empresas (53,5%) señaló a la demanda interna insuficiente como el obstáculo central, tres puntos porcentuales más que en la medición de tres meses atrás.

Muy por detrás aparece la competencia de productos importados, mencionada por el 11,7%, seguida por la incertidumbre económica, la escasez de insumos y la debilidad de la demanda externa.

El problema de fondo no reside exclusivamente en cuestiones de costos o de oferta, sino en la falta de tracción del mercado interno. La industria, históricamente sensible a los vaivenes del consumo, enfrenta así un escenario de prolongada debilidad.

El deterioro de la demanda se refleja con claridad en el segmento de supermercados y autoservicios mayoristas. En este sector, el 19,5% de las empresas calificó como mala su situación comercial actual, mientras que solo el 13% la consideró buena.

En términos financieros, predominó la evaluación de normalidad, aunque casi el 17% habló directamente de una situación mala. El acceso al crédito vuelve a aparecer como un escollo: casi un 30% lo juzga difícil y apenas el 1,3% lo percibe como fácil.

Al proyectar el próximo trimestre, el pesimismo vuelve a imponerse. Un 15,6% espera estar peor y casi dos tercios no anticipan mejoras. En línea con estas expectativas, el 19,7% prevé reducir empleo, en un sector donde las ventas ya muestran señales de agotamiento.

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Los datos inapelables del INDEC

Los datos inapelables del INDEC

Actividad en caída y cierre de empresas

Los datos de coyuntura confirman este clima adverso. La actividad industrial se contrajo durante los últimos cuatro meses de 2025, el uso de la capacidad instalada descendió al 53,8% y el empleo sectorial continuó reduciéndose.

Detrás de estas cifras aparece un proceso más profundo de reestructuración y cierre de empresas. Casos emblemáticos, como el de Fate, que anunció el cierre de su planta en San Fernando con más de 900 despidos, ilustran la magnitud del ajuste.

A ello se suman las decisiones de Kimberly-Clark y Johnson & Johnson, que discontinuaron operaciones industriales en Pilar, o la reducción de actividad del Grupo Dass en Misiones.

Según datos del think tank Fundar, entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025 cerraron casi 22.000 empresas en el país. Solo en noviembre del último año se contabilizaron 892 cierres, de acuerdo con un informe elaborado a partir de registros de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo.

Un mercado laboral en transformación

La dinámica empresarial tiene su correlato en el empleo. Entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025 se eliminaron más de 192.000 puestos de trabajo registrados en el sector privado, según datos del SIPA.

De ese total, unos 60.000 correspondieron a la industria manufacturera, que sufrió una fuerte caída en 2024 y apenas mostró un leve rebote en 2025.

Con cuatro meses consecutivos de contracción hacia fin de año y una recuperación todavía frágil, la industria y el comercio enfrentan un horizonte incierto. Mientras la demanda interna no muestre señales claras de reactivación, las expectativas empresariales seguirán dominadas por la cautela, el ajuste defensivo y la búsqueda de supervivencia en un contexto económico adverso, no importa las leyes que vote el Congreso o las promesas tuiteras de los funcionarios de turno.