10 de abril de 2026
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Crisis de producción

Industria textil en crisis: ventas, producción y empleo caen en 2025

La industria textil argentina enfrenta caída del 28% en producción, más de 10.000 empleos perdidos y fuerte impacto por importaciones en 2025.

Por Marcelo López Álvarez

La industria textil y de indumentaria atraviesa uno de los momentos más difíciles de las últimas décadas. Según la Encuesta de Coyuntura de la Fundación ProTejer, entre abril y junio de 2025 cinco de cada diez empresas registraron una caída en sus ventas respecto del mismo período del año anterior. En promedio, la retracción fue del 7%, aunque si se compara con el segundo trimestre de 2023, antes de la llegada de la actual administración, el descenso acumulado asciende al 28% y afecta a ocho de cada diez firmas. La caída se extiende a todos los eslabones de la cadena: producción, empleo e inversiones.

El panorama se explica por varios factores que confluyen con dureza sobre el sector. La pérdida del poder adquisitivo de los salarios, la apertura de las importaciones y la apreciación cambiaria aplicada por el gobierno figuran entre las causas más señaladas por los industriales. El 82% de las firmas que redujeron su producción mencionó la competencia de productos importados como el principal obstáculo, mientras que el 80% apuntó a la caída del consumo interno. El informe también menciona otras dificultades como el cambio en las políticas sectoriales, el encarecimiento de insumos y un clima de negocios que desalienta nuevas apuestas.

Producción en retroceso y capacidad instalada ociosa

Los datos productivos confirman la fragilidad del sector. Durante el segundo trimestre de este año, la mitad de las empresas disminuyó su producción, con una baja promedio del 12% frente al mismo período de 2024. En relación con 2023, el retroceso alcanza al 28% y golpea a ocho de cada diez compañías. Según el Boletín Económico Sectorial de julio, en mayo de 2025 la producción textil mostró un repunte interanual del 5,5%, aunque todavía se ubica 17,8% por debajo del nivel de mayo de 2023.

La utilización de la capacidad instalada también refleja un cuadro preocupante. Si bien el sector trabajó al 47% en mayo, seis puntos por encima del registro de 2024, continúa más de diez puntos por debajo de 2023. La conclusión es clara: seis de cada diez máquinas permanecen paradas en las fábricas. Se trata de uno de los niveles más bajos en términos históricos, comparable únicamente con los meses de la pandemia en 2020.

Empleo en declive y cierre de plantas

La contracción de la actividad se tradujo en un fuerte impacto sobre el empleo. Desde fines de 2023, el 72% de las firmas tomó medidas que afectaron a su personal, en muchos casos a través de despidos. El 60% de las empresas encuestadas por ProTejer redujo su plantilla en los últimos meses. De acuerdo con las cifras oficiales, el sector textil, confecciones, cuero y calzado perdió 10.300 puestos de trabajo entre diciembre de 2023 y abril de 2025, lo que equivale a una contracción del 9%, la más alta de toda la industria manufacturera.

Los testimonios recogidos por ProTejer muestran la dificultad de sostener la operatoria de las industrias. El freno productivo y la creciente participación de artículos importados han llevado a un escenario en el que mantener personal ocioso se vuelve insostenible. A esto se suma que gran parte de las ventas actuales se realizan a precios por debajo de los costos, lo que genera rentabilidad negativa para un número creciente de compañías.

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La industria textil profundiza su debacle según un informe de la Fundación ProTejer

La industria textil profundiza su debacle según un informe de la Fundación ProTejer

Importaciones y pérdida de competitividad

El otro factor central es la evolución del comercio exterior. Entre enero y junio de 2025, las importaciones de productos textiles e indumentaria alcanzaron 189.819 toneladas, lo que significa un salto del 101% interanual en volúmenes y del 58% en valores. El ingreso masivo de mercadería a precios más bajos que los de producción local profundizó la presión sobre la industria nacional.

A su vez, el tipo de cambio actual se convirtió en un obstáculo para las exportaciones. El 75% de las empresas que venden al exterior señalaron dificultades para competir en los mercados internacionales debido a la apreciación del peso. En consecuencia, el déficit comercial del sector se amplía y compromete las perspectivas de mediano plazo.

Inversión en mínimos históricos

La inversión constituye otro de los indicadores más preocupantes. Luego de una etapa de fuerte modernización entre 2020 y 2023, con más de 780 millones de dólares destinados a bienes de capital, el sector enfrenta ahora una drástica retracción. Durante el primer semestre de 2025, la adquisición de maquinaria apenas alcanzó 66 millones de dólares, lo que representa un nivel similar al del año anterior y 37% inferior al de 2023. De sostenerse esta tendencia, la inversión anual será una de las más bajas de la historia reciente.

La falta de nuevas incorporaciones tecnológicas compromete la capacidad del sector para enfrentar el desafío de la competencia importada. Al mismo tiempo, limita las posibilidades de recuperación cuando se revierta el ciclo recesivo.

Perspectivas inciertas

Las expectativas empresarias confirman el tono sombrío del diagnóstico. Apenas una de cada diez compañías prevé mejoras hacia fin de año. La mayoría anticipa una continuidad de la caída en la producción y las ventas, mientras que los empresarios reclaman medidas que permitan revertir el escenario. Entre las propuestas, sobresalen la necesidad de una reforma tributaria integral, políticas de control frente a la competencia desleal y programas de estímulo al consumo de productos nacionales.

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