Reconocido académico y fuente de consulta calificada, Juan Carlos De Pablo (80) tiene un estilo frontal no exento de ironías para explicar la gestión de la economía argentina de su colega, ni más ni menos que el presidente Javier Milei.
El economista y catedrático evaluó la gestión de la economía. ¿Se parece al menemismo? El fin de la estanflación. Críticas a la apertura importadora de Milei.
Reconocido académico y fuente de consulta calificada, Juan Carlos De Pablo (80) tiene un estilo frontal no exento de ironías para explicar la gestión de la economía argentina de su colega, ni más ni menos que el presidente Javier Milei.
De Pablo pasó por Mendoza y mantuvo una charla con Sitio Andino en la que habló de todo: del "estilo Milei" para gobernar y manejarse, pros y contras del manejo de la economía en poco más de 100 días de Gobierno, y hasta cuándo hay que "apagar la motosierra" para echar mano al bisturí, si de ajustar se trata.
Ambos se conocen hace más de 25 años. Y desde que la asunción del mandatario, cada domingo comparten una cena en la Quinta de Olivos y charlas de las que el doctor en Economía y docente de la UBA (Universidad de Buenos Aires) se guarda los detalles.
Más allá de esa cercanía, ¿cómo evalúa los primeros 105 días de Gobierno de Javier Milei?
No voy a hablar de las conversaciones personales que tenemos, pero tiene un estilo personal que no se cambia. En todo caso se cambia dentro del estilo. Tiene una determinación grande: su política económica es "no hay plata", y un déficit cero como lo sabía mi mamá cuando iba a la escuela, "esto hay y hasta acá se gasta". Lo mismo hace en materia monetaria. Algunos le creyeron desde el vamos y otros con el paso del tiempo. Los resultados son lo que están viéndose: la inflación bajó del 25%, al 20% y 15%, hay que ver cómo sale marzo. Tengo datos encontrados, pero si da un 17% tampoco es para matarse.
Aseguró que la política económica a corto plazo no depende del DNU ni de la ley Ómnibus. Si salen, bien, sino veremos.
¿Y en qué pudo haber llegado más lejos de lo que logró?
Queda en una nube. Pero evidentemente está enfrentando una situación que venía pesada. Podemos discutir si estábamos o no en una "híper", pero el estudio contrafáctico si hubiera ganado (Sergio) Massa, con lo que venía haciendo, iba a ser muy, pero muy complicado.
Lo hecho, hecho está. Pero, ¿cuándo debió, y debe, usar la motosierra y cuándo el bisturí para ajustar?
Son las dos cosas. Cuando surge lo de Nación Seguros o determinado organismo es bisturí porque recién te enterás. Acá yo creo que no hay una estrategia, es lo que se va descubriendo. Y lo que se descubre es grosero: fondos fiduciarios, la plata que manejaba Pérsico, las millas de Aerolíneas...
¿Pero no debió ser más quirúrgico, por ejemplo, con el presupuesto para cultura, con el INCAA, o Télam? ¿Cuánto mueve la aguja del gasto?
En el Instituto la mitad del presupuesto son salarios, para, con el mayor de los respetos, financiar películas que al final no se hacen, o nadie va a ver. No soy experto en Télam. El presidente tiene un sistema de comunicación eficaz a través de las redes, y cuando quiere decir algo todos los canales de TV corren. No necesita pauta publicitaria. Pero la suma de todo eso mueve el amperímetro. Y es importante, porque las personas que están haciendo verdaderos sacrificios lo ven.
Dijo que Argentina empieza a ser un país "medianamente" creíble. ¿Qué falta para recuperar la credibilidad al todo?
Probablemente nunca seamos totalmente creíbles porque tenemos un pasado de ir hacia adelante y hacia atrás. Pero lo estás viendo en el plano financiero, que aunque no me entusiasma demasiado sirve como indicador: alguien le está poniendo ficha a los títulos públicos o al precio de las acciones. Y me consta que se están haciendo inversiones reales. La credibilidad, en un país con la historia de Argentina, no es sólo un tema de leyes sino de postura. Y cómo, en la medida en que se van afianzando los resultados, pensás que el recorte será más difícil.
Eso de que si los cambios salen por DNU en vez de por ley no es creíble, es relativo. En Argentina un Gobierno puede cambiar el marco legal, con lo cual el que tiene que invertir exige para su negocio una tasa de rentabilidad esperada superior a la de un país más estable. Pagamos el precio de nuestra propia incertidumbre. Es así.
Y después del equilibrio fiscal ¿cuál es la reforma que se impone primero, la tributaria, laboral o previsional?
Deben ser simultáneas. Enfatizo siempre la importancia de los condimentos específicos.
Con el nivel de informalidad laboral actual el sistema previsional no es sostenible...
En un país con 10 millones de jubilados, los 4 millones que no aportaron nada deberían recibir como ajuste una fracción del índice de inflación. No sé por qué no se hace. Pero mientras pensemos qué hacer y lo que se invente lo multipliquemos por esos 10 millones no habrá milagro.
Incluso se coquetea con volver al sistema de capitalización con AFJP, como en los '90. Sumado a la dolarización, ¿qué tanto se asemeja la gestión Milei a la menemista?
Hay algunas cosas parecidas, otras no. La diferencia fundamental es la determinación inicial por la formación económica de Milei que la de Menem no tenía. Lo del menemismo es interesante porque arranca con reformas estructurales de la mano de las leyes de Dromi que desregularon la economía y comenzaron las privatizaciones de empresas estatales. A diferencia de eso el Gobierno arrancó enfocándose más en la coyuntura; sólo Dios sabe qué dirá la ley Ómnibus, pero la parte estructural aún no salió.
Sin tapujos, De Pablo analiza lo que pasa y puede pasar si el rumbo actual se mantiene. Pero es escéptico con cambios de fondo en el comportamiento individual y lo que parece haber calado hondo en los argentinos y su economía diaria a partir de lo que Milei repite como mantra: "No hay plata".
Nos acostumbramos a la frase "no hay plata". Y cuando haya, ¿qué hacemos?
Con plata volvemos a la joda! (se ríe)... Tengo 80 años y mucha historia. Cuando la gente dice "hemos aprendido" digo no sé....quizá alguna vez sí. Por ahora, la situación sin plata ordena cosas. Mi mamá era una genial administradora de los 4 mangos que traía mi viejo, si hubiera tenido 40 tiraba la casa por la ventana.
Y eso se lo dice al presidente?
Obviamente.
¿Y qué responde?
No lo voy a decir (se ríe). Yo no denigro lo que se aprende en la escuela o la facultad, pero lo que uno mama en su casa... Víctor Elías, un gran economista tucumano, era hijo de un mercachifle que vendía cosas en el campo. El padre de Carlos Melconian fue zapatero, y mi madre tenía una mercería. Uno lo lleva en la sangre, son vivencias importantísimas. En mi casa nunca pasamos hambre, pero sí cuidábamos el mango que en las malas sólo había para comer.
O sea ¿tendremos que acostumbrarnos a ser más racionales?
¡Porque no tenemos más remedio! Cuando tengamos salida quiero ver.
La estanflación/recesión le duele al asalariado y consumidor tanto como al del otro lado del mostrador. ¿Cómo y cuándo salimos?
Mejor dicho, no salimos aumentando el gasto público. La vida misma. Hoy hay menos miedo que hace tres meses, lo que significa más gasto entre los que tienen plata. Acá no hay keynesianismo burdo en eso de aumentar la demanda, no existe, no hay plata.
¿Un consejo para el pequeño ahorrista y el consumidor que en este momento no sabe qué hacer?
Que se mire al espejo para saber cómo actúa frente al riesgo, porque las personas somos completamente diferentes. Y luego se pregunte para qué quiere ese ahorro, si para la semana que viene o para cuando envejezca. En función de eso, mirar las alternativas. Y si no sabe nada, que es lo más probable, repartir un poco en cada lado y se olvida. Lo preocupante es la gente a la que se le va la vida viendo a cada minuto si es más rico o más pobre.
Al que sale a comprar, que busque precios porque la dispersión es muy grande. No queda otra.
¿Hasta cuándo el Gobierno tendrá prendida la "licuadora" del poder adquisitivo?
No tenemos cómo saberlo. La recaudación va a depender de la inflación y el nivel de actividad, hoy con un PBI estancado.
La apertura a la importación también es para el reputado economista otro tema a discutir a fondo.
"La producción importada se está recolocando, no tanto por aranceles sino por un dólar deprimido. Eso me preocupa. En esto se debe trabajar mucho más en eliminar distorsiones impositivas del Estado, que incluye carga subnacional (provincias), para que no se funda quien no compite en las mejores condiciones. Ahora, de las liquidaciones de Aduanas hay mucha tela para cortar: si gastás 100 dólares en un producto importado, se va otro tanto en impuestos".
Pero, ¿cómo abrir las importaciones sin una rebaja del IVA a la producción local para que pueda competir?
Bueno, eso no me gusta nada. Me huele a desesperación de un tipo que si la inflación de marzo o abril no baja tampoco sabe qué carajo pasa.
Pese a todo ¿coincide con el pronóstico del mismo presidente sobre que en el segundo semestre estaremos mejor?
No tenemos idea. Los presidentes dicen eso, los ministros de Economía niegan una devaluación....ya sabemos cómo es. Cuando alguien me habla del segundo semestre pienso que miente. Yo no veo más allá de la semana que viene. Pero no hago apología de nada: lo que sí, a este presidente, por su determinación, hay que tomarlo en serio.
Pero sin consenso, avanzar con DNU o un paquete de leyes necesarias para reformar la economía es difícil...
¡Chocolate por la noticia! Los políticos son ambiciosos, la vida es complicada... ¡lógico!. Milei es peleador, y va a volver a la carga como el toro, primero embistiendo de frente y después de costado.

