Referente del consumo masivo

De empleado a emprendedor: la historia del empresario mayorista Oscar David

Con 50 años de historia, el mentor del icónico supermercado cuenta su vida y obra. Desde la fiambrería en Guaymallén al próspero hoy del mayorista Oscar David.

Es el primer nombre que asocian los mendocinos cuando llega el momento de hacer compras al por mayor. En las últimas 2 décadas, el supermercado mayorista Oscar David se hizo fuerte y hoy lidera el rubro en base a surtido y relación precio-calidad, sin dejar de ser una empresa familiar.

¿Cómo un pequeño negocio se convirtió en un distribuidor de fiambres a escala, y luego en un el súper mayorista de capitales mendocinos número 1 sin perder su esencia?.

Según cuenta el mismo Oscar David "este proyecto empezó sin querer. Mi papá era contratista de viña en Vistalba. Yo estaba en el secundario, y una vez que terminé la opción era seguir estudiando o ir a trabajar, y como no era muy amante del estudio empecé como ayudante en una gran empresa de gaseosas en Godoy Cruz. Tenía 17 años. A los 18 ya manejaba el camión y cobraba, y me ascendieron a vendedor, con un sueldo más importante".

Pero eran tiempos en donde el servicio militar obligatorio marcaba un antes y un después. "Si bien me guardaron el trabajo, cuando volví fui a trabajar a la competencia, la "Seven" (sic) porque me pagaban mejor. Estuve ahí 3 años, mientras Silvia (su esposa), entonces mi novia, trabajaba en una zapatería. Nos casamos, y con el primer hijo, decidimos que renunciara para trabajar por mi cuenta", continúa el empresario.

De empleado al gen emprendedor

El patriarca de la familia David recuerda cómo ese espíritu emprendedor incipiente lo ayudó a dar el primer salto hacia la independencia, que lo que lo convertiría, sin saberlo todavía, en referente del comercio mayorista de Mendoza.

"Como ganábamos muy bien en verano, las empresas nos retenían dinero del sueldo como ahorro para invierno. Justo me alcanzó para comprar un furgón que llené de mercadería y empecé a venderle fiambres a los mismos clientes a los que proveía estando en la empresa", recuerda Oscar.

Al mismo tiempo llegaría la casa propia, en el populoso barrio Unimev de Guaymallén. Su esposa Silvia hizo su aporte desde el hogar: en una pequeña heladera en la cocina comenzó a almacenar fiambres, mientras David seguía con el reparto.

Y completa: "De ahí fue creciendo la empresa, empezaron a llegar los chicos (sus hijos) y pasó el tiempo hasta ser lo que somos hoy. Realmente la hemos pasado bien, somos felices y a veces me parece un sueño haber concretado este negocio".

Oscar David supermercados

La clave de una empresa familiar

Hoy la familia al frente de la empresa, en la que trabajan 270 personas, está compuesta por Rubén, el primogénito de Oscar, y sus hermanos Analía, Cristian y Hernán, cada cual con un rol en distintas áreas de la empresa.

"Sus hermanos eligieron a Rubén como el que manda y decide, con el consentimiento de todos. Luego se incorporó mi yerno en el área de recepción, que maneja muy bien. Y con un equipo de trabajo que tratamos que esté bien, porque estando bien nosotros así hacemos sentir al cliente", completa el fundador de la compañía.

¿Cuál es la clave del buen clima laboral y el trato que perciben los clientes en el negocio?

Creo que es porque estamos nosotros. Justamente esta mañana le daba una palmada a uno de los chicos y le dije "ustedes son como hijos míos". Me siento responsable de ellos porque 270 familias viven de esto. Por eso tenemos que cuidarlo como oro. Día a día van entendiendo que Oscar David no tiene una maquinita de hacer plata para pagar; todo sale del negocio. Todo lo que uno predica se va transformando, desde un muy buen equipo en Recursos Humanos que va charlando, incluso yo también lo hago por estar acá, cuando hay algún problema. Eso hace que se sientan respaldados y tengan buen humor.

Después de 53 años de matrimonio y 60 de relación, Silvia, su esposa, también aporta lo suyo. Y rescata esa parte de la historia, cuando aún trabajaba en esa zapatería de joven y antes de embarcarse en el sueño de su entonces joven marido. Ambos se había conocido tiempo antes como compañeros en una escuela de Chacras de Coria.

"Trabajaba ahí a los 13 años porque mi papá, que era contratista de viña y dos años consecutivos perdió todo por la piedra (granizo) y nos quedamos sin nada". Y se emociona al agradecer "a mi patrón, que me enseñó y pude hacer lo que hice. Entre otras cosas, a esa edad aprendí a caminar todos los días tres cuadras hasta el banco a hacer trámites".

¿Cómo fue comenzar en un rubro desconocido como el de la fiambrería?

Silvia: "Bueno, yo gracias a la zapatería ya había adquirido el trato con la gente. Me encantaba lo que hacía en el negocio, los premios por ventas me los ganaba. Como tenía un solo micro, llegaba a las 7 a ordenar todo antes de que llegara el resto de los empleados a las 8,30. Mi patrón me enseñó el resto".

No sólo como madre, sino como empresaria ¿Qué significa estar al frente de un negocio como éste y además sostener a otros que lo llevan adelante?

He trabajado en el negocio a veces hasta las 11 de la noche, cuando alguno de mis hijos nacía a las 4 de la mañana siguiente. Pero siempre bien, acompañado por él (Oscar) incluso con mis suegros. Y mi madre, que acaba de cumplir 103 años. ¿Qué más puedo pedirle a la vida?.

La tercera generación y el desafío de otros negocios

Oscar y Silvia se alegran cuando hablan de sus nietos.

"Tenemos unos nietos divinos, unas nueras hermosas y un yerno que es casi como un hijo más. Estamos felices. Pienso que Dios nos ha bendecido, sino no hubiéramos logrado lo que logramos", dice la madre de los David.

Sin embargo, Oscar no rehúye a hablar de los tiempos difíciles.

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El empresario Oscar David.

El empresario Oscar David.

A juicio del empresario mayorista "en estos momentos es cuando más hay que poner el alma, el corazón, todo. En todos los problemas hay que identificar lo malo de lo bueno, superarlo y seguir adelante. No podés ponerte a llorar cuando algo pasa".

Es que los retos aumentan con la diversificación del negocio. Porque más allá de la nave nodriza, Oscar David Mayorista, la familia administra una cadena de panaderías y un emprendimiento turístico, Casa David Wine & Horses, en Valle de Uco.

"Cuando uno suma, somos alrededor de 600 personas. La alegría más grande es dar trabajo a la gente, y que gane un sueldo digno, como sucede en el rubro comercio. Eso hace que funcione todo bien. Este es un país que necesita gente que lo quiera e invierta, el esfuerzo privado lo sacará adelante: en 50 años he visto tantas cosas, y desaprovechar tantas oportunidades", completa David.

Y cierra con un mensaje: "Sin ser político puedo decir que los políticos han estado en otra cosa, no enfocados en lo que deben hacer. Dios quiera que el que está, el que venga, no importa quien, se dedique a gobernar. Y que los empresarios argentinos inviertan en el país y no se lleven sus ganancias a otras partes del mundo, aunque sé que cada Gobierno tomaba su propio rumbo y por eso no sabían para dónde agarrar".

Embed - OSCAR DAVID: DE REPARTIDOR A DUEÑO DE UN EMPORIO FAMILIAR - PARTE 2

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