Crédito, consumo e industria: la Unión Industrial Argentina le lleva sus propuestas a Luis Caputo
La Unión Industrial Argentina se reúne con el ministro de Economía, Luis Caputo para proponer el uso alternativas para financiar consumo, bajar tasas y mejorar competitividad empresarial
La UIA le pedirá al ministro de Economía medidas para reactivar el crédito al consumo y estimular la demanda interna.
El titular de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, mantendrá un encuentro formal en el Ministerio de Economía con Luis Caputo en las próximas horas, con el objetivo de proponer medidas concretas para reactivar el crédito al consumo y estimular la demanda interna.
La reunión llega en medio de un panorama económico signado por la caída del poder adquisitivo, una elevada morosidad bancaria y la presión competitiva derivada de la apertura comercial, junto a un espíritu antiindustrial del Gobierno que se expresa minuto a minuto con los ataques al hombre fuerte de la industria argentina, Paolo Rocca, o la campaña oficial de desprestigio contra la industria textil de origen nacional.
Desde la entidad industrial aseguran que el espíritu del encuentro será constructivo, lejos de cualquier tono confrontativo con el Gobierno de Javier Milei. La intención es ofrecer alternativas de política económica que, sin implicar un aumento del gasto público, permitan aliviar la restricción crediticia que frena el consumo y, por ende, la producción.
Respaldo estatal al crédito familiar
Una de las propuestas centrales que presentará la UIA consiste en la utilización del Fondo de Garantías Argentino (Fogar) como respaldo para créditos al consumo. Este fideicomiso, que cuenta con aproximadamente 1.500 millones de dólares originalmente destinados al sector productivo, podría ser utilizado como garantía para que las entidades bancarias otorguen préstamos a tasas significativamente más bajas. El mecanismo propuesto es simple: en caso de incumplimiento del tomador, el Fogar asumiría la deuda frente al banco, lo que reduciría el riesgo financiero y, consecuentemente, el costo del crédito para las familias.
La iniciativa busca replicar, a escala del consumo masivo, el modelo de las Sociedades de Garantía Recíproca que operan para las pequeñas y medianas empresas. El sector industrial argumenta que la actual morosidad récord y los altos encajes bancarios actúan como un poderoso freno a la expansión del financiamiento. Un informe de la consultora LCG señaló recientemente que “el ratio de morosidad de la cartera en niveles máximos y salarios que no se recuperan contra la inflación actúan como limitantes de la demanda de financiamiento de los hogares”.
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Luis Caputo y el titular de la Unión Industrial Argentina, Martín Rapallini, se verán las caras en las próximas horas.
La discusión de fondo: tasas, garantías e ingresos
La duda que surge es la de siempre, porque hay que cuidarle las espaldas a los grandes ganadores de la fiesta financiera antiindustrial del Gobierno, que siempre juegan con las cartas marcadas. Sin contar que, si bien el problema de las tasas es eterno en Argentina, la realidad es que la morosidad y la caída del consumo se producen por la falta de ingresos. Brutalmente se podría decir que en el segmento que se pretende reactivar el problema no es la tasa o la garantía, sino el ingreso.
Industria rodeada
El encuentro próximo con Caputo llega en momentos en que desde la UIA sostienen que los sectores fabriles se enfrentan a una acción de pinzas: por un lado, la presión competitiva de las importaciones en un mercado abierto y, por el otro, la profunda contracción de la demanda interna, que limita las ventas y desalienta la inversión.
En diálogos previos, Rappallini ya planteó al secretario de Industria y Comercio, Pablo Lavigne, su preocupación por sectores como el textil, el calzado y la metalmecánica, que operan con niveles de actividad cercanos al 20% por debajo de los registrados en 2022. En esa reunión entre el secretario y el presidente de los industriales, días atrás, la UIA propuso mecanismos para aliviar la carga fiscal, como la posibilidad de tomar los aportes patronales a cuenta del IVA, como forma de mejorar la competitividad frente a los bienes importados.
Desde la UIA coinciden con el Gobierno en que “el proteccionismo no es una política industrial”, pero advierten que la estrategia se debe centrar en mejorar las condiciones de competitividad sistémica (con reformas laborales y reducción de impuestos) y en crear un entorno donde el crédito fluya hacia los hogares, dinamizando así el circuito económico.
Un camino de recuperación lenta
Las proyecciones de un crecimiento moderado del Producto Bruto Interno, estimado en torno al 2,4% para el presente año, no auguran una recuperación vigorosa de la inversión ni de la demanda de crédito empresarial en el corto plazo. Por ello, los industriales insisten en que la reactivación del consumo a través del crédito es un componente esencial para sostener la actividad.
El sector advierte que la recuperación del financiamiento será un proceso lento y gradual, que deberá estar acompañado por una mejora en los ingresos reales de las familias y por mejoras en la competitividad industrial.