La economía argentina no es solo una preocupación doméstica sino el eje central de la discusión pública en torno a las medidas que viene tomando el Gobierno de Javier Milei y las diversas formas de contabilidad creativa que aplica el gobierno para dibujar un superávit que no existe, a pesar del brutal ajuste que viene aplicando y la falta de acumulación de reservas en el Banco Central, que siguen en el rango real de 10 mil millones de dólares negativas.
Malestar económico y percepción ciudadana
En este país acostumbrado a convivir con sobresaltos económicos y financieros, la última entrega de Domingo de Datos de la consultora Zuban -Córdoba y Asociados, dirigida por Gustavo Córdoba y Paola Zuban, confirma que la percepción de los argentinos sobre su situación económica personal se ha deteriorado drásticamente y comienza a reflejarse en el clima político.
Según el relevamiento, realizado entre el 16 y el 17 de julio con una muestra representativa de 1400 casos a nivel nacional, el 65,1% de los encuestados considera que su situación económica ha empeorado en los últimos seis meses. Más de la mitad (54,2%) asegura que no logra cubrir sus necesidades básicas, y un 50,3% teme perder su empleo o sus ingresos como consecuencia directa de las políticas económicas del actual gobierno. Solo un 14,7% declara poder ahorrar al finalizar el mes.
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La mayoría de los encuestados muestra descontento y preocupación con la economía en los últimos meses de Javier Milei.
Datos que trazan una radiografía precisa de una crisis de ingresos que no encuentra alivio en la narrativa oficial. A pesar de que el gobierno celebra una baja en la inflación mensual, el informe indica que el ajuste, lejos de generar expectativas positivas, está profundizando la sensación de desigualdad y desamparo. El 64,8% de los encuestados considera que Milei está incrementando la desigualdad social, y, a pesar del INDEC, 6 de cada 10 encuestados (58,2%) aseguran que en la última semana volvieron a aumentar todos los precios.
La economía, concluye el trabajo de Zuban-Córdoba, sigue siendo el principal determinante del humor social y de la estabilidad política. Como rezaba aquel célebre eslogan de campaña de Bill Clinton en los años 90: “It’s the economy, stupid!”. En este contexto, la “crueldad necesaria” del ajuste empieza a agotar su capital simbólico, y la reducción de la inflación, si no se traduce en mejora de los ingresos reales, deja de ser argumento suficiente para sostener la legitimidad de la gestión.
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Deterioro de la confianza en el Gobierno
Los números respaldan esta advertencia. Un 89,3% está en desacuerdo con la frase “Milei y Caputo tienen todo bajo control”, y un 93,9% de quienes votaron por Sergio Massa en el balotaje afirman que cada vez les cuesta más llegar a fin de mes. Incluso entre los votantes de Milei, la cifra alcanza el 36,1%, lo que evidencia una fractura emergente en el electorado oficialista.
El impacto se siente con especial fuerza entre los sectores más jóvenes y vulnerables. Entre los menores de 30 años, el 67,3% expresa dificultades para llegar a fin de mes, un porcentaje que apenas desciende entre los adultos de 31 a 45 años (60,8%) y los de 46 a 60 años (62,9%). Este patrón se repite a lo largo de todas las franjas etarias y niveles de voto previo, revelando una transversalidad del malestar.
La oposición y la búsqueda de una alternativa
Frente a este escenario, las percepciones sobre el rumbo político y las expectativas de la ciudadanía hacia la oposición adquieren un protagonismo clave. Mientras los votantes de Milei prefieren una oposición “colaborativa”, que “aporte a buenas políticas” o “espere sin confrontar”, los opositores se inclinan mayoritariamente por una actitud más activa: el 39,1% propone que la oposición se una para enfrentar a Milei en las elecciones de octubre, el 28,4% apuesta por radicalizar la crítica y la movilización callejera, y un 9,2% sugiere renovar liderazgos.
La posibilidad de que esa oposición logre articularse en un frente común tiene, según el estudio, un potencial electoral considerable: un 50,4% de los encuestados afirma que probablemente apoyaría una coalición opositora unificada, frente a un 45,9% que lo considera improbable. El dato interpela tanto a los partidos tradicionales como a los espacios emergentes, ya que un 39,6% de los argentinos considera que el cambio más urgente en la actualidad es modificar las políticas del actual gobierno, sin necesariamente reemplazarlo.
Dólar, precios y ausencia de plan económico
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La mayoría de los encuestados cree que en la Argentina “los precios volvieron a subir en las últimas semanas” (58,2%) y que “no hay un plan económico claro” (55,3%). Y en ese contexto, el dólar vuelve a aparecer como refugio informal: el 6,4% de los consultados declara ahorrar en moneda estadounidense, y otro 5,2% lo hace en billeteras virtuales con rendimientos mínimos.
El informe cierra con una referencia a la política exterior, señalando que más del 80% de los argentinos considera importante mantener buenas relaciones con China y EE.UU., un dato que, aunque secundario en el análisis central, podría ser leído como una búsqueda de estabilidad frente a un mundo convulsionado y una economía local sin rumbo visible.
En este escenario, la economía sigue siendo el eje ordenador –o desordenador– del sistema político argentino. Y si el malestar no se revierte con mejoras palpables, el crédito político, como el sueldo, no alcanzará.