Productos fraccionados

En Malargüe también crece la venta de los "todo suelto"

La inflación golpea duro en Malargüe, donde además diferentes productos son más caros que en otras partes ciudades. El ajuste lleva a compras reducidas.

Por Claudio Altamirano

Cada vez es más notoria en el comercio del departamento de Malargüe la ventade productos fraccionados o “sueltos”, modalidad que permite que la gente "lleve lo que puede”, según los propios comerciantes. Al fenómeno hay que añadirle que la clientela ya no compra de acuerdo a una cantidad predeterminada, sino “lo que alcance”con el dinero que tenga disponible. Este tipo de venta está relacionado a productos alimenticios y de limpieza, mayormente.

Malargüe-Venta de productos fraccionados

Daniel Cebadera es un comerciante de larga trayectoria en Malargüe, que arribó hace casi cuatro décadas al departamento proveniente de General Alvear, montando su propia imprenta, dando en su apogeo trabajo a varios operarios.

Lamentablemente, como en gran parte de la Argentina y muchos otros países, la industria gráfica fue decayendo, debido a varios motivos, desde las nuevas tecnologías hasta la escasez de insumos. Malargüe no fue la excepción, y la mayoría debieron bajar las persianas.

“Ya no se hacen tarjetas para Cumpleaños de Quince, o Comunión, Bautismo, incluso folletos comerciales” dijo Daniel Cebadera con aire nostálgico.

Hace cinco años tuvo que reinventarse ante este escoyo, surgiendo así “la alternativa de la dietética”, un negocio con proyección en Malargüe.

Pero al igual que a todos, la actual crisis económica y la inflación también afectaron, y eso lo dijo Daniel Cebadera, afirmando que “Gracias a Dios está funcionando” aunque “muy peleado”.

Las ventas son de acuerdo a "lo poco que tenga el cliente" para gastar

El comerciante contó que todo ahora se vendo suelto y “por gramitos”, en diminutivo como para ilustrar el ajuste que realizan sus clientes al momento de las compras, desde adquirir a productos por encima de un cuarto de kilo, a cien o cincuenta gramos del mismo producto.

Ahora el consumidor ya no pide una cantidad determinada, sino que lleva lo que puede por “cien o cincuenta pesos”, fue narrando Daniel Cebadera.

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