En plena Vendimia, el sector vitivinícola de Mendoza atraviesa un escenario complejo marcado por la caída del consumo, la presión financiera y un sobrestock de vino. Aunque la crisis tiene componentes coyunturales, productores advierten que el contexto económico actual agrava la situación y condiciona la rentabilidad de la industria.
Vitivinicultura en Mendoza: ¿Falla estructural o crisis cíclica?
Ante Noticiero Andino, el bodeguero Hugo Tornaghi señaló que la problemática no responde únicamente a casos puntuales de grandes empresas, sino a un ciclo que combina factores internacionales y locales. A nivel global, se registra una baja en el consumo de vino; en el plano interno, el tipo de cambio poco competitivo, las altas tasas de interés y la retracción del consumo impactan de lleno en el sector.
En lo estrictamente vitivinícola, el panorama se completa con un importante stock vínico y una cosecha anterior de buen volumen, lo que presionó los precios a la baja. “Hoy el vino tiene valores más bajos que el año pasado. Hay mucho stock y eso responde a la caída del consumo interno y a la fuerte baja de las exportaciones”, explicó Tornaghi.
Aunque todavía no se publicaron los datos oficiales comparativos entre 2024 y 2025, el empresario estimó que las exportaciones totales habrían caído entre un 13% y un 15%. En el caso de los vinos a granel, la baja rondaría el 13% o 14%, mientras que en los fraccionados sería del 6% o 7%. “En los mejores momentos, Argentina exportó más de 1.000 millones de dólares en vino. Hoy estamos en la mitad de esa cifra ”, señaló.
Para Tornaghi, uno de los principales obstáculos es el tipo de cambio. “Sin un dólar competitivo es muy difícil estimular las exportaciones. Además, las tasas de interés siguen siendo muy altas y eso resiente el consumo en general ”, sostuvo.
En este contexto, el acuerdo comercial con Estados Unidos genera expectativas moderadas. “ Puede ser una buena oportunidad. Estados Unidos es el país que más vino consume en volumen y Argentina tiene un posicionamiento fuerte con el Malbec. Si logramos una ventaja arancelaria y mejora el tipo de cambio, podría estimular la demanda ”, concluyó.