Malargüe se prepara para recibir en mayo de 2026 una nueva edición del Festival Internacional de Cine Pasturas, un evento que pondrá en valor la trashumancia como práctica cultural milenaria. El departamento será escenario de proyecciones, encuentros y debates vinculados al mundo rural.
Malargüe volverá a posicionarse en la agenda cultural con la realización del Festival Internacional de Cine Pasturas, previsto del 19 al 23 de mayo de 2026. La propuesta reunirá producciones audiovisuales de distintas partes del mundo que abordan la trashumancia, una práctica ancestral profundamente ligada a la identidad de las comunidades rurales.
Malargüe y otra propuesta cultural a través del cine
El director del certamen, Néstor "Tato" Moreno, confirmó a SITIO ANDINO que el evento tendrá como epicentro el Centro de Convenciones Thesaurus, donde se desarrollarán las proyecciones, actividades especiales y espacios de intercambio entre realizadores y público.
La trashumancia refiere al traslado estacional de ganado entre diferentes territorios en busca de mejores pasturas, guiado por crianceros, veranadores o pastores. Esta práctica no solo implica una estrategia productiva, sino también un legado cultural que se transmite de generación en generación, especialmente en regiones como el sur mendocino y de otras partes del mundo.
ARREO
En este sentido, Moreno destacó que la trashumancia fue reconocida en 2020 por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, debido a su aporte a la preservación de ecosistemas, la diversidad cultural y las economías regionales.
Además, el contexto internacional refuerza la relevancia del festival, ya que la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró al 2026 como el Año Internacional de la Trashumancia y el Pastoreo, una iniciativa que busca visibilizar y proteger estas prácticas tradicionales en todo el mundo.
Por otra parte, el director subrayó el acompañamiento del sector privado como un factor clave para la concreción del evento, permitiendo consolidar un espacio cultural que no sólo promueve el cine, sino que también fortalece la identidad territorial y el reconocimiento de las prácticas rurales.