Presbicia: especialista explica en Aconcagua Radio por qué aparece y qué opciones hay para tratarla
La médica oftalmóloga Ana Azara explicó en Aconcagua Radio que se trata de un proceso fisiológico ligado al envejecimiento del ojo y detalló síntomas, diferencias con otros trastornos visuales y los nuevos tratamientos disponibles en Argentina.
Desde los 40 años, tarde o temprano, todos desarrollamos la presbicia.
La presbicia —conocida popularmente como “vista cansada”— no es una enfermedad sino un proceso natural asociado al envejecimiento. Así lo explicó la médica oftalmóloga Ana Azara, gerente médica del Laboratorio Elea, en una entrevista con el programa En el medio de todo, de Aconcagua Radio. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, cerca de 2.000 millones de personas en el mundo presentan presbicia y se espera que esa cifra se duplique hacia 2050.
“Es un proceso fisiológico que está asociado con el envejecimiento y que afecta la capacidad de enfocar los objetos cercanos”, explicó Azara. La causa está en el cristalino, la lente natural del ojo, que con el paso del tiempo pierde su capacidad de acomodación: “Va cambiando de forma para permitir enfocar la luz sobre la retina”.
En ese sentido, la especialista fue clara: “Después de los 40 años todos, más temprano que tarde, vamos a tener presbicia”. Y agregó que hoy puede percibirse antes que décadas atrás por los hábitos digitales y la exposición prolongada a pantallas.
Cómo diferenciarla de otros problemas visuales
Azara distinguió la presbicia de otros trastornos frecuentes como la miopía, la hipermetropía o el astigmatismo. “Esos son errores refractivos”, señaló, y explicó que en esos casos “el tamaño o la forma del ojo no es la habitual”, lo que hace que la luz no se enfoque correctamente en la retina. En cambio, la presbicia está ligada al desgaste natural del cristalino.
Síntomas más frecuentes
Entre las señales de alerta, la oftalmóloga enumeró: “Empezar a tener la vista cansada, tener que alejar los objetos o el celular para poder ver, agrandar la letra o tener cefaleas por el esfuerzo que se hace para enfocar de cerca”.
Si bien no consultar no implica un riesgo inmediato —“no pasa nada porque es un proceso fisiológico”—, Azara recomendó la evaluación médica. “Siempre es adecuado hacer la consulta con el oftalmólogo para usar lentes apropiados”, indicó, y advirtió sobre la compra de anteojos sin control profesional.
Gotas: una alternativa que ya está disponible
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la aparición de tratamientos farmacológicos. “Hoy en día están disponibles las gotas para el tratamiento de la presbicia”, afirmó Azara. En Argentina ya se comercializan colirios con pilocarpina al 1,25%, aprobados primero en Estados Unidos y luego en el país.
“La gota tiene indicación de uso una o dos veces por día y es un tratamiento diario”, explicó. Su acción consiste en contraer la pupila para mejorar el enfoque de los objetos cercanos: “Cuando se pierde el efecto de la gota, vuelve a estar en las mismas condiciones anteriores”.
Consultada sobre si reemplazan a los anteojos, la médica respondió: “Sí y no. Mucha gente lo puede usar como complementario. Todo va a depender de las necesidades de cada persona”. En casos leves, pueden utilizarse solas; en otros, combinarse con lentes según la actividad.
Contraindicaciones y control médico
Azara aclaró que las contraindicaciones son pocas, pero existen. “Están asociadas con alguna patología ocular que predisponga a desprendimiento de retina”, especialmente en personas con miopías severas. Por eso insistió en la consulta previa: “Recomendamos que haga una consulta al oftalmólogo para asegurarse que el ojo esté en buenas condiciones”.
También mencionó que existen cirugías refractivas —con láser o reemplazo del cristalino— reservadas para casos más avanzados, aunque “no dejan de ser una cirugía” y conllevan riesgos.
Finalmente, destacó el impacto positivo del tratamiento en la vida cotidiana: “La presbicia afecta la calidad de vida, la independencia y el día a día”. En ese marco, señaló que el objetivo es facilitar el acceso: “Es una alternativa segura, práctica y una innovación que antes no estaba disponible”.