La comida rioplatense experimentó una verdadera revolución cultural durante las jornadas de mayo de 1810 en los hogares de la época. Las costumbres gastronómicas de la sociedad colonial unían a las diferentes clases sociales mediante platos abundantes basados en ingredientes locales y económicos. La cocina comunitaria se consolidó como un pilar fundamental para sostener los festejos de los ciudadanos.
La mesa de la época colonial combinaba las tradiciones españolas con los productos nativos de la región, como el maíz y zapallo. Cuatro platos se coronaron como los más populares de las tertulias y mercados: el locro, la carbonada, las empanadas y los pasteles de carne. Estas preparaciones calientes resultaban ideales para combatir el frío húmedo del otoño porteño mientras se discutía el destino político del país.
Una de las recetas típicas en cada mayo es el locro
El abastecimiento de la carne vacuna, que era sumamente barata y accesible, permitía que tanto ricos como pobres compartieran la base del menú diario. Las empanadas se vendían en las calles de la ciudad y se rellenaban con carne cortada a cuchillo, pasas de uva y aceitunas. Por su parte, la carbonada era un guiso espeso que incluía trozos de durazno o membrillo, otorgándole un sabor agridulce muy característico de aquel período histórico.
¿Cuáles eran los platos salados principales que consumían los ciudadanos en las jornadas revolucionarias?
El locro encabezaba las preferencias comunitarias en las plazas, cocinado en grandes ollas de hierro con legumbres, vísceras y embutidos. La carbonada se servía frecuentemente dentro de un zapallo ahuecado que hacía las veces de plato, lo que fascinaba a los viajeros extranjeros. Las empanadas, cocinadas al horno de barro o fritas en grasa de pella, completaban la tríada salada que alimentaba a los criollos.
El postre favorito de los niños en 1810 era la mazamorra, la cual se vendía en la vía pública mediante los vendedores ambulantes. Los mazamorreros recorrían los empedrados al grito de "¡Mazamorra espesa para la mesa, mazamorra cocida para la mesa servida!". Esta preparación dulce a base de maíz blanco partido representaba una opción sumamente económica y nutritiva para todas las familias de la época.
mazamorra
Festejá este 25 de mayo con una buena mazamorra
¿Cómo preparar de forma didáctica la receta tradicional para celebrar el 25 de mayo?
Para recrear este clásico postre colonial en tu propia cocina, necesitás reunir elementos simples y económicos que rinden para cuatro o seis porciones. El secreto principal radica en respetar los tiempos de hidratación del grano para lograr la textura cremosa que caracterizaba a la versión del siglo XIX. Tomá nota de la lista de ingredientes y seguí cada una de las indicaciones del proceso técnico.
Ingredientes necesarios
Maíz blanco partido: 1 taza (200 gramos). Debe ser el grano específico de locro, evitando el maíz amarillo de polenta.
Agua limpia: Cantidad necesaria para el proceso de hidratación y la primera etapa de cocción.
Leche entera: 1 litro para lograr la consistencia cremosa tradicional.
Aromatizantes: 1 cucharadita de esencia de vainilla o 1 trozo de corteza de limón (sin la parte blanca amarga).
Canela en polvo: Cantidad a gusto para espolvorear al momento de servir la preparación.
Guía de elaboración paso a paso
El remojo fundamental: Colocá el maíz blanco partido en un bol grande y lavalo con agua fría para eliminar las impurezas superficiales. Cubrilo con abundante agua limpia y dejalo reposar durante toda la noche por un mínimo de 8 a 12 horas para ablandar el grano.
La cocción inicial: Escurrí el agua del remojo, pasá el maíz a una olla grande y cubrilo con agua nueva, unos dos dedos por encima de los granos. Llevá a fuego medio-alto hasta que hierva, luego bajá al mínimo y cociná tapado entre 40 y 50 minutos hasta que esté tierno.
El toque de sabor: Cuando quede muy poca agua en la olla, verté el litro de leche, el azúcar y aromatizá con la vainilla o el limón. Cociná a fuego bien bajo durante 20 o 30 minutos revolviendo constantemente con cuchara de madera para que el almidón espese la leche sin pegarse.
Presentación patria: Retirá la corteza de limón, serví la preparación en cazuelas de barro para recrear la estética colonial y espolvoreá con canela. Podés comerla tibia para combatir las bajas temperaturas otoñales o enfriar en la heladera para disfrutarla como un postre fresco.