La tasa de nacimientos en Argentina se desplomó casi a la mitad en los últimos diez años. Esta caída, confirmada por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), no solo refleja un cambio en los patrones de fecundidad, sino que está reconfigurando la estructura de los hogares.
Según el organismo de estadísticas, la proporción de hogares con al menos un menor de 18 años se redujo al 45% en 2022. Para poner esto en perspectiva, en 1991, más de la mitad de las viviendas albergaba niños, niñas o adolescentes, una tendencia que se ha revertido de manera sostenida a lo largo de las décadas.
La cifra de 2023 tocó un mínimo histórico, situándose en 9,9 nacidos vivos por cada mil habitantes. Este nivel implica una reducción que duplica la baja observada históricamente, consolidando un cambio estructural que afecta a todas las regiones del país.
Radiografía del hogar argentino
El impacto de esta baja en la fecundidad se traduce directamente en la composición de los hogares.
Menos niños por hogar: de los hogares que aún tienen menores, el 42,5% tiene solo un niño o adolescente, mientras que el 39,8% tiene dos. Solo el 17,8% mantiene la estructura de tres o más menores.
Concentración regional: las provincias del NOA (Jujuy, Salta, Tucumán y Santiago del Estero) son las que presentan los porcentajes más altos de hogares con menores, con cifras superiores al 50% en 2022.
Impacto de la pobreza: los datos de la Encuesta Permanente de Hogares revelan una marcada disparidad económica. Casi seis de cada diez hogares con menores pertenecen a los quintiles de menores ingresos. De hecho, el 72,4% de los hogares más pobres incluye niños o adolescentes, una cifra que contrasta fuertemente con el 17% registrado en el quintil de ingresos más altos.
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De los hogares que aún tienen menores, el 42,5% tiene solo un niño o adolescente.
Foto: Cristian Lozano
Factores y costos: la justificación de la caída
La baja de la natalidad en Argentina sigue la tendencia internacional y obedece a factores demográficos clave como la disminución de la fecundidad y el aumento de la expectativa de vida.
A nivel local, el Ministerio de Salud ha destacado la exitosa reducción de la tasa de embarazo adolescente, que se redujo a la mitad entre 2014 y 2021.
embarazo adolescente
Salud ha destacado la exitosa reducción de la tasa de embarazo adolescente.
Sin embargo, el Indec introduce un factor económico crucial: mientras que muchas personas deciden postergar o no tener hijos, un número significativo de familias desearía hacerlo pero se ve imposibilitado por los elevados costos de crianza.
En octubre, la Canasta de Crianza evidenció esta presión económica al estimar que mantener a un niño en edad escolar requiere más de $557.000 por mes. Esta cifra supera ampliamente el Salario Mínimo Vital y Móvil, fijado en $322.200, poniendo en relieve el desafío económico que representa la crianza en el contexto inflacionario actual.